“En el lejano noroeste de la península, la ciudad de Troya se había enriquecido con el control de los estrechos (que ahora llamamos Dardanelos y Bósforo, o simplemente «los estrechos»), a través de los cuales tenía que pasar el comercio entre las ciudades griegas del Mar Egeo y los campos de cereales del norte del Mar Negro. Los griegos se dieron cuenta de que podían reducir sus costos si controlaban ellos los estrechos. Por consiguiente, pusieron sitio a Troya y la conquistaron y destruyeron hacia el 1200 A.C.
El sitio de Troya pudo haber sido un acontecimiento más entre los de su época, pero algunos siglos después el poeta griego Homero lo relató en sus libros la «Ilíada» y la «Odisea» y lo convirtió para siempre en un suceso famoso (Para Homero la Guerra de Troya no tuvo nada que ver con la economía, sino que se combatió a causa de Helena, la mujer del rey griego Menelao. Tenía, según Homero, «un rostro por el que mil naves se hicieron a la mar»).
Después del 1200 A.C. no hubo poderes que duraran largo tiempo en Asia Menor. Un nuevo grupo de tribus, los frigios, se infiltró desde el sudeste de Europa, llenó el vacío y estableció un nuevo reino. Para el 1000 A.C. los hititas, junto con Mitanni y Troya, habían desaparecido, y el nuevo reino de Frigia florecía. Su riqueza impresionó a los griegos, cuya pobreza parecía crónica, y en su mitología hablaban de un rey frigio llamado Midas que tenía el «toque de oro».
Creta estuvo en la cumbre del poder durante este período: dominaba el Mar Egeo y su litoral. Hacia el 1600 A.C. tribus invasoras del norte, que formaban el pueblo que ahora llamamos griegos, penetraron en la región que conocemos por Grecia. Llamaron Hellas a la región, y helenos a sí mismos. El nombre de Graecia fue utilizado por primera vez por los romanos, y pasó a ser Grecia en los tiempos modernos.
La principal ciudad griega era Micenas, en el extremo nordeste del Peloponeso, la península griega más al sur, por lo que se les conoce como griegos micénicos. Sin embargo, cuando Creta estaba en su apogeo, tenía subyugados a los micénicos. De esta época es la famosa leyenda griega en la que Creta exigía un tributo humano a Atenas todos los años, hasta que el legendario héroe micénico Teseo de Atenas la liberó de pagarlo.”[1]
Véase: la Grecia Homérica, la sociedad Homérica
[1] ASIMOV ISAAC & WHITE FRANK. EL PASO DE LOS MILENIOS. Ensayo. © Ediciones B, SA, 1994 Bailén, 84 - 08009 Barcelona (España).
EL ACTA DE FEDERACION
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Veremos en este ítem la firma del acta de federación de las Provincias
Unidas de Nueva Granada.
Acabamos de reseñar en el artículo anterior, Camilo Torres y...
Hace 1 hora.


















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