domingo 5 de octubre de 2008

Kepler, Johannes

Johannes Kepler fue un astrónomo, matemático y físico alemán, descubridor de las leyes del movimiento planetario[1], nacido en Würtemburg[2] (Weil ders tadt[3]), en diciembre 27 de 1571, hijo -hemofílico y miope- de un soldado de fortuna[4], Heinrich Kepler, y de Katherine Guldemann, su mujer[5], que lo seguía en la guerra.
Kepler, tras cursar sus estudios en la escuela popular del convento de Maulbronn, una beca le permite estudiar[6], de los 13 a los 16 años, en el seminario de Tubinga, de estirpe luterana. A los 20, se gradúa en la universidad de Tubinga[7] y estudia luego teología, que abandona[8] por un puesto de matemático y astrónomo en el seminario protestante (luterano) de Graz, que se le ofrece en 1594 ([9]). Se dedica inicialmente a las predicciones astrológicas y a los horóscopos, pese a considerarlos «sortilegios y hechicerías», pero concibe al mismo tiempo la posibilidad de una nueva astronomía, cosa que persigue, en un primer momento, por la vía del misterio y de los símbolos.
La publicación de Mysterium Cosmographicum[10] (1595-1596), atrae la atención del astrónomo danés Tycho Brahe, quien lo invitó a Praga y le sucedería como astrónomo imperial para el emperador Rodolfo II en 1601 ([11]).En dicha obra que, aunque de carácter simbólico muestra genialidad, Kepler intenta mostrar la relación existente entre las distancias de los planetas al Sol y el tiempo de rotación, que no era simplemente proporcional a la distancia, sino mayor, dado que al aumentar la distancia disminuía la velocidad. Cree descubrir la ley estableciendo una relación entre los sólidos regulares platónicos y las distancias de los planetas al Sol, inscribiendo estos sólidos en sucesivas esferas: cubo, tetraedro, dodecaedro, icosaedro y octaedro[12], de modo que la esfera de Saturno quedaba circunscrita a un cubo en el que se inscribía la esfera de Júpiter, que circunscribía el tetraedro, etc. Siguiendo este orden: Saturno -Cubo-Júpiter -Tetraedro- Marte -Dodecaedro- Tierra -Icosaedro- Venus -Octaedro- Mercurio.
Esta obra, pese a su apariencia místico-pitagórica, era la primera aceptación pública y argumentada del sistema de Copérnico, hecha por un astrónomo; partía del supuesto, en su primera parte, de que, puesto que el mundo es perfecto y no existen sino cinco sólidos perfectos, debía haber una relación entre una cosa y otra. Pero la segunda parte de la obra intenta probar con demostraciones geométricas el planteamiento que considera sólo «probable» de la circunscripción de las órbitas según los sólidos regulares y del giro de la Tierra en torno al Sol, y estas demostraciones matemáticas se consideran el semillero de la nueva teoría astronómica que él mismo iba a fundar[13].
Algunos años después adquirió el innovador libro de William Gilbert's llamado “De Magnete, Magneticisque Corporibus, de Magno Magnete Tellure de et (1600; "Sobre el imán, los cuerpos magnéticos, y el gran imán, la tierra"), y Kepler inmediatamente asume la teoría de Gilbert, que la tierra es un imán. De esto Kepler generalizaba su opinión de que el universo era un sistema de cuerpos magnéticos en el que, con polos semejantes correspondientes repeliéndose y a polos semejantes atrayéndose, el girar del sol arrastraba los planetas consigo. La fuerza solar, atenuándose inversamente con la distancia de los planos orbitales, era el principio físico más importante que guió la formulación de Kepler en su tarea de mejorar la teoría orbital para explicar las excentricidades de Marte.
La primer publicación de Kepler como matemático imperial de fue una obra que rompió con los principios teóricos de la astrología de Tolomeo, llamada De Fundamentis Astrologiae Certioribus (1601; con respecto a los más ciertos fundamentos de astrología), esta obra propuso hacer astrología "Más segura" basándola en los nuevos principios físicos y armónicos. La relativamente gran libertad intelectual posible en el tribunal de Rodolfo fue aumentada por la herencia inesperada de un recurso crítico de Kepler: las observaciones de Tycho. En vida Tycho había sido parco en compartir sus observaciones con Kepler. Pero Kepler era en última instancia capaz trabajar con los datos exactos de su maestro con un margen de error mínimo. Sin estos datos para apoyar su hipótesis solar, le habría sido imposible descubrir su "Primera ley" (1605), que Marte se mueve en una órbita elíptica. En octubre de1604 había notado una nueva estrella[14], no mucho después de percibir una conjunción de Júpiter y Saturno (que suceden cada veinte años) en 1603. Kepler usó la ocasión para dar pronósticos prácticos como el fracaso del Islam o el regreso de Cristo.

