Una deducción expresada mediante el lenguaje; un razonamiento. A veces, se reserva el nombre de razonamiento para la actividad en general de expresar inferencias mediante el lenguaje -y así decimos, por ejemplo, «razonamiento válido»-, y el de argumento o argumentación para una clase determinada de razonamientos, y así, decimos, por ejemplo un argumento ad hominem, o una argumentación por analogía o un argumento de analogía.
La argumentación es un proceso del pensamiento que atañe a las conclusiones y no a las declaraciones en que éstas se basan.
El argumento se forma de una serie de premisas, aseveraciones, razones o afirmaciones; de estas premisas se deriva una conclusión.
La validez de un argumento implica que la conclusión deriva lógicamente de las premisas; es decir que la validez o invalidez de la argumentación se aplica a las conclusiones o al argumento, no a las premisas. Si nos refiriéramos a estas, deberíamos calificarlas como verdaderas o falsas.
Para evaluar una rgumento hay que examinar tanto las premisas como las conclusiones: las premisas han de ser exactas y cabales; la conclusión debe derivarse clara e incontrovertiblemente de ellas.
Cuando un argumento falla, probablemente adolece de una de las siguientes fallas:
1-) La evidencia no ha sido cabal; algunas evidencias en concreto se han obviado o se han ignorado.
2-) La evidencia no ha sido exacta; se han dado por hechos declaraciones falsas, no comprobadas o engañosas.
3-) La conclusión no se deduce clara e incontrovertiblemente de las premisas; no es firme la relación entre las premisas y la conclusión.
Si suceden algunos de los casos mencionados anteriormente, se habla de argumento falaz. El argumento alardea de haber cumplido algo que en realidad no lo hizo.










0 comentarios, comments:
Publicar un comentario en la entrada