Involucrados como estamos en dilucidar la verdad histórica en nuestro alrededor, volvemos a fisgonear por los lados de Qumram. Recordamos nuestros artículos anteriores: manuscritos del mar Muerto 1; manuscritos del mar Muerto 2; Manuscritos del Mar Muerto, importancia; El rollo de acción de gracias, The Thanksgiving Scroll (Hodayot) ; Thanksgiving Hymns, himnos de acción de gracias; La Regla de la Comunidad-rule of the community; The Damascus document scroll-documento de Damasco.
Faltó por decir la clasificación de los manuscritos allí hallados: Se pueden dividir en tres grupos.
Un primer bloque que abarca todos los libros canónicos excepto el de Ester.
Un segundo apartado comprendería textos apócrifos-no aceptados en las listas de libros sagrados- del Antiguo Testamento como El Libro de Henoc (o Enoch), Testamento de los XII patriarcas, el libro de los jubileos, etc.
Una tercera colección cobijaría a los textos propios de las gentes que habitaban el asentamiento o «comunidad» de Qumrán, tanto de la época de la fundación[1] como de momentos posteriores[2].
Había olvidado recalcar que la gran importancia, aparte de lo dicho en los anteriores post, radica en que estos manuscritos llegaron a nuestras manos sin intermediarios, sin mediación de escribanos, copistas o gente que pudiera haberlos modificado en el transcurso del tiempo. Fuera de eso, y como si fuera poco, la copia de casi todos los libros del Antiguo Testamento son varios siglos anteriores a los manuscritos conocidos en los que se basaban las traducciones bíblicas. De otro lado, estos manuscritos testimonian las ideas religiosas del judaísmo previo a la llegada de Jesús.
Respecto a la procedencia de estos textos se ha especulado mucho sin obtener respuestas contundentes. Algunos sugieren que es una biblioteca de Jerusalén escondida para que no cayera en manos romanas, en el 68 cuando dicha soldadesca avanzaba hacia dicha capital.
Pero las evidencias permiten entrever que quizás eran estos manuscritos, una biblioteca privada del grupo de judíos conocidos como esenios, que llevaban doscientos años allí asentados. Como tal reflejarían las ideas e intereses sectarios de este grupo religioso.
Sobre el siglo I de la era cristiana, los esenios tendrían unos cuatro mil adeptos en Judea, agrupados en comunidades, retiradas de las ciudades. Así como los fariseos buscaban la transformación, el cambio en Israel y no deseaban sucumbir al helenismo imperante.[3] Ansiaban la pureza ritual y eran ultraortodoxos, no poseía propiedad privada y los salarios logrados por los miembros de la secta se entregaban a una administración común que les proveía los que iban necesitando. Su actividad principal era la agricultura, no fabricaban armas y el comercio solo era permitido internamente dentro de su denominación. Recibían nuevos miembros que se sometieran a su estricto sistema de vida. Si bien se permitía el matrimonio algunos eran célibes –algunos sectores tenían prejuicio respecto a la concupiscencia y a la corrupción de la mujer-.
Fue de este bloque esenio que sobre el 140- 130 AC., que se separó un grupo, discrepando principalmente en el calendario de las fiestas sagradas y su significación; dicho reducto se estableció en Qumrán[4], esperando el inminente final del mundo, la venida del reino de Dios y el nacimiento de uno mundo nuevo. Ellos confiaban ser los «hijos de la luz», los elegidos para sobrevivir a la catástrofe que se avecinaba.[5]
El grupo de esenios allí establecido sobre el siglo II AC., reconstruyó el lugar, construyendo viviendas, una torre de defensa, sitios de lectura y sitios de reunión, cisternas o baños rituales. Parece que sobre el 30 AC., hubo un terremoto y un incendio, en días de Herodes el Grande. Las construcciones fueron vueltas a levantar y duraron habitadas hasta el 68 de la era cristiana, cuando comienza la revolución contra los romanos y que concluyó con la destrucción de Jerusalén y del templo en el 70 de nuestra era por las tropas imperiales de Vespasiano y Tito.
Ahora, respecto a la relación directa entre Qumrán y el origen del cristianismo primitivo, lamentamos decir que no la hay. Casi todos los documentos de Qumrán son anteriores a la formación del cristianismo, no poseen ni una sola idea específicamente cristiana, no se menciona a Jesús o a sus conceptos ni mucho menos los de sus seguidores. A su vez, el Nuevo Testamento no menciona a los esenios aunque si mencionan exhaustivamente a los fariseos[6] y menor proporción a los saduceos[7].[8]
Respecto a Juan el Bautista y su discurso, hallamos similitudes entre el bautismo, su predicación del fin de los tiempos y su instrucción en el desierto, frente a los esenios. Dentro de las diferencias acusadas: el bautismo era un acto único de otra persona sobre el postulante, no una serie de abluciones diarias hechas por el mismo sujeto.
Los datos aportados por los investigadores nos inducen a creer que Jesús fue un discípulo de Juan el Bautista (quien a las claras no era un esenio, como tampoco lo fue Jesús). Las concomitancias ideológicas y teológicas entre esenios y el mensaje de Jesús se pueden explicar por el consenso de la religión judía en general sobre ciertos tópicos.[9]
[1] De entonces se puede fechar la Regla de la comunidad.
[2] Documento de Damasco; salmos e himnos de acción de gracias; Comentarios a los profetas, prescripciones sobre los mandamientos de Moisés; Libro de la Guerra, o la descripción de la batalla final entre los hijos de la luz y de las tinieblas, entre otros.
[3] Ver por ejemplo Antíoco IV
[4] Qumrán es la abreviación del árabe Khirbet Qumram, que significa «ruinas de Qumrán».
[5] Eran los esenios rígidamente deterministas (la voluntad divina casi predetermina hasta quien se salva y quien perece). No obstante, el ser humano habría de decidir seguir la senda del bien (siguiendo la voz de los ángeles buenos), huir del mal (y de sus secuaces dirigidos por Belial). Creían en varias clases de Mesías, por ejemplo en uno sacerdotal y en otro guerrero.
[6] Hacían parte de este grupo generalmente los funcionarios menores, maestros y jueces. Eran estrictos observantes de la Ley y de la tradición, creían en la resurrección y en la inmortalidad del alma.
[7] Se consideraban herederos del sumo sacerdote Sadoc (Sadoq). Aceptaron la helenización del reino y la colaboración con Roma. No creían en la resurrección ni en la inmortalidad del alma.
[8] Por supuesto faltan los Zelotas, quienes vivían a fe a la usanza farisea, solo que se oponían violentamente a la dominación romana y a sus colaboracionistas. Empleaban tácticas de guerrilla (terrorismo) y fueron de los principales protagonistas de la revuelta judía contra Roma en el año 66 AC. Es proverbial su defensa a ultranza de la fortaleza de Masada que terminó con un suicidio colectivo.
[9] PIÑERO ANTONIO. QUMRÁN: LA SECTA DE LOS ESENIOS. LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO. EN revista Historia de la Nacional Geographic, Número 11. 2005, RBA REVISTAS.
EL ACTA DE FEDERACION
-
Veremos en este ítem la firma del acta de federación de las Provincias
Unidas de Nueva Granada.
Acabamos de reseñar en el artículo anterior, Camilo Torres y...
Hace 2 horas


















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada