Veamos en cuanto a cosmología y la creación del hombre qué opinaban los hebreos:
Muchos obcecados teólogos de las religiones judeocristianas todavía persisten en creer que la parrafada de la creación del mundo y del hombre es de inspiración divina y que no le debe sus redactores nada a ninguna otra literatura ni religión.
Los elementos probatorios en su contra son abrumadores. La idea de reseñar las cosmologías de medio oriente anteriores a la hebrea, es para que teniendo esos elementos de juicio empecemos a relacionarlos y a contrastarlos con los de los judíos.
Digamos tan solo en primera instancia, que la primera saga de la creación se compuso recién llegados los hebreos del exilio babilónico y a Dios se le da el nombre de «Elohim». En él, el orden de la creación es como sigue: Cielo, tierra, luz, firmamento, tierra seca, hierbas y árboles, astros, monstruos marinos, aves, ganados y bestias y, por último hombre y mujer. El segundo relato procede de Judea, tal vez de origen edomita pero es anterior al exilio. Llama en primera instancia a la divinidad como Yahvé, pero un censor sacerdotal inserta la palabra Elohim (para dar la apariencia de coherencia y linealidad con el otro segmento), quedando como Yahvé Elohim. Lo contradictorio viene cuando miramos el orden de la creación según este capítulo: Tierra, cielo, manantial, hombre, árboles, ríos, bestias y ganando, aves y mujer.
En el primer caso se enfatiza la sistematización del creador, pero los comentaristas e interpretes tienden a olvidar que este número de días imbricado allí, corresponde al orden de los dioses planetarios en la semana babilónica: Samas, Sin, Nergal, Bel, Beltis (la única divinidad mujer) y Ninib. Las potencias planetarias eran las siguientes: el Sol para la iluminación (domingo),
O si lo prefieren, también correspondería a los siete brazos de
Génesis 1 trae a colación el clima de Mesopotamia y su dependencia hídrica, con una estación primaveral donde bestias y aves se aparean (tiempo propicio para la creación de vida y orden). Génesis 2 en cambio refleja las condiciones climáticas de Palestina, que cuando se aproxima el otoño, sube una niebla densa a humedecer los valles (tiempo también propicios para una generación de orden y de vida).
Ahora, sin ser técnicamente preciso (pero globalmente sí lo es), el génesis es pura poesía y prosa poética: maneja un lenguaje artístico, emotivo, agradable al oído, diferente al lenguaje cotidiano; la forma supera con creces al contenido; está lleno de repeticiones (palabras, versos, sílabas o significados) y por último, su lenguaje es figurado, metafórico y genérico, poco detallista.
Siendo la poesía, el arte de evocar y sugerir sensaciones, emociones e ideas mediante los procedimientos descritos, entonces sí nos sostenemos en el comentario hecho, sobre todo teniendo en cuenta que a la poesía no se le puede pedir precisión cronológica (suelen venir los hechos en desorden). Los poetas del Génesis asumen que el lector o escucha de sus confidencias, conoce la historia.
No aguardemos entonces, verdades absolutas o literales, provenientes de fábulas poéticas, esa clase de liberalidades y permisiones se las concedemos al fanatismo religioso. Visualizamos, obviamente una cantidad de sujetos
Empecemos a explorar el primer libro de
4.1) Génesis 1:1-2.[2]
En el principio[3] creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía[4], y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
La palabra hebrea bara´, que corresponde en la concordancia Strong a la referencia H1254, implica: (absolutamente) crear; (calificado) cortar (madera), seleccionar, alimentar (como procesos formativos):-atravesar, creación, creador, crear, criar, desmontar, desmonte, engordar, nacer, producir. O sea que el verbo se presta para describir la hechura a partir de la nada, como el moldear lo existente para inventar algo nuevo. Como los sumerio-acadios, crea entonces el demiurgo un amasijo informe sobre el cual moldeará y definirá rasgos, poniendo orden al caos.
Una de las facetas de este demiurgo, es procreadora (llámese espíritu, viento, Shu y Tefnut o Enlil), no fabrica de la nada, aludiendo indirectamente a la condición materna[5] del Hacedor. Como en el mito griego hace Eurínome, surgiendo desnuda del caos y separando el mar del cielo. Pero como el paso de los años ha hecho que la autoridad y soberanía de las matriarcas se haya delegado en parte a sus consortes guerreros masculinos, ya en la época del Enuma Elish y posteriores recae en una figura varonil tal responsabilidad.
Había una cantidad de agua primigenia (Todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, otra posible traducción). Adviértase la similitud con las mitologías levantiscas de los comienzos, donde había un mar primordial de donde surgió la montaña cósmica inicial (cielo y tierra entreverados); a continuación, en la mitología sumeria, el dios del viento separó la tierra del cielo; en la interpretación babilónica, el viento debía confundir al caos líquido para que otra divinidad pusiera orden.
El Espíritu de Dios se puede asociar efectivamente con el viento creador de otras mitologías; la transliteración de espíritu (Ruákj), expresa viento, aliento, exhalación violenta, e inclusive vida.
El progenitor inicial se llamaba Elohim[6] (forma corriente de designar a Dios) y creó los cielos y la tierra (expresión que combina dos elementos opuestos para indicar una totalidad, puesto que para los hebreos no existía un término semejante a cosmos). Es Ptah-Nun, el dios auto-creado en su proceso de “diseñar los otros dioses”.
Este orden sugerido, primero cielo (An), después tierra (Ki) y por último el soplo vital (Nunamnir) es calcado del Poema de Gilgamesh: para los sumerios sentar esta precedencia es importante, ya que An se consideraba el padre (en tanto que la palabra connota protección, sostén, nutrición y por último, engendrar) de los dioses y existió primero que ellos.
Es discordante con el orden sugerido por la teología heliopolitana que propuso primero la tierra (Geb) y luego el cielo (Nut) en su cosmología (como lo hacen los hebreos en su segundo relato de la creación en Génesis 2:4, cuando invierten el orden propuesto en el capítulo anterior del mismo libro)[7].
El TgN reza: Desde el principio, [
El Tárgum considera, por si los malos entendidos, que el cielo estaba armónico y equilibrado, que el desorden estaba en la tierra (tal vez por carencia de humanos y vida en general) y que la misericordia era una cualidad divina, propia de un juez, como Thot (Dyehuty) para los hermopolitanos.
En resumen tenemos cuatro elementos a distinguir:
Una tierra y unos cielos que acaparan espacio pero que no tienen forma ni contenido.
Oscuridad (hoshekh).
Un profundo mar primordial dentro del cual hay espacio informe.( Para los hombres del enclave Mediterráneo lo más desordenado concebible era el mar tormentoso de noche, en la oscuridad)
Un viento (espíritu divino) flotando sobre la superficie de las aguas y/o agitándolas. Es la luna (Eurínome) generando mareas para que la vida irrumpa.
Son las cuatro parejas de la ogdóada hermopolitana: Nun y Nahunat, el océano primordial; Heh y Hehet, la infinidad del espacio; Ket y keket, las tinieblas, la oscuridad; Niau y Niat, el viento.
Son los cuatro dioses o elementos primordiales de la teología menfita: Ptah-Nun y Ptah-Naunet (océano primordial), Atum, Horus y Toht.
Son los cuatro dioses o elementos primordiales de la teología heliopolitana, actuando Atum como demiurgo solar: Nun (el océano inicial), Shu y Tefnut (como si fueran uno solo, haciendo parte del viento húmedo que fertiliza; el soplo de vida y el orden moral de la mano), Geb (tierra) y Nut (el cielo).
El número cuatro dentro de la numerología (ideas arquetípicas representadas en números), personifica lo material, lo concreto. Concuerda en la cantidad de elementos primigenios también con los sumerios y los egipcios.