Su gran obra de astronomía, Nueva astronomía o Física del cielo (1609), señala el inicio de la astronomía moderna. Presenta las dos primeras leyes de Kepler (la tercera la publicará en Harmonices Mundi, 1619;). Atribuye el movimiento del sistema solar a una fuerza «magnética y material muy simple», que ejerce el Sol sobre los planetas. Al año siguiente puede enterarse de los descubrimientos que Galileo lleva a cabo con su telescopio, y que narra en el Sidereus Nuncius[15] (1610), y acerca de los cuales Galileo le pide la opinión. Sobre estas observaciones escribe Kepler “Conversación con el mensajero sideral”[16], como carta (laudatoria y retórica) a Galileo. En septiembre de este mismo año, gracias al telescopio prestado por un matemático imperial, pudo Kepler contemplar los planetas medíceos. Sobre ello escribió Informe de las observaciones de los cuatro satélites errantes de Júpiter, primer reconocimiento oficial que un astrónomo hacía de los descubrimientos de Galileo. Éste, en cambio, ignoró hasta el fin de sus días las leyes de Kepler. Dioptrice (1610), que quiere decir «refracción», es la obra en la que Kepler, completando una obra anterior, Ad Vitellionem paralipomena (1604), desarrolla correctamente los principios de la óptica geométrica e instrumental, aunque sin llegar a formular la ley de la refracción de la luz.
En 1611, su esposa Bárbara enfermó (y murió un año más tarde) y sus tres hijos contrajeron viruela, muriendo uno de ellos. Al morir el emperador Rodolfo, iniciadas ya las luchas intestinas entre los Habsburgo, que darán lugar a la Guerra de los Treinta Años, se traslada a Linz, en Austria, con el cargo de matemático provincial[17]. Allí tuvo que soportar el ominoso proceso por brujería iniciado contra su madre, que se hallaba en Leonberg, población cercana a su ciudad natal de Weilderstad, y que duró de 1615 a 1621, cuando fue exonerada. Su madre murió poco después de terminado el proceso.
En esta época, Kepler escribe Harmonices Mundi Libri V (1619), obra en que intenta la síntesis final de su visión cosmológica: la armonía -en el más puro sentido pitagórico- total entre la geometría, la música y la astronomía. En ella formula la tercera ley de Kepler (ver cita). Publica todavía un comentario al sistema copernicano, con el título de Epitome Astronomiae Copernicanae (1621), y las Tablas Rudolfinas, obra de astronomía práctica, útiles para el astrónomo y el astrólogo y como calendario y guía para la navegación, que según testimonio del propio Kepler estuvo construyendo durante 22 años y que tras numerosas dificultades de impresión logró tener dispuestas para el mercado anual del libro de la Feria de Francfort de 1627 ([18]). En ellas utiliza muchos de los datos observacionales registrados por Tycho Brahe. Aún añade a este conjunto de obras Somnium, inacabado y asombroso sueño de un viaje a la Luna.
Murió Kepler en Ratisbona (el 15 de noviembre de 1630), en el viaje que emprende hacia Leipzig, cargado de libros, pero sin su segunda mujer ni los hijos, en plena Guerra de los Treinta Años, en busca del dinero que le debía el emperador. Su tumba fue arrasada durante dicho conflicto, pero el epitafio que escribió para sí mismo sobrevivió: «Solía medir los cielos, ahora mediré las sombras de la tierra. Aunque mi alma era del cielo, la sombra de mi cuerpo está tendida aquí»[19]
[1] Realmente se le puede catalogar como el fundador de la astronomía moderna.
Las tres leyes son: Primera ley, la ley de la elipse; cada órbita planetaria es una elipse con el sol en uno de sus focos, trayendo como consecuencia que la distancia del planeta varía a lo largo de la órbita.
Segunda ley, la ley de las áreas; una línea trazada desde un planeta la sol barre áreas iguales en tiempos iguales, trayendo como consecuencia que la velocidad de desplazamiento sea desigual, a mayor distancia del sol, menor velocidad.
Tercera ley, el cuadrado del periodo de un planeta es directamente proporcional al cubo de su distancia media al sol. A mayor órbita solar, menor velocidad de desplazamiento del planeta.
[2] O Württemberg.
[3] Cerca de Stuttgart.
[4] Un mercenario que sirvió por dinero en las huestes del duque de Alba y desapareció en el exilio en 1589.
[5] De quien se sospechaba practicaba la brujería.
[6] Antes de eso y debido a la pobreza familiar se ve impelido a dejar de estudiar temporalmente y a trabajar en el campo aun a pesar de su débil físico. En el medieval siglo XVI no había ninguna comunidad científica; la educación estaba bajo el control de la iglesia, tanto católica como protestante (en el caso de Alemania), asegurando de esta forma la lealtad de sus respectivos seguidores. Se esperaba que los niños allí graduados se convirtieran en maestros, ministros o funcionarios del Estado. Kepler planeaba hacerse teólogo.
