lunes 21 de julio de 2008

Pantano de Vargas 3

Seguimos expandiendo lo que sabíamos sobre la batalla del Pantano de Vargas[1].El Coronel Rondón incitó a sus hombres a la lucha y se lanzaron al galope sobre sus enemigos, sembrando el desconcierto y el estupor en las huestes españolas, destacándose:
Juan José Rondón, teniente coronel, venezolano.
Julián Mellao, capitán, venezolano.
Valentín García, capitán.
Miguel Lara, capitán, granadino.
Domingo Mirabal, capitán, venezolano.
Caledonio Sánchez, capitán, venezolano.
José de la Cruz Paredes, teniente.
Rozo Sánchez, teniente.
Pablo Matute, teniente.
Pedro Lancheros, teniente.
Bonifacio Gutiérrez, subteniente granadino, de Piedecuesta.
Miguel Segovia, subteniente.
Pablo Segovia, subteniente (hermano del anterior).
Sargento 2º Inocencio Chincá, granadino.
Los resultados del combate, un “empate técnico”, con la moral para las tropas granadinas de haber, “igualado el marcador”, usando la jerga deportiva actual. “Por una reacción vigorosa que hizo, empeñó el combate de nuevo con desesperación: se apoderó de las alturas, y nuestro ejército, casi envuelto, sufría un fuego horroroso por todas partes. Otras tropas que no hubieran sido las de la República, habrían dejado escapar una victoria tan brillante como la que han obtenido...”
Según el parte dado por el ejército de Bolívar, tuvieron 104 bajas entre muertos y heridos, estando entre los oficiales los siguientes:
Muertos. División de vanguardia, Teniente de Cazadores Mateo Franco.
División de Retaguardia, Teniente coronel José Jiménez y capitanes Ramón García y capitanes Ramón Orta.
Legión Británica, coronel Jaime Rooke y teniente Casely.
De las bajas realistas no hay cifras exactas. Calcula el Coronel Riaño que fueron cercanas las bajas reales de ambos bandos, cercana a los 300 o 350 efectivos.
Como balance general de este combate del Pantano de Vargas, podemos decir que en primera instancia debió haberlo ganado el ejército realista, solo que la tenacidad patriota equilibró con empuje su falta de preparación.
Ninguno de los dos ejércitos quedó en condiciones de proseguir las operaciones, por tanto se dedicaron a buscar afanosamente refuerzos.
El gran triunfo moral de los neogranadinos radicó en haber sido vistos por primera vez como soldados y no como pordioseros por parte de Barreiro y su plana mayor.
La gran derrota de los ejércitos realistas radicó en la falta de mando porque definitivamente Barreiro no supo aprovechar la ventaja de un combate ventajoso para él.[2]
Ver también: Pantano de Vargas 2, combate del pantano de Vargas
[1] Para Camilo Riaño, en realidad no fue batalla. Veamos sus argumentos: Dice él que batalla es un choque entre dos fuerzas, con claras proyecciones estratégicas y la participación de la mayoría de las tropas de un teatro de operaciones; mientras tanto, combate es un choque entre dos fuerzas, resultando consecuencias tácticas tan solo. A este enfrentamiento le hizo falta la clara proyección estratégica para definir el conflicto finalmente.
[2] RIAÑO CAMILO. La campaña Libertadora de 1819, Sesquicentenario de la campaña libertadora de 1819, comisión especial asesora, Bogotá D. E., 1969, páginas 235-246

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