viernes 25 de julio de 2008

7 DE AGOSTO

El 7 de agosto de 1819, las tropas, amunicionadas y listas desde las siete de la mañana, fueron alertadas por sus superiores sobre las nueve horas. Viendo que los españoles se desplazaban por el sendero que conduce al puente de Boyacá, Bolívar ordenó a Anzoátegui y a Santander, por intermedio del coronel Manrique, que el ejército marchara hacia Ventaquemada, por el camino principal, listo a combatir.
A las diez de la mañana de ese 7 de agosto memorable, los neogranadinos emprenden la marcha al encuentro de los españoles, cubriendo los 16 kilómetros que los separaban del Puente de Boyacá, en cuatro horas.
¿Pero cómo era el escenario de la Batalla de Boyacá?
Estaba formado por un valle pequeño, que de occidente a oriente posee como 3 kilómetros, siguiendo el curso del riachuelo de Teatinos o de Boyacá; de sur a norte tiene unos 5 Km. El riachuelo, siendo pequeño, solo da paso en pocos sitios porque en sus orillas el terreno se inclina casi repentinamente, y por lo mismo las riberas, aunque revestidas de yerba y matorrales, son como acantiladas. El único puente cercano era el célebre de la batalla de aquel día[1]; el que actualmente existe está ubicado cerca de la locación antigua.
Ahora, el camino real que de Tunja conducía a Santafé solo tenía cuatro metros de ancho e iba sobre tierra negra y arcilla. Estaba resguardado por la derecha por una alta cordillera y a su izquierda se extendía el valle del río Chulo. En este camino las tropas podían marchar con frente de cuatro hombres. Por este camino venían los combatientes de la Nueva Granada. Los españoles lo hacían desde el camino de Samacá; este camino estaba separado del de Tunja por una misma serranía, solo que este camino apenas permitía la marcha de frente de los individuos. La movilización de piezas pesadas de artillería debían hacerla, en los obstáculos más dispendiosos, a brazo. Curiosamente, al marchar en el mismo sentido por caminos paralelos, no podían verse mutuamente.
¿Cuál era la situación de las fuerzas realistas?
Comandante, coronel graduado José María Barreiro.
Jefe de E. M. G., teniente coronel Sebastián Díaz.
Vanguardia.
Compañías de cazadores de los cuerpos y Batallón Tambo, Coronel Francisco Jiménez, 600 hombres.
Primera Sección.
Batallón Primero del Rey al mando del teniente coronel don Nicolás López, 550 hombres.
Segunda sección.
Batallón 2º de Numancia, al mando del teniente coronel don Juan Tolrá, 600 hombres.
Reserva.
Batallón 3º de Numancia, Teniente Coronel Juan Loño, 550 hombres.
Total infantería: 2.300
Artillería.
2 obuses, 1 cañón, Teniente coronel José Coletes, 20 hombres.
Caballería.
Regimiento de Dragones, teniente coronel Víctor Sierra, 350 hombres.
Flanqueadores, teniente coronel Esteban Díaz.
Totales aproximados: 2.300 hombres de infantería, 20 de artillería y 350 de caballería.

¿Cuál era la situación del ejército patriota?
Ejército Libertador.
Comandante, capitán general Simón Bolívar.
Jefe del Estado Mayor, general de Brigada Carlos Soublette.
División de vanguardia, comandante general de brigada Francisco de Paula Santander.
Infantería.
Batallón de cazadores constantes de la Nueva Granada, comandados por el teniente coronel Joaquín París, 350 hombres.
Batallón Primero de Línea de la Nueva Granada, 550 hombres, comandados por el teniente coronel Antonio Obando.
Caballería.
Escuadrón Guías de Vanguardia, al mando del capitán Antonio María Durán, 100 jinetes.

División de Retaguardia, comandante general de brigada José Antonio Anzoátegui.
Jefe del Estado Mayor divisionario, teniente coronel José María Córdoba.
Infantería.
Batallón rifles, comandante, teniente coronel Arturo Sandes, 250 hombres.
Batallón Barcelona, comandante, coronel, Ambrosio Plaza, 250 efectivos.
Batallón, Bravos de Páez, comandante, coronel Cruz Carrillo, 250 hombres.
Batallón Legión Británica, comandante, Sargento mayor John Mackintosh, 100 hombres.
Caballería.
Escuadrón de lanceros, Primero de llano arriba teniente coronel Juan José Rondón, 100 hombres.
Escuadrón de lanceros, Segundo de llano arriba teniente coronel Leonardo Infante, 100 hombres.
Escuadrón guías de retaguardia, comandante, teniente coronel Hermenegildo Mujica, 100 hombres.
Escuadrón Dragones, capitán Julián Mellao, 100 efectivos.

Reserva.
Voluntarios de Tunja, comandante José Gabriel Lugo, 300 efectivos.
Voluntarios del Socorro, comandante, sargento mayor Félix Soler, 300 efectivos.
Totales aproximados, 2.350 sujetos de infantería y 500 de caballería.

2 de la tarde del 7 de agosto. La descubierta patriota de caballería fue atacada por los cazadores realistas. Empieza un choque de vanguardias…
Como resultado de esta Batalla de Boyacá, fue hecho prisionero el general Barreiro por parte del soldado del 1º de Rifles Pedro Martínez; fue hecho prisionero su 2º , el coronel Jiménez, casi todos los comandantes y mayores de los cuerpos, multitud de subalternos y más de 1.600 soldados. El ejército patriota tuvo 13 muertos y 53 heridos.[2]
Ese 7 de agosto, sin librarse un choque de grandes proporciones, fue muy importante por las notables proyecciones de carácter estratégico que la hicieron base de todas las acciones posteriores con las cuales se selló la libertad de América.
Boyacá, como algunas batallas de los tiempos modernos, constó de dos combates simultáneos: el de las vanguardias y el del grueso de las tropas. La falla del lado español consistió en improvisar y escindirse en dos grupos separados por una zanja grande por lo que no pudieron darse apoyo recíproco, algo con lo que sí contaron los granadinos.[3]
Temas afines: Guerra de independencia, 20 de julio, Pantano de Vargas, batalla del pantano de Vargas, campaña de independencia 1819
[1] De unos 5 metros de luz y de dos solamente de anchura. De su vieja estructura solo quedaba en 1919, los estribos o fundaciones, puesto que en el año de 1877 se construye uno de mampostería, 60 metros al occidente del anterior.
[2] Concluimos que en realidad, debido al a corta duración, a las pocas bajas y al pequeño número de combatientes, fue en realidad más batalla la del Pantano de Vargas; no obstante debido a las consecuencias a largo plazo y a la incondicional rendición de los realistas los ecos de la batalla de Boyacá son más duraderos.
[3] RIAÑO CAMILO. La campaña Libertadora de 1819, Sesquicentenario de la campaña libertadora de 1819, comisión especial asesora, Bogotá D. E., 1969

Búsqueda personalizada