Si reconocemos que su forma final fue adoptada a mediados del siglo V a.C., es valedero compararla, en su estructura y manejo de fuentes, con los clásicos griegos de Homero (siglo VIII a.C.), Hesíodo (Siglo VII), Herodoto (484-
2.1) Herodoto.
Semejanzas: Herodoto como el Pentateuco, yuxtapone conjuntos narrativos, transcribe fuentes anónimas e intercalan conectores y abunda en ellos la ficción, así como el gusto por la anécdota.[1] Responsabilizan de ciertos diálogos y discursos a los personajes y tratan de encontrar incidentes morales y entretenidos para adosar al apólogo. En ellas es normal el empleo de genealogías; las cifras empleadas son escandalosamente exageradas (como cuando se dice que 600.000 israelitas salieron de Egipto[2] o cuando se mencionan los 700.000 invasores del ejército de Jerjes). Se capta asimismo un cierto determinismo y arbitrariedad en los actos humanos (lo que sublimado se llamará una filosofía de la historia, en los hebreos), haciendo que los lectores veamos la vida como un interludio de peripecias peligrosas, no necesariamente con desenlace prefijado pero si rotuladamente condicionado por voluntades gigantescas (llámese potencias celestes, seres más inteligentes que el resto o con mayor poder y dominio).
Se preocupan los dos, en demasía, por la visualización del paradigma «gran nación»[3] y se destacan los aspectos biográficos de los personajes modelos y ejemplarizantes. Si bien el padre de la historia y los escribas hebreos sabían de estrategias y tácticas de guerra, prefieren omitir detalles topográficos y cronológicos, concentrándose, como buenos colectores de la tradición oral, en la acción y los sucesos derivados de ellos. Relacionan las dos partes confrontadas, los mundos pre y pos-diluviano por medio de genealogías, héroes míticos y relatos divinos.
Esto en cuanto a coincidencias.
Fijándonos en las diferencias, en las otras obras hay un autor responsable que se reconoce y asume las consecuencias de sus comentarios (por absurdos que parezcan), quien estructura la lógica intrínseca a su exposición. No así el Pentateuco, que la tradición se lo atribuyó a Moisés (factor ya superado), pero el individuo es tan difuso históricamente hablando que no cuenta, y ,si en Herodoto predomina el racionalismo, entre los hebreos podríamos hablar de un racionalismo teológico, de unas verdades demostradas dentro de sus particulares conceptos de valor y de lógica.
2.2) La filosofía griega.
Pero no solo habrían estructuras de lenguaje y ardides literarios como referentes, también cabría pensar que el pensamiento cosmogónico y filosófico del mundo griego (occidental), precedente y contemporáneo de la escritura de los libros del Pentateuco, haya tenido que ver con la formación de sus escribas. A partir de comienzos del siglo VI, el pensar racional no saca su contenido del pensar mítico, sino que toma la observación de las realidades naturales y de la experiencia humana como punto de partida. El trueno y el relámpago son efectivamente hechos de la naturaleza, su asociación con una divinidad atmosférica que los envíe no es clara, por tanto se desecha.
Por ejemplo, entre el 550 y el 546, fallecieron Tales de Mileto, y Anaximandro (de Mileto). El primero de ellos, filósofo, matemático y astrónomo griego, de ascendencia fenicia según Herodoto, considerado uno de los siete sabios de Grecia, quien al parecer aprendió sus rudimentos en Egipto y Babilonia(que ya en el sigo VIII predecían ciertos eclipses, por motivos religiosos); como todos los pensadores de
Antes de él todas las explicaciones del universo eran mitológicas (por ejemplo, Homero hablaba del Océano como fuente de todas las aguas dulces, pero no parece haber añadido connotaciones cosmológicas ni explicativas, coherentes y estructuradas[2]); su interés por encontrar explicaciones materiales del origen del mundo lo hace uno de los gestores del nacimiento del conocimiento científico (un conocimiento menos simbólico y antropomórfico). De él no nos quedan escritos (que no obsta ni limita el potencial expansivo de su pensamiento), tan solo las alusiones a su pensamiento contenidas en
Visualizaba la unidad en todo lo viviente y aunque fascinado por la naturaleza y sus misterios, propugnaba por verla y tocarla para que al conocerla, pudiera explicarla.
Analogías y acercamientos de este estilo de pensar los hallamos, bíblicamente en los salmos. Allí se habla que « sobre las aguas asentó la tierra…» (136:6. BJ), «...Sobre los mares la fundó…» (24:2. LXX).