Vayamos donde los helenos. En el mito Olímpico de la creación se cuenta cómo
Según Hesíodo, inicialmente de la oscuridad nació el Caos, después Gea (la tierra), Tártaro y Eros. De Caos surgieron Erebo y la negra noche, quienes a su vez engendraron a Éter y el día. Gea, autofecundándose parió a Urano-el cielo- («para que la cubriera en derredor por todas partes y fuera un asiento seguro para los dioses seguros por siempre») y a Ponto (el mar); luego de la unión con Urano parió a Océano. (Hesíodo, Teogonía 116-130). Oscuridad-caos-tierra-cielo-mar, en ese orden preciso.
La idea del espíritu o el viento como causante de la fertilidad (creación) es abordada también en el mito pelasgo de la creación.
4.2) Génesis 1:3-5. Fin del día uno.
Y Dijo Dios, sea la luz y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
Para los hebreos cada nuevo día iniciaba con el ocaso. Las acciones (ocho obras, cuatro separando y limitando regiones y cuatro poblando de seres esas regiones) del creador se distribuyen en seis días de trabajo y un séptimo de descanso. Como su calendario era lunar, el “día” empezaba cuando salía la luna, a las seis de la tarde.
«Dijo» se translitera desde la palabra permanecer, que puede significar además: afirmar, anunciar, añadir, aviso, canto, considerar, contar, contestar, convocar, dar, deber, decidir, decir, declarar, desear, determinar, dicho, gozar, hablar (de, en contra de), llamar, mandar, meditar, orden, ordenar, pedir, pensar, proclamar, proferir, prometer, publicar, punto, querer, razonar, recitar, referir, responder, señalar, tratar, vanagloriar.
Vemos el poder creador de la palabra (y la publicación de una noticia requería un público espectador que escuchase, ¿acaso otros dioses?) en los hebreos y nos recuerda, no sin sonrojo que ya desde los sumerio-acadios, se reiteraba este poder creador con soltura y fluidez. « Para el dios creador era suficiente establecer un plan, emitir una palabra y pronunciar un nombre, y he aquí que la cosa prevista y planeada adquiría existencia propia.»[8]
Ejemplo de esto, vemos en el himno a Inanna: «Ante tu palabra, que como un hilo doble nadie rasga, tiembla todo el cielo».
Pero eso no es todo, subyace la idea que la creación es un todo estructurado con una gran lógica interna, donde cada pieza encaja a la perfección con las otras y posee unos derroteros precisos dictados por lo dioses al momento de la creación.
En la teología menfita, de Egipto, según vimos en el tomo I, Ptah piensa, emite su voz y crea. Su cosmogonía se basa en el poder del mandamiento verbal, que comporta una acción inteligente[9] :
«Así sucedió que el corazón y la lengua obtuvieron la supremacía sobre [todos] los miembros [del cuerpo] de acuerdo a la doctrina que él está en cada uno de los cuerpos y cada una de las bocas de cada uno de los dioses, de todos los hombres, de todo el ganado, de todos los seres que reptan y de todo lo que vive, pensando lo que desea y decretando todo aquello que anhela.»[10]
En la escuela teológica tebana, a su vez, siguen reiterando su convicción en el mandato creador de la palabra: Respecto a Amón[11]-Ra, se dice que es el: (XII) Señor del Conocimiento (SiA), en cuya boca se halla
En el Enuma Elish (explicación babilónica), Lahmu y Lahamu recibieron sus nombres antes de ser creados.
Explicando este pasaje del Génesis, PRE (4:1), opina que fueron ocho cosas las creadas este día: los cielos y la tierra, la luz y las tinieblas, el abismo y el caos, el viento y el agua.
En el capítulo 1 de Génesis se repetirá esta fórmula «Dijo Dios», diez veces; el visto bueno, la fórmula de aprobación divina, fue usado siete veces en el primer capítulo del Génesis. Al final de las extenuantes labores diarias, excepto del segundo día, Dios repasaba lo ejecutado y aprobaba «era bueno». Indican que las acciones del día se habían culminado con éxito y que al creador le agradaba lo hecho. El séptimo día no empleó tal fórmula porque ese día descansó según la saga.
Analizando lo que sigue, resulta curioso que haya luz sin existir lumbreras y que hayan días y noches (que necesariamente implican desplazamiento de un astro por el firmamento) sin existir sol o luna.
La explicación bíblica tardía más coherente (no necesariamente suficiente) la dará el texto de Job 38:19-21, BJ:[13] se desconoce la procedencia exacta de la luz, pero se establecía como parcialmente independiente del sol y de los astros. Tal vez de lo que se trataba era de desacreditar a egipcios y mesopotámicos que adoraban los astros como generadores de luz. Tampoco hay que perder de vista que si la semana empieza con nuestro día domingo, está cobijado por la potencia planetaria o astrológica del sol. Tendría que entrar alguna de sus cualidades allí para darle coherencia a su saber.
Traigamos a colación lo que pensaba la escuela heliopolitana sobre este aspecto: Para ellos la luz existió antes que los astros luminosos, debido a que Atum tiene como cualidad inherente, la luminosidad (independientemente del sol y de la luna): de este atributo pendía el ciclo del eterno retorno, como símil del recorrido del sol por los cielos, manifestando «eternidad» y «perpetuidad», diferente a los simples conceptos de «día» y «noche».
Y por si fuera poco la teología tebana opinaba que a continuación tiene que venir la creación de la luz. En un himno a Amón se halla:
« [Aquél (es decir, Amón)] que apareció la primera vez cuando [todavía] no se había creado un dios, cuando tú [Amón-Ra] abriste tus ojos para ver con ellos y todos se iluminaron por medio de la mirada de tus ojos, cuando el día todavía no se había creado».
4.3) Génesis 1:6-10. Cielos y tierra. Fin del segundo día.
Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
La palabra hebrea traducida por firmamento (raquía) connota algo estirado o expandido. En la versión Dios Habla hoy se usa… bóveda que separe las aguas, aludiendo a algo sólido y resistente, soportado sobre la tierra plana (bajo cuya superficie quedaba el océano) y sosteniendo una mole de agua superior de donde procedían las lluvias. Job 37:18 también emplearía este término bóveda, como espejo de metal fundido (BJ) Confróntese con la concepción del mundo según
Tanto en la mitología mesopotámica como en la egipcia, la montaña primordial (Nun) separaba las aguas.
En todo el oriente Medio el cielo (Nut) aparece sostenido por una bóveda transparente y fuerte; para los egipcios estaba asociada al dios Shu, quien aparecía sosteniendo el cielo sobre Geb (la tierra), como el hijo que sostiene materialmente a sus padres.Los hebreos reconocían esta realidad, pero como en los fragmentos anteriores, desligaron la función de la divinidad de los henoteístas egipcios.
Luego, el mismo dios Shu reúne las aguas.[14]Los escribas hebreos juzgaron estas líneas como referidas a los grandes océanos conocidos y no al Nilo cual correspondía a sus maestros egipcios.
Es en este segundo día que el demiurgo hebreo (que insistimos, habla solo o efectivamente tiene un auditorio) le da nombre a los cielos. ¡Vaya dislate! ¿No que los había hecho (por el poder creador de su palabra, es decir nombrándolos) en el día uno? ¿O implicará el largo discurso de los tres cielos manejados por los sumerios, donde el tercer cielo (de mayor a menor) era el de los dioses, el segundo el de las divinidades planetarias y el primero era el firmamento? Posiblemente entonces fue en este día que se creó ahora el firmamento.
En el mito pelasgo de la creación, la diosa de todas las cosas (madre), a la usanza de YHWH, separó el mar del firmamento. El título de la diosa lunar era Eurínome.
Curiosidad: en este segundo día de creación no hay fórmula aprobatoria de parte divina. ¿Algo le disgustó? ¿Algo quedó inconcluso? ¿Quizás faltaba por circunscribir la tierra seca y apartarla de los mares? Solo después de hacerlo se inserta la formula de aprobación común a la creación en su día a día (6 de 7); si esta fórmula indicaba el término de un día entonces este suceso no ocurrió el día tres sino el día dos.
4.4) Aparición De la vida. Génesis 1:11-13. Creación de las plantas. Día tres.
Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
Rememorando el concepto de las potencias planetarias babilónicas (originalmente palestinas), el asunto adquiere forma. En ese orden de ideas, siendo Nergal un dios pastoril que ocupaba el tercer lugar, entonces los pastos debían ser creados primero que las estrellas, que fueron creados el día cuarto.[15]
Continúa el relator hebreo (cielo, plantas, etc.) la secuencia cosmogónica egipcia al poner de primero la creación de las plantas y luego sí la creación del sol, dando problemas científicos al lector objetivo, porque la vida vegetal sin luz solar no sobrevive:
…el hacedor del cielo, el creador de cuanto es, que brotó de la tierra, que da ser a la semilla que se siembra…[16]
4.5) Génesis 1:14-19. Sol y luna, día cuatro.
Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche[17]; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
La razón de ser de los astros se reduce para ellos (DHH) a servir para señalar los días, los años y las fechas especiales, refriéndose a las estaciones y fechas religiosas. Nuestro (s) relator (es) nos están anticipando la fijación del calendario litúrgico.
TgN, referido a
TgPsJ, en cambio afirma: ...que sirvan de señales y para (indicar) los tiempos de las fiestas, para verificar con ellas el cálculo de los días y para consagrar el tiempo de los meses y las intercalaciones de los años, los solsticios, la luna nueva y los ciclos (solares).
Se crean unos focos luminosos (sin identificar) para ayudar a fijar un calendario y separar el día de la noche. A continuación viene el Sol,
Por lo pronto, los hebreos posteriores, sugieren que inicialmente fueron hechas de igual tamaño el sol y la luna y que por desavenencias personales, fue disminuida la luna: TgPsJ: Y fueron iguales en su gloria durante veintiún años menos seiscientas setenta y dos partes de una hora. Después contó la luna una calumnia sobre el sol y fue disminuida.
Ahora, para los egipcios el sol era fundamental y había huellas de su creación, cosa que no sucede con la luna[18] y menos con las estrellas (relacionadas con el sol).
En algunos relatos egipcios, el sol y la luna son los ojos de Horus, las estrellas eran los habitantes del más allá o las «seguidoras de Osiris».
El arcángel Miguel era el “poder planetario” de este día, como lo era Hermes (Mercurio) en Grecia y Thot en Egipto.
4.6) Génesis
Dijo Dios: produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.
De acuerdo con lo estipulado en este versículo, la vida toda, incluyendo los pájaros surgió del agua. Da a entender que quienes emitieron al concepto consideraran al precioso elemento como fuente de vida. Para los egipcios la inundación regular del Nilo era la fuente de vida: en sus marismas habitan un gran número de aves acuáticas.
Viene luego la ampliación de esta idea de forjar animales y aves y la bendición en términos de multiplicarse sobre la faz terrestre. Concluye el quinto día con la consabida fórmula aprobatoria.
Ahora, desde los tiempos de Homero, se decía que el océano abrazaba la superficie de la tierra (Tetis) y era la fuente de todas las aguas (Iliada 18,607; 21,194), de todas las cosas e inclusive era generador de dioses (Iliada 14,200-201; 14:244).
4.7) Creación de los animales. Génesis 1:24-25.
Luego dijo Dios: produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así…. Y vio Dios que era bueno.
Este versículo podría dar luces sobre lo dicho en el ítem anterior, habría animales creados por efecto del agua y otros de la tierra.
4.8) La creación según otros textos bíblicos.
Una variante interesante extraída de los textos bíblicos sería la siguiente:
Salmos 33:6-7 (RV 1865 y NVI): Por la palabra de Dios fueron hechos el firmamento y los astros del cielo; desplegó el cielo como quien arma una tienda (carpa) sobre medidas para cubrir el océano. Salmos 104:2-6 (BJ, NVI y RV 1865). Isaías 40:22 y 44:24 (BJ y RV 1865)
Estableció su trono en los cielos, desplazándose en las nubes empujadas por el viento.[19] Salmos 93:2 y 104:3 (RV 1865 y NVI). Puso la tierra a buen resguardo, cimentándola fuerte en el océano profundo, Salmos
4.9) El Ser humano. Génesis 1:26-31.
Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves del cielo, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla[21], y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
Estamos en el día sexto de la creación. La palabra «hagamos» implica pluralidad, ¿varios dioses? ¿Consenso y diálogo entre ellos? Dicen las fuentes protestantes que se refiere a las huestes celestiales. En el texto de los sarcófagos 80 dice al respecto, y parece ser que de allí surge la alusión al diálogo entre dioses del génesis: Entonces Atum le dijo a las aguas (es decir, a Nun): «Estoy flotando, muy agotado, los nativos inertes...».
Las aguas (es decir, Nun) le dijeron a Atum: «Besa a tu hija Orden [es decir, Tefnut, que representaba el orden moral.]».
Opinamos que como producto de su aprendizaje en culturas politeístas y henoteístas, los hebreos no pudieron desligarse del todo de la colectividad adscrita a esas mitologías. En Grecia, por ejemplo, con el consentimiento de la diosa Atenea (Diosa virgen, hija de Zéus y su favorita; diosa de la industria y de las artes, de la sabiduría y de la guerra; patrona de la agricultura y de las labores femeninas como el hilado y el tejido), Prometeo, hijo del titán Japeto, hizo a los hombres a semejanza de los dioses, usando arcilla y agua y Atenea les insufló la vida. (Esta diosa donó a sus criaturas el arado, la flauta y las técnicas de domesticación de animales).Hubo pluralidad involucrada en la creación humana según los mitos griegos.
La hermenéutica tardía de los rabinos, propone entonces para obviar esta estructura contradictoria, que el demiurgo hablaba con los ángeles (fortuitamente nacidos en el día dos de la creación y considerados en conjunto como sus iguales). TgPsJ (1:26-27). Y dijo Dios a los ángeles que sirven ante Él, que fueron creados en el segundo día de la creación del mundo…A la imagen de Dios lo creó, con doscientos cuarenta y ocho miembros (y) seiscientos sesenta y cinco nervios. Y lo cubrió de piel y lo llenó de carne y sangre.
Consienten en hacer al hombre a imagen y semejanza de los dioses creadores. ¿Qué significa ser creado a imagen de Dios?[22] Tendría connotaciones físicas, es decir, ¿corporalmente habría símiles? No es posible; la divinidad hebrea asumirá formas como una zarza ardiendo y una columna de humo, cosa que a los mortales nos está vedado. Si esto fuera así, cual en las otras mitologías de Levante, donde la iconografía era deseable y necesaria como sustituto del dios o representación del mismo, también para los hebreos debería serlo. Pero como en su concepción esto no se podía aceptar (luego veremos porqué), este gazapo literario de los escribas judíos perdería su potencial físico. ¿O se referirá a la inmortalidad? ¿Acaso tal vez, no fueran reflejos físicos sino espirituales[23]? No es dable; si leemos más adelante, conocer el bien y el mal y la cualidad de inmortal son atributos divinos y de los ángeles, no de los humanos.
Siendo varón y hembra los personajes creados al tiempo, ¿Cuál de los dos corresponderá a la imagen y semejanza de Dios? ¿A ambos? La versión usada para reseñar el texto bíblico (RV 60) reza «hagamos al hombre…» Quienes lidian con el idioma hebreo saben que el término desde el que se traduce «hombre» en este pasaje es ha-adam el Adan. La palabra hebrea ´adam, en su sentido general, no tiene nada que ver con masculinidad, sino más bien con humanidad. ´adam probablemente se relaciona con el verbo ´adom, el ser rojo, que se refiere a la hermosura del ser humano. <´adamah, «tierra» o «terreno», también podría derivarse de este verbo.
Arriesgándonos a hacer conjeturas lindantes con lo esotérico, pero agarrados a los estudios mitológicos respectivos, que sugieren la “moda” bíblica de seguir los modelos celestiales o arquetípicos, vemos, junto a los egiptólogos, en el personaje Adán un modelo de Atum/Tem (cuyo nombre significa totalidad) o aún el patrón arquetípico de Lahmu-Ansar.
Como deducción de este mismo pasaje bíblico de la “primera” creación, según los judíos, Dios creó al hombre para que mandara (reine) en la naturaleza y podía alimentarse de cualquier árbol o planta. Las restricciones, como veremos fueron insertadas en el segundo relato de la creación. Los estudiantes de mitología comparada verían en este precepto (y en la respectiva genealogía de Adán), el mandato divino para la sucesión de dioses de Egipto.
Entonces, en este relato no figuran lo que nosotros consideraríamos implícito, que estos seres humanos creados eran Adán y Eva, nuestro míticos antepasados. Pues no, resulta que como en el Génesis hay dos relatos de la creación, es en el segundo relato donde se nos habla de estos dos personajes.
De acuerdo con la teología heliopolitana, los hombres fuimos creados después de una rabieta del sol (ojo de Rá), por haberse sentido desalojado de su sitial de honor por otro ojo (¿la luna?). Al ser ubicado nuevamente, gracias a los oficios del viento y la humedad, lloró sobre ellos y parió a los humanos.
4.10) Génesis 2:4-7, el hombre hecho del polvo.
Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor[24], el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra[25], y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
¿Cuándo apareció el hombre según esta narración? «...el día que Jehová Dios[26] hizo la tierra y los cielos». Revisando el esquema básico propuesto por el primer relato de la creación sabemos que esto sucedió al segundo día, después de la creación del cielo y de la tierra pero antes de la creación de la naturaleza.
Si Adán apareció al segundo día, ¿Quién era el humano aparecido al sexto día según el primer relato? Y que quede constancia que parecería poco cuerdo este apunte si no encontráramos en otro mito griego, recopilado por Platón en Menexento, que el primer hombre irrumpió en el Ática, junto al lago Cópais, se llamaba Alalcomeneo («guardián»)[27] y existió antes que existiera la luna (cuarto día). Es decir que esta aparente contradicción relejaba los mitos-fuente que a su vez no se ponían de acuerdo sobre el momento exacto de la aparición humana.
La palabra orígenes, Literalmente «generaciones», que significa «linaje», una palabra que aparece 11 veces en Génesis; término usualmente utilizado para introducir una nueva genealogía o narración. Este capítulo presenta la creación desde una perspectiva diferente, más localizada y centrada en el ser humano.[28] Esta palabra se emplea para decir cosas sobre una familia, padres e hijos y sus respectivas vidas. ¿Tal vez viene a continuación la vida de la familia del cielo y de la tierra, como en las religiones politeístas, donde el cielo y la tierra eran dioses cósmicos que procreaban?
El espacio habido entre los dos relatos de la creación (del segundo al sexto día) hacía suponer una mujer anterior a Eva, para Adán y se suponía fue Lilith (eso dice la tradición extra-bíblica), una demonio-mujer que representaría a las mujeres de Canaán, veneradoras de Anat y a las que se le permitía una promiscuidad prenupcial.
Entre los egipcios el primer hombre fue hecho del barro por Khnum o el dios Ptah en una rueda de alfarero.
Para los pelasgos, venidos desde Palestina a Grecia en el
Como importantes glosas al texto sobre la creación del hombre desde el polvo, tenemos que:
TgN añade «con capacidad de hablar»
TgPsJ (2:7): El señor Dios creó a Adán con dos inclinaciones. Tomó polvo del lugar del tempo y de los cuatro vientos del mundo y una mezcla de todas las aguas del mundo, y lo creó rojo, negro y blanco…y el aliento se convirtió en el cuerpo de Adán en espíritu capaz de hablar para iluminar los ojos y hacer oír a los oídos.