[7] También ayudó que, en Tübingen, el catedrático de matemática era Michael Maestlin - Mästlin -(1550 - 1631), uno de los astrónomos más talentosos en Alemania. Maestlin había sido un pastor luterano una vez; también era, en privado, uno de los pocos partidarios de la teoría de Copérnico en el siglo XVI, aunque era muy cauteloso al expresar sus opiniones. Maestlin prestó su propia copia, en exceso comentada, del libro de Copérnico de 1543, De revolutionibus orbium coelestium libri vi ("Seis libros con respecto a las revoluciones de las esferas divinas") a Kepler.
[8] Su estilo de vida no le satisfacía y en tanto estudiaba las estrellas.
[9] Kepler creía que si bien la naturaleza era el libro donde la divinidad escribía su plan en símbolos matemáticos, habían ideas sobresalientes. Una de estas ideas fuerza de Kepler era la representación de la Trinidad cristiana como una esfera geométrica (el mundo sería reflejo de este misterio divino), donde el padre era el centro, el hijo la circunferencia y el espíritu santo el aire entre ellos.
Si bien creía que la biblia no debía ser tomada literalmente, tuvo conflicto por igual con los católicos, luteranos y Calvinistas, que pretendían por igual tenerlo entre sus prosélitos, dado su particular punto de vista religioso.
[10] Misterio Cosmográfico.
[11] En 1598, unos meses después de aceptar un matrimonio por conveniencia, el edicto del archiduque Fernando contra los maestros protestantes le obligó a abandonar Austria y en 1600 se trasladó a Praga-realmente a sus alrededores, al castillo Benátky (aprovechando el viaje del barón Hoffmann, de Graz a Praga, que le recibió en su séquito el 1 de enero de 1600), aceptando la invitación de Brahe (quien le encargó la misión de investigar la excentricidad de la órbita de Marte), quien un año más tarde fallecería, Kepler lo sustituyó, con el encargo de acabar las tablas astronómicas iniciadas por Brahe y en calidad de consejero astrológico, función a la que recurrió con frecuencia para ganarse la vida.
[12] Kepler sabía por Euclides que los poliedros regulares no podían ser más que cinco.
[13] La obra de Kepler rompería con la noción griega antigua del movimiento planetario circular uniforme (dogma de Aristóteles). El Dios de Kepler, sin embargo, era no sólo ordenado sino también activo. En lugar de la tradición de que las almas incorpóreas individuales empujan los planetas y en lugar del sol pasivo y en descanso de Copérnico, Kepler postuló la hipótesis de que una sol fuerza la del sol explicaba los períodos cada vez más largos del movimiento cuando las distancias planetarias aumentan. Kepler no tenía una descripción matemática exacta aún para esta relación, pero intuyó una conexión.
[14] Hoy en día sabemos que es una supernova. Sus observaciones las publicó en 1606 en su obra De Stella Nova.
[15] El mensajero sideral.
[16] Dissertatio cum nuncio Sidereo, 1610; el primero de tres tratados. Los otros fueron un tratado teórico sobre la óptica del telescopio (Dioptrice, 1611) y el tercero estaba basado en sus propias observaciones de Júpiter llamado Narratio de Jovis Satellitibus (1611). Estas obras fueron un soporte importante para los descubrimientos de Galileo.
[17] Kepler permanece en Praga hasta 1612, año de la muerte de Rodolfo II. En este tiempo funda la óptica -que llamó dióptrica- y la astronomía física.
Kepler esperaba regresar a un trabajo académico en Tübingen, pero había resistencia en el cuerpo docente de teología por las amistades tanto calvinistas como católicas de Johannes.
[18] En 1613 se había vuelto a casar, esta vez con Susanna Reuttinger. De este matrimonio, cinco de sus siete niños morirían en la infancia. Además fue excluido de la denominación Luterana. En 1625 las autoridades católicas retuvieron su biblioteca.
En 1627 Kepler encontró un nuevo patrocinador, Albert Von Wallenstein, general imperial quien lo envía a Silesia y mandó construir una imprenta para él. A cambio de eso Kepler debía elaborar periódicamente horóscopos para él. No obstante su mecenas, en agosto de 1630 pierde su cargo de Comandante y es asesinado en marzo de 1634.
[19] Bibliografía consultada:
Kepler Johannes, Diccionario de filosofía en CD-ROM. Copyright © 1996. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona. Todos los derechos reservados. ISBN 84-254-1991-3. Autores: Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu.
Kepler, Johannes. (2008). Encyclopædia Britannica. Ultimate Reference Suite. Chicago: Encyclopædia Britannica.
Daintith John. Kepler Johannes, Kepler’s laws. A Dictionary of Science (Oxford Paperback Reference), Oxford University Press. USA, 2005.
Ravindra Ravi (1987). Kepler Johannes. In Lindsay Jones (Editor in Chief), Encyclopedia of Religion, Second edition 2005. Thomson Gale, a part of The Thomson Corporation.

sábado 4 de octubre de 2008

JUAN CALVINO

Juan Calvino, John Calvin, Jean Chauvin.

Juan Calvino, el reformador protestante y teólogo, erudito bíblico y organizador de la iglesia[1], nació en Noyon, Picardía (Francia) el 10 de julio de 1509, Francia. Hijo de padres de clase media[2], importantes a nivel local, Calvino fue rápidamente encaminado a la carrera eclesiástica[3]. Desde 1523 y hasta 1528 estudió teología en París y empezó a adquirir los fundamentos humanistas y las tendencias académicas del momento. Habiéndose graduado en la licenciatura en letras, cediendo a los deseos de su padre, marcha a Orleans (donde existía la mejor facultad en leyes de toda Francia) para estudiar Derecho, bajo el liderazgo de Pierre de l' Étoile, obteniendo su doctorado allí a comienzos de 1532.
Un año antes su padre muere excomulgado y Calvino luchó por darle una cristiana sepultura, chocando de frente contra la Iglesia católica a raíz de este evento, aunque con mayor ardor se empecinó en terminar su carrera y estudios humanísticos y no pasó a mayores en el plano ideológico.
También en 1532 divulga Calvino su primer libro, un comentario sobre el libro de Séneca “De clementia”.
Sus días de estudio en París empezaron a acortase en 1533, cuando profesaba la amistad del rector de la Universidad de París, Nicolás Cop, quien se inclinaba por las ideas de Lutero[4]. Los teólogos de la Soborna reaccionaron fortísimo, debiendo los dos amigos huir por sus vidas. Esta clase de intolerancia de la iglesia oficial católica creó en él un fuerte compromiso con las ideas reformistas al seno de la misma. Se desplaza entonces a Ginebra (Suiza) en 1536 donde se dedica a predicar y a escribir; se conoce una voluminosa correspondencia con otros pensadores y reformadores europeos, teniendo Calvino un fuerte ascendiente político, educativo y eclesiástico sobre la población de Ginebra[5].
Su mayor obra, Institutio religionis christianae (Institutes of the Christian Religion, Instituciones de la Religión cristiana) [6] presenta su visión de Cristo como profeta, pastor y rey, del Espíritu Santo como inspirador de la fe y, sobre todo, de la Biblia como autoridad final. Su convicción de que la doctrina cristiana debe ser extraída por el creyente a través de la lectura directa de la Biblia, sin mediación de la Iglesia, fue lo que suscitó más controversia y lo que generó la escisión de la Iglesia romana. Además de adoptar el legado de Lutero[7] y negar con éste la eficacia de los sacramentos, Calvino rechazó la existencia del purgatorio, el valor de la misa y de las indulgencias, y negó la presencia de Cristo en la eucaristía. Mayor polémica aún generó su doctrina de la predestinación, según la cual la salvación sólo dependía de la soberana piedad de Dios –ejemplificada en el perdón de Cristo– y nunca de la voluntad humana[8]. Mientras Tomás de Aquino había enseñado que el teólogo ha de empezar el camino del conocimiento con Dios y solo luego considerar a las criaturas en la medida que se relacionan con la divinidad, Calvino rompe con este esquema, al considerar que el conocimiento de