9 (nueve) semanas y media o 9 (Nine) ½ weeks. 1986.Es un filme donde se percibe la soledad del “acompañamiento masivo” que la sociedad occidental unidimensiona para sus miembros. Pero este filme se basó a su vez en un libro pequeño[1] de Elizabeth McNeill, llamado de la misma forma. Aquí vamos a comentar algo sobre el contenido de este libro.
“La Primera vez que nos acostamos me sujetó las manos por encima de la cabeza.
Me gustó. Él me gustaba. Era hosco, de una forma que se me antojaba romántico; era gracioso, brillante, tenía una conversación interesante; y me daba placer.”[2]
Para un mundo cuya tabla de moral no es ya un único código opresivo sino una colcha de retazos que asume en última instancia la fragilidad de la vida, la eternidad de la muerte, la necesidad de aferrarnos al presente como la única certidumbre posible y, con ello al placer como asidero de dicha, producciones como esta es la norma.
“…había encontrado un amante extraordinariamente habilidoso…”[3]
Nueve semanas y media refleja esa necesidad de satisfacción, de incoformidad entre las personas; esa búsqueda furtiva, pertinente y recurrente entre los seres humanos que se hallan vacíos frente a una caótica sociedad mercantilizada, que cosifica a las emociones y trata de cuantificarlas.[4]
“Y, como nos veíamos cada dos noches, como cada experiencia nueva era de por sí poco espectacular, como hacía el amor muy, muy bien, como al poco tiempo estaba loca por él, sobre todo físicamente, resulta que me vi envuelta, en el simple transcurso de dos semanas, en una aventura que la gente que conozco juzgaría patológica.”[5]
Quizás los expertos juzguen que esto sea sadomasoquismo[6]. Para quienes vieron el filme, es claro que además es exhibicionismo, juegan con el espectador impactándolo con planos y juegos de luces para hacer de una rutina sexual desinhibida entre dos amantes, un motivo de conversación.
“..me desata, me jode de pie, me lleva a la cama, me lava la cara con una toallita mojada en agua fría de un cuenco blanco…Entonces se arrodillaba delante de mí y chupaba el vino que caía entre mis pezones. A menudo, mientras cenábamos, me cogía la cabeza y se la metía entre los muslos…atada y desnuda, atada y reducida a un solo frenesí: anhelando más…Estoy profundamente avergonzada, estoy sonrojada, temblorosa…y llena de regocijo, borracha antes de que llegue el vino, encendida, por un brío irracional.”[7]
En últimas, el consejo es que lean el libro, vean la película, saque sus conclusiones, gocen de la sexualidad con su pareja estable, extraigan los elementos que consideren enriquecen sus vidas y no dejen jamás que los extremos se vuelvan viciosos.
[1] En cantidad de hojas.
[2] McNeill Elizabeth, Nueve Semanas y Media, Círculo de lectores S.A., Bogotá 1987, página 7.
[3] Este interés por convertirnos en buenos amantes (referido a la potencia, variedad de posturas, capacidad de aguante o de prolongar el orgasmo, de dar y recibir satisfacción íntima), nos lleva a devorar manuales clásicos como el Kamasutra, a ver filmes eróticos como 9 1/2 weeks.
[4] Olvidamos los occidentales, que el placer por el placer generalmente es vacío; que aún una aventura sexual ha de ser una entrega total, una inmersión profunda en el juego de dar (solo así se recibe)…como siente hasta el momento la protagonista de Nueve Semanas y media.
[5] McNeill Elizabeth, Ibíd., página 27.
[6] Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: De sadismo y masoquismo. Tendencia sexual morbosa de quien goza causando y recibiendo humillación y dolor.
[7] McNeill Elizabeth, Ibíd., página 52,54,79.
















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