20/07/08

PANTANO DE VARGAS

En mi blog de historia de Colombia he dejado constancia en tres artículos sobre la importante Batalla del pantano de Vargas; por facilidades de posicionamiento y figuración pondré otra trilogía en este blog de Historia y biografías, reiterando que solo serán complemento de aquellos allí redactados.
Pues bien, corresponde ahora mirar los aspectos militares de tan crucial encuentro entre realistas y granadinos.
En 1819 no existían vías que influenciaran militarmente el terreno. El Ejército libertador tan solo trataba por ese sendero de buscar el camino que conduce a Tunja por Toca empalmando con él en El Salitre.
Ahora, conociendo ya las condiciones generales del terreno (Ver
Combate del Pantano de Vargas) no obsta reiterar que las posibles maniobras de encubrimiento solo facilitan protección cuando las fuerzas hostiles ignoran completamente las posiciones del adversario. En este caso convendría hacer los movimientos estratégicos de noche puesto que no estarían tan visibles al bando rival.
Era claro que quien se apoderase de los cerros del Picacho o de la Guerra y del Cangrejo, tendría de por sí abrigo contra el fuego enemigo. Este tipo de terreno donde se dio el enfrentamiento del
Pantano de Vargas puede catalogarse como semi cubierto (en las fechas cuando se dieron los acontecimientos). Como obstáculos[1] se pueden considerar: el río Chicamocha, los cerros conocidos hoy con los nombres de Bolívar, de la Guerra y el Cangrejo, así como también el mismo Pantano de Vargas.
¿Cuál era la situación de las fuerzas realistas?
Batallón Primero del Rey al mando del teniente coronel don Nicolás López, 500 hombres.
Batallón 2º del Rey, 200 hombres.
Batallón 2º de Numancia, al mando del teniente coronel don Juan Tolrá, 500 hombres.
Batallón 3º de Numancia, 100 hombres.
Total fuerzas de infantería, 1.300 hombres.

Dragones de Granada al mando del teniente coronel Víctor Sierra, siete compañías, 500 hombres (caballería).
Total de fuerzas realistas: 1.800 efectivos.

Barreiro sabía de la organización del Ejército libertador, pero sabía algo más. Se había noticiado de la situación política de Venezuela, donde los resultados de la campaña en ese territorio habían creado descontento entre los involucrados, que nombraron una suerte de Senado “que depuso del empleo de jefe supremo a aquel cabecilla, dejándole solamente la condecoración de general en jefe de su ejército, que él debía sostener y fomentar…” Suponía acertadamente, Barreiro, que Bolívar necesitaba ganar adeptos y recursos para “contrarrestar el poder del Senado y recobrar el Supremo que antes ejercía.” En este aspecto su instinto estratégico le funcionaba a las mil maravillas; pero donde no le advirtió absolutamente nada, fue en apreciar la capacidad combativa del ejército patriota: despreció la posible eficiencia de combate
[2], su unidad, su moral, su disciplina, su entrenamiento y la magnética personalidad del comandante.
Aduce, el autor de la fuente consultada, que en esta subvaloración del contrincante radicó el debacle de sus tropas en este enfrentamiento y el posterior de la
batalla de Boyacá. Pero así mismo el factor de éxito de los ganadores de esta pugna de independencia (el ejército granadino), fue su servicio de inteligencia.

¿Cuál era la situación del ejército patriota?
Las cifras presentadas a continuación son solo aproximadas, valga la pena aclararlo previamente.
División de vanguardia, comandante general de brigada Francisco de Paula Santander. Total: 1.100 efectivos.
Infantería.
Batallón de cazadores constantes de la Nueva Granada, comandados por el teniente coronel Joaquín París, 400 hombres.
Batallón de Línea de la Nueva Granada, 600 hombres, comandados por el coronel Antonio Obando.
Caballería.
Escuadrón Guías de Vanguardia, al mando del capitán Antonio María Durán, 100 jinetes.

División de Retaguardia, comandante general de brigada José Antonio Anzoátegui. Total: 1.270 efectivos.
Batallón, Bravos de Páez, comandante, coronel Justo Briceño, 300 hombres.
Batallón Barcelona, comandante, coronel, Ambrosio Plaza, 300 efectivos.
Batallón rifles, comandante, mayor Arturo Sandes, 250 hombres.
Batallón Legión Británica, comandante, coronel Jaime Rooke, 120 hombres.
Brigada de caballería.
Regimiento Infante. Escuadrón Dragones, capitán Julián Mellao, 100 efectivos.
Teniente coronel Leonardo infante, escuadrón Infante, 100 hombres.
Escuadrón lanceros, teniente coronel Juan José Rondón, 100 hombres.En total, aproximadamente, 2.000 efectivos de infantería y 400 de caballería.
[3]
[1] Obstáculos: elementos físicos que pueden oponerse al movimientos de las tropas atacantes.
[2] Cimentada en tradiciones y hazañas anteriores.
[3] RIAÑO CAMILO. La campaña Libertadora de 1819, Sesquicentenario de la campaña libertadora de 1819, comisión especial asesora, Bogotá D. E., 1969, páginas 222-230.

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