Dios está relacionado con el conocimiento de nosotros mismos y viceversa. Fue un hombre perteneciente al inasible club de los ganadores, que combinó maravillosamente el idealismo con la praxis; si bien era un humanista del renacimiento, de tal movimiento extrajo lo más útil y práctico, de ahí que tuviera soluciones inmediatas a las cuestiones diarias de los feligreses, por eso no se puede afirmar que fuera un teólogo académico, puesto que redactó normas para la Iglesia, para el creyente , de tal forma que se instruyera permanentemente y se mantuviera en la “senda de los justos”[9].
El pecado, para Calvino no era ya la ignorancia (ceguera la llamaba Calvino) de Dios sino una consecuencia de esta. El pecado vendría a ser una oposición activa a Dios, una negativa a reconocer sus demandas de adoración y obediencia, provenientes de un desmesurado amor propio según Calvino[10].
Desde Ginebra[11], ciudad en la que residió durante la mayor parte de su vida adulta, ejerció una profunda influencia, que se extendió por Francia, Inglaterra y Escocia.[12]
« La doctrina de Calvino ofrece aspectos extremos y radicales tanto en la creencia como en la conducta. Calvino acentuó la absoluta soberanía de Dios en la elección y reprobación de los salvados y condenados; la "gloria de Dios" predomina absolutamente.
Para Calvino el hombre después del pecado original está corrompido por el vicio y la concupiscencia. Pero la "predestinación absoluta" que Calvino predicó no se refiere solamente al hombre después de la Caída; el hombre está para Calvino "preordenado" desde siempre por la voluntad de Dios. De la voluntad absoluta de Dios depende la gracia; más todavía que en Lutero, el albedrío es para Calvino "siervo". La fe es obra del Espíritu Santo; por ella se puede alcanzar el estado de "renacimiento" que hace posible el vivir sólo por Dios y por su gloria. Los hombres se unen en la comunidad de Jesucristo por medio de los sacramentos (bautismo y eucaristía). El principio de interpretación de la Biblia es el "testimonio del Espíritu Santo"; sin embargo, no debe confundirse la "inspiración personal" con la mera "opinión"; no hay interpretación posible sin el citado
"testimonio". Uno de los problemas capitales que se plantearon dentro del calvinismo es el de conocer los "signos de Dios", esto es, lo que hace posible saber a qué está uno "predestinado". Según Calvino, y más todavía algunos calvinistas, estos signos se manifiestan en la "recompensa económica", que "señala" a los "elegidos". Los calvinistas acentuaron por ello las virtudes de la sobriedad, el ahorro, el trabajo esforzado e intenso, la responsabilidad y el valor de la palabra empeñada. En las regiones donde imperaron los principios calvinistas se tendió al desarrollo de la industria y del comercio, a diferencia del "primitivismo agrario" que predicaban muchos luteranos. El llamado "espíritu de empresa capitalista" se ha asociado por ello con frecuencia con el calvinismo, el cual figura en parte prominente en la famosa tesis de Max Weber sobre la estrecha relación entre "protestantismo" y "capitalismo".»[13]