Génesis 1:7 menciona las aguas de encima del firmamento y las aguas de debajo del firmamento (BJ)[4]; 49:25 habla del « abismo que yace abajo…» (BJ), Éxodo 20:4 cita las aguas debajo de la tierra (BJ), mientras Deuteronomio 33:13 cuenta de «…de las aguas del abismo» (N-C). Sofonías
El segundo, filósofo griego de la escuela de Tales; entre las múltiples deudas que la humanidad occidental contrajo con él, está la introducción del reloj de sol en Grecia y la construcción de la primera esfera celeste (esto según datos de Diógenes Laercio). Introdujo el concepto filosófico de Apeiron (infinito e indefinido, lo inagotable; según Aristóteles para que no se acabe la materia prima del unvierso) a partir del cual todo obtiene su origen y al que todo debe retornar (concepción cíclica de la vida y del tiempo). No comprendía la preponderancia que Tales hacía de una sola sustancia para dar origen a cualidades tan distintas como el fuego y la tierra. Por eso propone que el mundo procede de algo que se parezca a las sustancias en sí pero que sea capaz de fecundarlas y dar origen a todas.[5] Aplicó los epítetos de “inmortal” (no tuvo origen) e “indestructible” a lo ilimitado, pero a diferencia de los mitólogos no lo antropomorfizó. Intuye que esta sustancia primigenia, todo lo abarca y todo lo gobierna (omni-poder).
La prevalencia de una sustancia a expensas de las otras, es “injusticia”, que será corregida por la sustancia rectora del universo.
Para su concepción, el Universo se componía de cilindros concéntricos, siendo más exterior el del sol, el del medio la luna y el más interno contiene a las estrellas. Fue el primero del que poseemos testimonios concretos, que hizo un intento de explicar el mundo de la experiencia humana, y, en quien aparece claramente reseñado el concepto de sustancias naturales opuestas (cuyo intercambio y equilibrio intentó explicar por medio de la metáfora legalista de la justicia o retribución entre los opuestos[6]). Según Aecio, Anaximandro dijo que los primeros seres nacieron de lo húmedo (limo); según Plutarco, dijo además, que el hombre en un comienzo había nacido de una especie distinta (para lograr sobrevivir), como dentro de los peces; según Hipólito, dijo también que el hombre en sus orígenes era semejante al pez.
Concebiría la tierra cóncava-convexa (cilíndrica), como sostenida en los alto sin nada que la sostenga[7]; se mantiene en reposo (o equilibrio), mientras que el mar en derredor suyo está secándose inflexiblemente.
Su nombre se convirtió en sinónimo de astucia e ingeniosidad matemática y geométrica.
Sobre el 495 fenece el último filósofo de la escuela jónica fundada por Tales de Mileto, Anaxímenes, quien siguiendo la línea de sus mentores, indagó en procura de una explicación racional y material del origen del universo (además de la coherencia de las cosas como una totalidad); según Teofrastro e Hipólito, este era el aire (alma), que era uno e infinito: todo lo demás eran transformaciones de éste (rarefacción y condensación, los componentes esenciales de la generación eran opuestos)[8]. Según esta versión universalmente aceptada, el movimiento era eterno. Así mismo la tierra era plana[9] y cabalgaba sobre el aire al igual que los cuerpos celestres (todos de fuego). Los astros no se moverían debajo de la tierra sino en torno a ella (y serían también planos). Los cielos podrían ser una semiesfera definida y viscosa, portando estrellas fijas (como un refinamiento del argumento homérico de que el cielo era un cuenco metálico).
Pero estas corrientes filosóficas no fueron las únicas; en Elea (colonia fenicia del sur de Italia), se radicó Jenófanes de Colofón (poeta con intereses especulativos, venido del Asia menor) sobre el
Todas las cosas, incluso el hombre, se componen de agua y tierra.[12] Del limo (agua más tierra) surgió la vida (opinión corroborada por su observación de los fósiles), que luego tomó rumbo hacia el continente; los hombre perecen cuando la tierra vuelve al agua (diluvio). Mientras que Anaximandro consideraba que el mar se está secando, Jenófanes consideraba que la tierra está regresando al mar.
Los límites del conocimiento son claros; generalmente los conocimientos se han reducido a opiniones y para crecer hasta llegar a tales alturas (de ser consideradas conocimientos), se ha de investigar profusamente.
