1.)Economía agraria y cafetera:
Es crucial no perder de vista los datos de la Historia cafetera del Tolima en 1932, ni por supuesto la del Sumapaz durante ese mismo lapso (es menester reconocer que fueron recopiladas para entender mejor lo sucedido en Cunday Tolima por estas fechas).
| | No propiedades | Has cultivadas | Has apropiadas | Árboles |
| Líbano | 991 | 7.725 | 4.818 | 10.109.489 |
| Cunday | 574 | 6.016 | 12.166 | 6.632.707 |
| Chaparral | 1.010 | 4.572 | 4.217 | 6.694.864 |
| Icononzo | 365 | 3.577 | 991 | 3.853.523 |
| Melgar | 592 | 2.818,5 | 2.971 | 3.007.514 |
| | Árboles en producción | Producción en arrobas | No de despulpadoras |
| Líbano | 8.891.503 | 351.162 | 1.169 |
| Cunday | 5.578.402 | 217.479 | 473 |
| Chaparral | 6.271.214 | 210.910 | 956 |
| Icononzo | 3564.525 | 159.480 | 301 |
| Melgar | 2.768.724 | 950.068 | 141 |
Según Gloria Gaitán, analizando estas cifras- donde por ejemplo Icononzo bajó porcentualmente en este rango de datos e Ibagué subió drásticamente-, no es la velocidad en la siembra la que genera los conflictos sino la concentración de la posesión de esos cafetos sembrados[1].
Durante este tiempo y hasta 1934 cuando los choques entre arrendatarios y Hacendados se hicieron frecuentes, los contratos de aparcería eran orales, consensuales, celebrados de buena fe y cumplidos honestamente. Ese año elaboraron entonces, La federación de Cafeteros y la gobernación de Cundinamarca, un modelo de contrato de arrendamiento, encaminado a regular las relaciones entre aparceros y propietarios. A manera de resumen rudimentario, digamos que se trataba de arrendamiento con trabajo obligatorio, acababa el pago en especie y se pasó a renta en dinero, se estipulaba detalladamente las labores y obligaciones, pudiendo sembrar café y /o cacao bajo otro contrato que desglosa ítem por ítem sus implicaciones, etc.
Para esta década estallan las insurrecciones indígenas de Quitín Lame por mantener sus tierras de resguardo y las querellas por tierras en el Oriente del Departamento. Respecto a este último problema, varios comerciantes nacionales y extranjeros, desde 1880 compraron tierras en la región. La familia Vargas- descendientes de don Pedro Fermín- tenía 145.000 arbustos y los Williamsom (hacienda Canadá) 200.000; Vicente Reyes Daza en su hacienda Escocia, 230.000 matas. Hacia 1928 al expedirse el Decreto 1110 de delimitación de baldíos y otra norma que mandaba a todo colombiano dueño de más de
En el último trimestre de 1930, agentes de
En julio de 1934, en carta al gobernador del Tolima y al Ministerio de Industrias, los colonos narran su estado: Un pequeño cultivador rompe la selva intrincada a fuerza de privaciones y sacrificios, luego viene el latifundista que sin exhibir títulos de ninguna clase reclama como suyas todas las tierras de la comunidad, y si el pequeño cultivador, por falta de recursos, no puede intentar un pleito en defensa de sus intereses vulnerados-las leyes son caras para el pobre-, se ve obligado a abandonar su pequeña fundación o a vendérsela al capitalista por un precio irrisorio o internarse más adelante donde corre el peligro de tener la misma suerte porque el latifundista siempre aspira a extender más y más sus vastos dominios. Prueba de ello es el gran número de viejos colonos cultivadores a quienes se nos han prohibido las rocerías y que desde hace mucho tiempo nos tienen trotando a las oficinas de Chaparral y el Guamo a defender nuestras fundaciones y a los que los latifundistas nos han obligado a firmar documentos que nos ponen en la condición de agregados, siendo así que para establecer nuestros cultivos y casa de habitación tuvimos que, unos derribar montaña virgen hace muchos años sin que entonces nadie nos impidiera, otros comprar las mejoras y derechos de posesión a los primitivos descubridores”. “De manera muy respetuosa llamamos la atención de los señores Ministro de Industrias y Gobernador del Departamento del Tolima, para que dicten medidas que nos amparen a fin de evitar que se nos desvincule de la tierra, pues a la campaña iniciada por algunos capitalistas de esta región para conseguir el predominio de los baldíos, desconociéndonos los derechos que como colonos tenemos a las tierras, se debe la escasez de los víveres y como consecuencia lógica la carestía de los mismos que se hace sentir más y más cada día en proporciones alarmantes para el obrero, cuyo salario no está de acuerdo con el alza constante de los predios.[4]
Los latifundistas emprendían actos de policivos y de lanzamiento en contubernio con los Alcaldes locales, previa colocación de avisos en la prensa como “legalización” de su accionar siguiente: “El suscrito Alcalde Municipal de Cunday, avisa: Que el día jueves 14 de los corrientes a las ocho de la mañana se dará principio a la diligencia de lanzamiento contra Fausto Cruz, como ocupante de hecho de una porción de terreno de los predios de la hacienda de Nuevo Mundo, de propiedad de
Los colonos, desalojados debían pagar una fianza de $100 para que no regresaran a trabajar en las tierras del “patrón” que en su mayoría eran predios del Estado, es decir, Baldíos; aparte que al no tener que hacer los apresaban por vagancia.[6]
Cunday Tolima 1930-1934 (3)
[1]GAITAN Gloria, La lucha por la tierra en la década de los 30, Bogotá ,Tercer mundo editores, 1975, página 23
[2]HENDERSON, James. Cuando Colombia se desangró, un estudio de la violencia en metrópoli y provincia, El Ancora editores, 1982,páginas,96-100 y 101-103
[3]HENDERSON, James.Ibid, página 105.
[4] Periódico Unirismo. Julio 26 de 1934. Año I No 7. Bogotá, Pág. 11, citado por GAITAN Gloria, La lucha por la tierra en la década de los 30, Bogotá ,Tercer mundo editores, 1975, página 40
[5] Ibíd..., Junio 14 de 1934. Año 1 No 2. Bogotá, página 11, citado por GAITAN Gloria, La lucha por la tierra en la década de los 30, Bogotá ,Tercer mundo editores, 1975, página 41
[6]Anales del Congreso. Sesión de Agosto 24 de 1933, citado por GAITAN Gloria, La lucha por la tierra en la década de los 30, Bogotá, Tercer mundo editores, 1975, página 41.
Bibliografía
Departamento del Tolima, Contraloría departamental, anuario estadístico de 1935, Ibagué Imprenta departamental
GAITAN Gloria, La lucha por la tierra en la década de los 30, Bogotá ,Tercer mundo editores, 1975
HENDERSON, James. Cuando Colombia se desangró, un estudio de la violencia en metrópoli y provincia, El Ancora editores, 1982















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