Véase también: Iglesias presbiterianas
[1] Pero también humanista y lingüista. Contribuyó a darle forma y estilo al francés literario.
[2] Fue el cuarto de seis hijos habidos en el matrimonio de Gérard Cauvin y Jeanne Lefranc. Bautizado como Jean Cauvin, en sus años universitarios habría de latinizar su apellido a Calvin (Calvino). Sus trece primeros años los vivió en Noyón, una importante ciudad episcopal donde su padre se desempeñaba como abogado de la catedral y secretario del obispo Charles de Hangest. En ese medio, Calvino adquiere costumbres y gustos aristocráticos.
[3] De lo poco que sabemos de la infancia (y de sus primeros 25 años) de Calvino, es que era solitario y reservado, rara vez se expresaba en primera persona, era muy buen amigo e irascible hasta el exceso.
[4] Pero no sobra recordar que Calvino se opuso en ciertos puntos a los luteranos. A consecuencia de ello se produjo una escisión en la "Iglesia evangélica", la cual se dividió en "luteranos" y "reformados". Estos últimos constituyeron la base del presbiterianismo, el cual trató de situarse a igual distancia del episcopalismo y el congregacionalismo.
Las doctrinas de Calvino son el fundamento teológico, ritual y administrativo de muy diversos grupos religiosos: los presbiterianos — en particular los que siguieron las opiniones teológicas del reformador escocés John Know (ca. 1505- 1572), fundador del llamado "presbiterianismo escocés"; los hugonotes franceses; los puritanos ingleses (de la Iglesia anglicana); etc. Entre los filósofos que integraron el calvinismo en su doctrina figura Jonathan Edwards, con su peculiar combinación de "calvinismo" y "empirismo".
[5] Fue convocado allí como asesor teológico. Las severas medidas dictadas por Calvino suscitaron la oposición
de los llamados "libertinos", los cuales consiguieron la expulsión de Calvino y sus seguidores. Calvino pasó a Basilea y luego a Estrasburgo (donde se casó con Idelette de Bure, la viuda de un hombre que se había convertido del anabaptismo. Ninguno de sus hijos sobrevivió la infancia); en 1541 regresó a Ginebra y logró imponer en esta ciudad un gobierno teocrático fundado en la Biblia y en sus propios principios de interpretación y conducta. La oposición de Calvino a las opiniones antitrinitarias y fanáticas de Miguel Servet llevaron a éste al juicio y a la hoguera (1553).
[6] Obra que fue revisada reiteradamente y su última edición, publicada en 1559
[7] El discurso que la salvación no proviene por obras sino por fe y por gracia divina.
[8] Su teología parte del principio agustino en que el hombre es creado para la comunión con el creador y que solo obtendría su satisfacción regresando a él de esta manera. Luego será esencial en el discurso de Calvino las buenas relaciones entre la Iglesia y Dios, mediadas por Cristo, el eje de su ética y de su apología.
[9] Para lograr esto funda cuatro grupos de “oficiales” de la iglesia: Pastores y profesores para explicar las escrituras, ancianos que representaran las congregaciones y administren la iglesia y diáconos para atender las obras de caridad. Empieza entonces su propia cruzada por acabar las “supersticiones católicas” y a estatuir una rígida moral sexual, a regular las tabernas, a tomar medidas contra los bailes, las apuestas y las palabrotas. Mientras tanto en Francia sus seguidores eran perseguidos y buscaban refugio en Ginebra.
Solo hasta mayo de 1555 se impuso Calvino en propiedad a las divisiones habidas en Ginebra. Luego de eso se dio a la tarea de intercambiar correspondencia con otros líderes protestantes y políticos reformistas. Fallece en 1564. Tomado de
[10] Las ideas teológicas y sociales de Calvino han tenido una influencia enorme durante la historia, tanto que por ejemplo la idea teológica dominante en las 13 colonias americanas era calvinista. En los siglos XVIII y XIX las huestes del calvinismo sufrieron una ostensible disminución pero en el siglo XX hubo un incremento fuerte del mismo.
[11] Su modelo de perfección está en que Iglesia y Estado trabajen de la mano para crear y gobernar una sociedad idílica en el cual la cosmovisión bíblica sea una realidad. No obstante el Estado de Ginebra siempre quiso someter a la Iglesia bajo su control y ahí discrepaba Calvino, para lo cual usó desde el púlpito su gran capacidad de persuasión y convencimiento, llegando a ser de los ciudadanos de Ginebra unos seres de principios éticos elevados, que exportarían su modelo de vida.
[12] ARMSTRONG (1987) BRIAN G. Calvin John, in Lindsay Jones, Editor in Chief, 2005, Encyclopedia of Religion, Second edition. Thomson Gale, a part of The Thomson Corporation.
Wolterstorff Nicholas (1967). Calvin John, in Borchert Donald M, Editor in Chief, 2006 Encyclopedia of Philosophy, Second Edition. Thomson Gale, a part of the Thomson Corporation.
Calvin, John. (2008). Encyclopædia Britannica. Ultimate Reference Suite. Chicago: Encyclopædia Britannica.
[13] Tomado de Juan Calvino. Ferrater Mora José. Diccionario de Filosofía. Editorial suramericana Buenos Aires. Quinta Edición 1964.

viernes 3 de octubre de 2008

ASTROLOGIA

Etimológicamente astrología[1] viene del griego astron, astro, y logos, tratado. Podríamos entonces definirla como ciencia de los astros, que enseña a calcular sus efectos, su influencia y su supuesta intervención más o menos directa en los destinos y acontecimientos humanos. Pero este concepto, partiendo de la etimología, podría llevarnos a error al cruzársenos con la misma definición de astronomía, excusable si tenemos en cuenta que en sus orígenes las ciencias naturales no delimitaban muy bien sus respectivos campos. Vendría a ser la astrología a la astronomía lo que la alquimia a la química, un sorprendente proceso de observación que estudiaba pseudo científicamente los astros, cimentando la cosmología moderna, la meteorología y el mismo arte de curar; no es gratuito que se hablara de una astrología meteorológica y una astrología médica. La astrología meteorológica permeó a la filosofía y a su vez se dejó influenciar de las ideas religiosas.

Si bien, al parecer la astrología nació también con los sumerios y acadios, la que nosotros conocemos en el mundo occidental nos llegó por conducto de la civilización helena e hizo su aparición a fines del siglo III antes de la era cristiana y su origen se atribuía a las revelaciones del dios egipcio Thoht[2]. A sus practicantes se les llamaba caldeos, pero en realidad esta astrología griega era una fusión entre la astrología caldea[3], egipcia, las religiones astrales, la astronomía griega y los cálculos numéricos.

En Egipto podría haberse elaborado una astrología[4] sobre fines del siglo III y comienzos del siglo II a.C, por la época helenística y romana. Allí se conocían antes de eso, las reglas del tiempo y los decanos[5] del zodiaco[6], utilizados para fijar las horas de la noche; también manejaban la hemerología, que determinaba las influencias fastas y nefastas de los días del año[7].
El culto de la estrella egipcia (el sol), del que se derivó el culto de Osiris, fue una importación caldea. El dios Thoth (el Hermes Trimegisto de la antigüedad), fue considerado como el fundador de la astrología en Egipto, habiendo expuesto los fundamentos de este saber en los llamados libros herméticos. Con la regla astrológica, llamada Trutina Hermética, deducían la posición de los astros en el momento de la concepción y la interpretación de su influencia, la que estaba reservada a los sacerdotes. Leyendo estos textos antiguos concluimos que manejaban la teoría heliocéntrica del universo.

En la antigua India también se desarrolló una astrología que determinaba minuciosamente reglas que daba para todos los actos de la vida. Dividían el zodiaco en 23 partes o casas. Al parecer su aparición en India tiene que ver con la llegada de los arios a esa zona del mundo[8].
Véase también: Astrología en la antigua Grecia, Astrología en los romanos, la astrología desde la edad media a la moderna, teorías de la astrología, procedimientos de la astrología judiciaria, astrología médica, astrología meteorológica
[1] Astrología, en inglés astrology, en francés astrologie en italiano y portugués, astrologia, en alemán astrologie, sterndeuterei.
[2] Véase también, Periodo intermedio (el job egipcio).
[3] La labor esencial de los sacerdotes babilónicos era observar las estrellas y los planetas para deducir presagios. Ellos manejaban con propiedad las fases de la luna para determinar el comienzo de los meses, desde el tiempo de sumerios y acadios, pero solo podemos hablar de una astrología como tal hasta la el esplendor de Babilonia. Sabemos que el documento astrológico más antiguo de estos pueblos mesopotámicos data del año 3.000 a.C. y se llama Namar Beli (Iluminación de Bel) y estaba incluida en los libros cuneiformes de Asurbanipal y contenía observaciones astronómicas y cálculos para la determinación de los eclipses solares y lunares, junto con predicciones astrológicas y reglas para la interpretación de los sueños.
La concepción del zodiaco se asume con certeza hacia el año 700 a.C. Recordemos que algunos nombres de signos zodiacales tienen origen mesopotámico: «el toro de los cielos», «grandes gemelos», «el león», «el escorpión». (También la idea de que los planetas Marte y Saturno son maléficos es caldea y coincidían en ello con los egipcios).Los horóscopos en cambio son más tardíos, irrumpen en la Historia en el 410 a.C.
Las teorías astrológicas de los caldeos sobre las casas del cielo, que suponían este dividido en 12 partes correspondientes a los 12 signos del zodiaco han durado hasta nuestros días.
[4] Suidas atribuye su descubrimiento al egipcio Jacchis, y otros autores antiguos al faraón Nechepsos; no obstante Proclo da fe de la mayor antigüedad de la astrología caldea.
[5] Las estrellas se asociaban a divinidades como por ejemplo, Sothis (Sirio) a Isis y Orión a Osiris. Cada uno de los 36 decanos era considerado un genio protector durante diez días al año.
[6] Este término zodiaco sería implementado sobre el siglo V antes de la era cristiana y etimológicamente traduciría la figura tallada, es decir las figuras animales que la gente creía ver en las constelaciones.
[7] Según el acontecimiento mitológico benéfico o maléfico cuyo aniversario coincidía con la fecha en cuestión.
[8] Limet Henry. Astrología (religión asirio babilónica), en Poppard Paul, Diccionario de las religiones, Editorial Herder Barcelona, 1982.
Malaise Michel. Astronomía en Egipto, en Poppard Paul, Diccionario de las religiones, Editorial Herder Barcelona, 1982.
Wayne Guy. Astrología (religión egipcia), en Poppard Paul, Diccionario de las religiones, Editorial Herder Barcelona, 1982.
Culianu Ioan Petru (1987), ASTROLOGY, in Lindsay Jones, Editor in Chief, 2005, Encyclopedia of Religion, Second edition. Thomson Gale, a part of The Thomson Corporation.
Astrología, en Enciclopedia Universal Ilustrada europeo americana. Espasa Calpe SA Madrid 1979.

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