Vimos ya la infancia de Amerigo Vespucci, ahora vamos a ubicarnos temporalmente en Florencia, año de 1478.
Los juegos de poder hicieron que ocurriera la llamada conjura Pazzi en tiempo de Lorenzo de Medici. Las implicaciones para nuestra narración son claras: Piero Vespucci (Primo de Americo) le facilitó la fuga a Napoleone Franzesi, uno de los implicados en el crimen, siendo comisario en Pisa (y hombre de confianza de los Medici). Fue torturado y puesto en prisión para que confesara. Con el tiempo fue desterrado. El arzobispo de Pisa, Francesco Salvati[1] estaba involucrado y fue ahorcado; el cardenal Rafaelo Riario, quien oficia la misa, fue puesto en prisión. El Conde Girolamo Riario, tío del prelado (y sobrino a su vez del Papa Sixto IV) y enemigo de los Medici promueve entonces la guerra contra Florencia. El Papa por supuesto indignado por el proceder contra dos miembros de la jerarquía católica aprovecha para amenazar también a la Florencia de Amerigo Vespucci. Esta amenaza incluyó una bula papal y prácticamente la guerra. Del lado papal se unieron las tropas del Conde Riario al del rey de Nápoles y formó bajo la batuta del duque de Calabria. Lorenzo en Magnifico se asoció al rey de Francia y al duque de Milán. Uno de sus movimientos diplomáticos subsiguientes fue cambiar al embajador Acciaiouli de Roma a Milán y a París. En su reemplazo envió a Guido Antonio Vespucci. Posiblemente haya llevado a su lado a Amerigo (Americo), su sobrino para hincarlo en las artes diplomáticas. Al fracasar la misión (de obtener la paz con Roma), es nombrado como sustituto de nuevo de Acciaiouli quien falleció; Guido Antonio lleva a Amerigo como amanuense[2] de confianza[3]. Estamos ubicados en los años 1479-1480, en París.
Nuestro personaje, Americo Vespucio tenía entonces 24 - 26 años.
Las consecuencias de la conjura Pazzi continuaban: el papa había hecho confiscar las propiedades de los Medici en París y transferirla a mano de los banqueros genoveses Domenico Centurione y Giovanni Doria. La misión de los Vespucci era pues lograr que el rey de Francia confiscara a su vez los bienes de los Pazi y cerrara sus bancos. Otra importante misión era reclamar por los asaltos que el Corsario Colombo[4] hacía a las naves florentinas, amparándose en la bandera de Francia. Pero Lorenzo el magnífico en un golpe de astucia personal hizo las paces con el rey de Nápoles y solo restaba hacerla a su vez con Roma. Guido Antonio y Amerigo hubieron de regresar a Florencia para, marchar de nuevo a Roma (su tío solo). Años 1481-1482. Amerigo, recomendado por su tío a Lorenzo de Medici; su padre Stagio estaba viejo y disminuido y Amerigo se puso al frente de los asuntos familiares. Fallece Stagio. Su tio Giorgio Antonio[5] entra al servicio de los Medici “popolanos”[6], opuestos a los Medici oligarcas (liderados por Lorenzo, gran estadista pero mal negociante particular). Amerigo Vespucci es el encargado de tener el cuidado de la casa de Lorenzo de Pier Francesco Medici, de sus negocios como hombre de confianza.
La gente el Florencia discutía permanentemente sobre geografía, la posibilidad de un cuarto continente, los viajes de los portugueses, las antípodas, las regiones habitables, etc.
Si bien los Medici no tuvieron bancos en Sevilla[7] y Barcelona, si acostumbraban tener allí personas de confianza para que compraran lanas, cochinillas, almendras, caballos, o mulas; también para vender brocados y paños, por ejemplo. El representante de lo “popolano”, Tommaso Caponi, estaba presentando cuentas confusas sobre los negocios de terciopelos, satines, damascos y tafetanes; parece que Caponni ponía a trabajar su dinero junto al de los Medici y fuera de eso involucraba los intereses de Francesco y Giovan Battista Taddeo. Un comisionado de los “popolano”, Donato Nicolini proponía reemplazar a Caponi por Gianetto Berardi. Pues bien, Amerigo Vespucci fue encargado de solucionar todas estas minucias y verificar la credibilidad de Berardi para ocupar el cargo de Caponi. Para ello debió desplazarse a Sevilla. Fue gracias a estos negocios que Amerigo fue a España. De no haber sido así, tal vez no estábamos escribiendo estas líneas. Año 1489, meses de septiembre-noviembre.
Amerigo verificó los antecedentes de Berardi, de quien se hizo muy amigo y por vez primero olfateó que había condiciones como para lanzarse él mismo a comerciar independientemente. Este Gianetto Berardi era muy amigo a su vez de otro genovés admirador de Toscanelli: Cristóforo Colombo. Berardi, por supuesto simpatizaba con las ideas de Colón.[8]
Véase también: Sevilla 1492 , Colón 1493, Colón 1493-1498 , primer viaje de Américo , Vespucio 1499-1500 , Amerigo en África
[1] Odiaba a Lorenzo de Medici porque este le había impedido ser Obispo de Florencia, haciendo nombrar en cambio a su cuñado Rinaldo Orsini.
[2] Las embajadas se componían de un oratote (embajador), un canciller (notario y secretario) y un giovane (agregado). Amerigo Vespucci iba como giovane, en primera instancia.
[3] Dice Arciniegas: “para un italiano que no tuvo la suerte de ser el primogénito de la familia no hay nada mas importante que tener un tío.”
[4] El famoso corsario con el que se ha pretendido vincular familiarmente a Cristóbal Colón.
[5] Vinculado a la academia de Ficino, donde tal vez Amerigo haya conocido a Reuchlin (intelectual con amplia cobertura en Alemania) y a Zanobi Acciaiouli (poeta y teólogo muy versado en griego y latín, futuro bibliotecario del vaticano bajo la égida de Leon X; aficionado a los mapas y a la geografía), entre otros que veneraban a Toscanelli. Digamos que estos contactos sirvieron para que el nombre America, llegada la hora, tomara peso en los medios académicos.
[6] Descendientes de Pier Francesco Medici. En vida de Amerigo regentaba la familia Lorenzo de Pier Francesco Medici, quien había contraído nupcias con Semirámide de Appiano.
[7] Sevilla era un mercado importante. Desde allí accedían los españoles a las minas de oro de Guinea, que creó un “boom” comercial y burocrático en el puerto sevillano. Además Sevilla era una ciudad de frontera con el reino Moro que los reyes católicos se habían propuesto exterminar y eso implicaba posiblemente nuevos negocios. Habían allí muchos italianos y judíos.
[8] ARCINIEGAS Germán. Amerigo y el Nuevo Mundo. Editorial Hermes, México 1955.


















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