Contrato de trabajo modelo de la Compañía Cafetera de Cunday.
Según el informe de la Comisión de la Cámara de Representantes, dicho contrato era así:
Yo Elisa Macías, mujer soltera, mayor de edad y vecina de Cunday, por medio de este documento hago constar lo siguiente; Que a título de arrendamiento tengo recibidos a mi entera satisfacción dos lotes de terreno que hacen parte de la Hacienda Nuevomundo, situada en Cunday, de propiedad de la Compañía Cafetera de Cunday, de una extensión superficiaria total de cinco cuadras más o menos; Que en mi calidad de arrendatario de la Compañía Cafetera de Cunday me obligo para con ella a lo siguiente:
a) Prestar mis servicios de trabajadora siempre que el administrador general o cualquiera de los empleados de la Compañía me lo soliciten para el servicio de cualquiera de las haciendas;
b) A no establecer en el lote que tengo en arrendamiento cultivos de ninguna especie sin previa licencia escrita del administrador de la hacienda, de lo cual dejaré constancia en nota puesta al pie de este documento. A lo mismo me comprometo respecto de la construcción de habitaciones.
c) En virtud del reconocimiento expreso que hago del “derecho de dominio” que le asiste a la Compañía Cafetera de Cunday sobre la Hacienda NuevoMundo, comprendida entre el cerro de el Consuelo, y el curso del río Cunday desde su nacimiento hasta su unión con la quebrada de la Laja y el curso de esta quebrada, desde su unión con el Cunday y hasta su nacimiento, me comprometo a no establecer cultivos ni trabajo de ninguna especie y a defender por todos los medios posibles a mi alcance la propiedad de la hacienda NuevoMundo contra los ataques o usurpaciones de terceros, dando inmediatamente aviso a los empleados de la compañía.
f) A respetar y obedecer las órdenes de los empleados de la Compañía Cafetera, establecido desde ahora como casos de mala conducta por parte mía cualquier trasgresión o violación de alguno o algunos de los textos de los reglamentos generales de las Haciendas.
g) Especialmente me comprometo a no retirarme de la hacienda por mi sola y exclusiva voluntad sin dejar el correspondiente reemplazo de arrendatario, que será persona previamente aceptada por el administrador de la Hacienda, y en caso de insistir en hacerlo, desde ahora relevo a la Compañía Cafetera de la obligación de pagarme las mejoras.
h) En caso de mala conducta, según lo dicho antes, o del incumplimiento de las obligaciones que contraigo con este documento, la Compañía Cafetera de Cunday adquiere el derecho especial de dar por terminado este contrato y bien puede, por las vías policivas, administrativa o judicial, pedirme la desocupación inmediata de los lotes, en cuyo caso no puedo alegar, el pago de las mejoras.
En constancia de lo dicho hago firmar este documento ante testigos, rogados por mí en el municipio de Cunday, a quince de Octubre de mil novecientos treinta y uno.
En 1934 se transformó la Colonia Agrícola del Sumapaz en la “Sociedad Agrícola de la colonia del Sumapaz”, siendo su Secretario General Erasmo Valencia. Se componía de cuatro secciones, cada una con un presidente, un vicepresidente y un secretario. Dichas secciones eran: 1- ) Pandi, 2- ) Icononzo y Cunday, presidente Fausto Cruz y Secretario Juan de la Cruz Varela; 3- ) Bogotá, Pasca, Arbeláez y San Bernardo; 4- ) Fusagasugá y Soacha.
A las acciones del campesinado siguió la retaliación por parte de los propietarios. Los dueños de las haciendas “Guatimbol” y “San Luís” solicitaron un destacamento de la Guardia del Tolima para amedrentar y perseguir a los colonos establecidos en la zona demarcada para colonización. Estas invasiones, consideraban los hacendados, eran acciones criminales; contando entonces con la complicidad de las autoridades civiles, mandaron hacer lanzamientos arbitrarios y arrestos de colonos y arrendatarios. Mientras los agraviados proletarios invocaban el Decreto 1110 para respaldar sus reclamos, los potentados de la tierra iniciaron juicios alegando “daño en cosa ajena”, avalados por los alcaldes locales –sus aliados en el poder. Otra práctica común era la confiscación de los productos de los campesinos, el decomiso de sus herramientas de labranza y el ataque directo con pandillas de leales a la hacienda, para destruir sus cultivos y expropiar sus animales. El campesinado organizado también tenía sus argucias, testigos falsos para declarar sobre tiempo de ocupación de las parcelas, rompimiento de cercas con ayuda de vecinos, hacer destrozos colectivos en la haciendas; realizar tareas conjuntas de tala de bosques (montaña), levantar casas y cultivos en pocos días para demostrar hechos de posesión. El marco impreciso e intrincado de las luchas sociales de los trabajadores se puede resumir así: Una política del estado central de apoyo a las colonizaciones y de parte de los hacendados y las autoridades locales, una arremetida policial y la implantación de contratos de trabajo servil.
Bibliografía
FAJARDO Montaña Darío, Espacio y sociedad, formación de las regiones agrarias en Colombia, Corporación Colombiana para la Amazonía- Araracuara COA, 1993
MARULANDA Elsy, Colonización y Conflicto, las lecciones del Sumapaz, Tercer mundo editores, 1991.
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