[1] ¿Quién menospreció el día de los modestos comienzos? ¡Se alegrará al ver la plomada en la mano de Zorobabel! « Esos siete son los ojos de Yahveh: ellos recorren toda la tierra. »(BJ).
[2] Esta sección sobre los días de la creación va a usar como traducción bíblica
[3] El hebreo no tiene término para expresar la idea de eternidad. Es evidente que los lenguaje mitológicos, careciendo de voces auxiliares, ponían toda la carga en pesadas y poco manejables palabras, henchidas de un potencial interpretativo a descifrar.
[4] Tohu y Bohu (Caos)
[5] En las acepciones etimológicas más antiguas Madre y Creador eran sinónimas.
[6] Se puede hacer equivaler este término con el mesopotámico de anunnaki. Este triunfo de Elohim sobre el caos, se puede metaforizar en la desaparición del ejército egipcio bajo el mar cuando los israelitas parten de Egipto.
[7] Pareciera un burdo intento de conciliar (tal vez superponer) dos posturas diferentes sobre la creación del mundo.
[8] KRAMER, Samuel Noah, La historia empieza en Sumer, Ediciones Orbis, Barcelona 1985, página 108.
[9]Página Web
[10] El demiurgo no monopoliza el poder creador, la contrario todo lo que posee vida participa y debe involucrarse.
[11] «el escondido», dios del Imperio desde
[12] Tomado del himno a Amón-Ra, Papiro Boulaq 17, encontrado en la página Web
[13] ¿Por dónde se va a la morada de la luz? y las tinieblas, ¿dónde tienen su sitio?, para que puedas llevarlas a su término, guiarlas por los senderos de su casa. Si lo sabes, ¡es que ya habías nacido entonces, y bien larga es la cuenta de tus días!
[14] Ver «Textos de los sarcófagos 76»: «Este dios [Shu] está atando la tierra para mi padre Atum, y reuniendo la gran inundación para él», refiriéndose la gran inundación a la creación del río Nilo ocurrida el mismo día en que Atum apareció sobre Nut (la montaña primigenia).
[15] Cf. GRAVES Robert & PATAI Ráphael. Los Mitos Hebreos. Religión y mitología, Alianza Editorial, Madrid 2000, página 26
[16] ANONIMO, El libro de los muertos, Versión española de José Manuel Álvarez Flórez, Editorial Verón, Barcelona, segunda edición Junio de 1982, Capítulo 79, página 130.
[17] Quien nos cuenta el proceso omite adrede los nombres “Sol y Luna “que veneraban sus vecinos (e incluso los mismos judíos según 2 de Reyes 23:11).
[18] Representada por un gato, animal que ve en la oscuridad y cuyos ojos se dilatan en la oscuridad, como se figuraban los egipcios a la luna. En ese idioma primitivo gato significaba vidente.
[19] O si lo prefieren camina en la tempestad y el huracán (Nahúm 1:3. BJ)
[20]
[21] Sojuzgar: «tr. Someter o mandar de manera violenta». Ver Gran Enciclopedia Aula CD, Editorial Planeta-DeAgostini, Barcelona 1995, Tomo VI, página 1932.
[22] ¿El hombre en su misión de representar a Dios? ¿Acaso necesita esta representación un ser tan poderoso? ¿Acaso es voluntaria?
[23] Razón, personalidad, intelecto; a las capacidades de relacionar, escuchar, ver y hablar.
[24] Un manantial o agua del océano que brotaba de las grietas terrestres. Véase la semejanza con El Poema de Enki y Ninhursag, donde el dios Sol Utu riega Dilmun con el agua fresca surgida de la tierra.
[25] Juego de palabras, en hebreo: ´adam Adamah ; hombre y tierra cultivable. Cual alfarero en su trabajo.
[26] Yahvé-Elohim.
[27] Forma masculina de Alalcomenia, título de Atenea (Ilíada, iv.8)
[28] Hayford, Jack W., General Editor, Biblia Plenitud, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1994.
[29] Su año tenía trece meses y poseían un alfabeto propio de trece consonantes y cinco vocales.





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