Aproximadamente sobre el año 530 Pitágoras de Samos[13], fundó en la isla de Crotona, fundó un movimiento con propósitos religiosos, políticos y filosóficos. Se le endilga conceptos como el de la inmortalidad del alma y la trasmigración de ellas (re-encarnación)[14], así como una suerte de destino feliz post-mortem, para algunos privilegiados, debido a su conducta escrupulosa. Al parecer minimizaba el poder la palabra escrita y valoraba fuertemente el de la oralidad; gustaba de enseñar la virtud y la simplicidad, generalmente a grupos separados de hombres y mujeres. Hablaba de la música de las esferas (concordancia cósmica o armonía como principio de todas las cosas) y que la fuente de la sabiduría era la tetractys (los cuatro primeros números naturales, a los que se concibe conexos en varias relaciones): el número diez es el número perfecto por estar conformado de la suma de 1, 2,3 y 4 (1+2+3+4)
También sobre el año
Niega el principio de contradicción, afirmando que los opuestos son «lo mismo». Se considera que fue más metafísico que sus predecesores jonios, preocupándose más de la unicidad subyacente en medio del desarrollo y el cambio (Logos). Dios puede ser entonces, esencialmente, el Logos, el constitutivo de las cosas que las hace opuestas; sería el garante de la proporcionalidad del cambio entre los opuestos. El cosmos no ha sido creado ni por manos humanas y menos por manos divinas; ha existido desde siempre y existirá, como fuego eterno. Ridiculizó así mismo el antropomorfismo e idolatría de sus contemporáneos.
Creía que el ideal de vida era acorde con la naturaleza.
[1] Para los egipcios la tierra era un plato plano y con bordes en sus extremos, que descansaba sobre el agua, que llenaba también el cielo; el sol navegaba de día en una nave a lo largo del cielo y bajo tierra durante la noche.
En la historia de Eridu (siglo VII a.C.), en el principio, toda la tierra firme era mar; luego Marduk construyó una balsa de cañas y ésta se convirtió en tierra.
[2] Pero sí añadió expresiones alegóricas y míticas a este suceso.
[3] JAEGER Werner.
[4] Salmos 148:4 repiten esta idea (BJ) ¿Quién lo citó primero? Cronológicamente hablando ¿cuál fue primero, el texto de los Salmos o el texto del Génesis?
[5] En el Antiguo Testamento, Yahvé acapara todas esas virtudes y los redactores insistían en la prohibición de representarlo antropomorficamente (por medio de esculturas y pinturas, cuando de facto lo relataban con cualidades y rabietas netamente humanas). Es él quien hace justicia y mantiene el orden del universo. En Éxodo 33:23 se habla de la cara de Dios, en Deuteronomio 8:3 de la boca, en Job 2:5 de los labios, en 1 de Samuel
[6] Regentado por el Tiempo, el juez más inflexible de todos, quien limita la duración de los castigos y las recompensas. Generación y corrupción se suceden en esta, la primera teodicea filosófica.
[8] Incluyendo a los mismos dioses.
[9] Explícitamente no se admite que sea plana, pero se habla de sus extremos, como si de una figura plana se tratara, con ángulos rectos. Cf. Salmos 19:4 y 6; 139:9; Proverbios
[10] Los dioses homéricos y mitológicos en general son inmorales: esto reflejaría un pueblo o cultura puntual, no la totalidad de las razas ni de los pueblos. Los dioses jonios se parecen a ellos mismos, los escandinavos al pueblo nórdico por supuesto.
Los hebreos plasman este tipo de pensamientos en Salmos 115:4-7 donde habla de ídolos con formas humanas pero sin cualidades siquiera humanas.
[11] Permanece estático (el movimiento le es innecesario) para más señas y posee un cuerpo “igual por todas partes” (¿esférico?) que penetra todas las cosas.
[12] Analogía valedera en tanto que la carne se puede homologar a la tierra y la sangre al agua
[13] Por su tiempo se aludían a doctrinas órficas (atribuidas a Orfeo), una suerte de iniciáticos practicantes de técnicas precisas de purificación. Éstos enseñaban que el alma está presa en el cuerpo hasta cuando purgue sus penas; creían poder liberar al hombre y a la civilización de sus malas acciones por medio de rituales. No comían ni sacrificaban animales y preconizaban que la humanidad debía abstenerse en general de derramar sangre.
[14] Cada cierto ciclo regresaban. Enseñaba también que nada era absolutamente nuevo y que en general los seres vivos estaban emparentados.
[1] Lo mismo seguirá sucediendo en la literatura griega, por ejemplo hasta con Platón, quien mezclaba citas con paráfrasis
[2] Éxodo
[3] Y de lo inocuo que resulta un pueblo sin costumbres arraigadas y peculiares, que lo hagan único, más y mejor que sus vecinos. No son las características físicas ni el factor poblacional lo más importante. Se trata de quien orqueste un aparato moral, de justicia y convivencia más adecuado que los demás y se lo imponga a sus congéneres.
[1] Autor de Genealogías, versión en prosa de la más antigua historia de Grecia, basada en la mitología griega. Se le atribuyen otros dos libros de Descripción de la tierra, donde incluía un mapa de la tierra habitada, basado en el dibujado por Anaximandro (y que se presume de forma circular por las evidencias encontradas).


















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada