Tres tipos de virus, íntimamente relacionados, causantes de muchas enfermedades respiratorias, desde resfriado común hasta neumonía similar a la gripal, aunque el crup febril es la manifestación grave más común.
Los virus parainfluenza son paramixovirus tipos 1, 2, 3 y 4. Estos tipos son similares estructural y biológicamente, pero tienden a causar enfermedades de diferente gravedad, aunque comparten antígenos comunes, como se evidencia por las respuestas de anticuerpos con reactividad cruzada. El tipo 4 presenta reactividad cruzada con el virus de la parotiditis.
Epidemiología
Las infecciones por virus parainfluenza (sobre todo las causadas por el tipo 3) ocurren a lo largo de todo el año. El crup o laringotraqueobronquitis (tipos 1 y 2) es epidémico entre los niños durante el otoño, y las reinfecciones causan cuadros más graves que las enfermedades respiratorias altas, en general leves. La inmunidad, casi universal en los adultos, explica la menor gravedad de la infección en ese grupo de edad y puede impedir la diseminación de los virus parainfluenza. Sin embargo, son posibles las segundas e incluso terceras infecciones por el mismo virus, en particular por los tipos 1 y 3.
Las primeras infecciones por virus parainfluenza tipos 1 y 3 son comunes durante la niñez temprana. Se producen epidemias localizadas en guarderías, salas de pediatría, colegios y otros ambientes con niños. La enfermedad tipo 3 es endémica, resulta muy contagiosa, ocurre en todas las estaciones del año e infecta a una alta proporción de los niños durante el primer año de vida. Las enfermedades epidémicas causadas por virus parainfluenza tipos 1 o 2 tienden a ocurrir anualmente, con predominio de cada tipo en años alternos. La enfermedad por el tipo 2 tiende a ser más esporádica. Los tipos 1, 2 y 3 pueden circular durante el mismo otoño. El tipo 4 causa enfermedad respiratoria leve.
Síntomas, signos y complicaciones
El cuadro más común producido en los niños es una enfermedad respiratoria febril aguda, clínicamente indistinguible de la gripe o de otras infecciones víricas respiratorias que ocurren en el mismo grupo de edad. El período de incubación varía algo y depende en parte del virus causal: de modo habitual 24 a 48 h para el virus parainfluenza tipo 3, y 4 a 5 d para el tipo 1. El comienzo se caracteriza por fiebre y coriza moderado. El grado de malestar general guarda relación directa con la intensidad de la fiebre. En muchos casos, la temperatura no supera los 38 ºC; en otros puede llegar a los 40 ºC. La fiebre puede ceder pronto o persistir durante 2 a 3 d. En algunos pacientes, sobre todo en los que desarrollan afectación de las vías respiratorias inferiores, la fiebre dura ³1 sem y puede recurrir una o varias veces.
Al principio de la enfermedad suelen aparecer faringitis moderada y tos seca. La afonía y el crup son prominentes en muchos casos; este crup (laringotraqueobronquitis aguda) es la manifestación más grave y peligrosa de la infección por virus parainfluenza en los niños, y muchas veces requiere hospitalización
La bronquitis y la neumonía vírica "ambulatoria" son frecuentes durante o después del episodio agudo inicial en los niños, y a veces en los adultos, infectados por el tipo 3. La neumonía se puede detectar con la auscultación, que revela estertores húmedos en una o más zonas pulmonares, pero la radiografía de tórax es más fiable. Las complicaciones bacterianas son infrecuentes. Sin embargo, al igual que en otras infecciones víricas respiratorias, son posibles las exacerbaciones agudas del asma o la bronquitis crónica
Diagnóstico
El diagnóstico específico no se puede establecer por la clínica. Si se considera indicado, es posible proceder al aislamiento e identificación del virus mediante inoculación en cultivos tisulares; los antígenos víricos se pueden detectar en células infectadas del tracto respiratorio con métodos inmunológicos y moleculares. Las pruebas FC, IH y de neutralización con muestras de suero de la fase aguda y la convalecencia, permiten confirmar la infección por virus parainfluenza, pero las reacciones cruzadas serológicas difícultan la identificación del tipo de virus específico sin aislamiento.
Pronóstico, profilaxis y tratamiento
Excepto el crup infantil y la neumonía vírica, los cuadros causados por virus parainfluenza, aunque frecuentes, suelen ser leves, autolimitados y de corta duración. La bronquitis y la neumonía relacionadas con el tipo 3 rara vez causan incapacidad importante y los casos fatales son excepcionales.
No existe tratamiento específico. El reposo y un medio ambiente confortable son los mejores remedios. Si la fiebre sube mucho o los síntomas impiden el sueño, se puede administrar paracetamol. Cuando los niños requieren antipiréticos o analgésicos, el paracetamol es preferible a la aspirina para evitar el riesgo de síndrome de Reye relacionado con la gripe. Se pueden administrar antitusivos (p. ej., dextrometorfán, 1 a 1,5 mg/kg/d v.o. en 6 tomas fraccionarias) para suprimir la tos.[1]
Ver también: Peste, fiebre amarilla
[1] Tomado de la DÉCIMA EDICIÓN ESPAÑOLA EL MANUAL MERCK DE DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO, Harcourt Madrid, 1999
Los virus parainfluenza son paramixovirus tipos 1, 2, 3 y 4. Estos tipos son similares estructural y biológicamente, pero tienden a causar enfermedades de diferente gravedad, aunque comparten antígenos comunes, como se evidencia por las respuestas de anticuerpos con reactividad cruzada. El tipo 4 presenta reactividad cruzada con el virus de la parotiditis.
Epidemiología
Las infecciones por virus parainfluenza (sobre todo las causadas por el tipo 3) ocurren a lo largo de todo el año. El crup o laringotraqueobronquitis (tipos 1 y 2) es epidémico entre los niños durante el otoño, y las reinfecciones causan cuadros más graves que las enfermedades respiratorias altas, en general leves. La inmunidad, casi universal en los adultos, explica la menor gravedad de la infección en ese grupo de edad y puede impedir la diseminación de los virus parainfluenza. Sin embargo, son posibles las segundas e incluso terceras infecciones por el mismo virus, en particular por los tipos 1 y 3.
Las primeras infecciones por virus parainfluenza tipos 1 y 3 son comunes durante la niñez temprana. Se producen epidemias localizadas en guarderías, salas de pediatría, colegios y otros ambientes con niños. La enfermedad tipo 3 es endémica, resulta muy contagiosa, ocurre en todas las estaciones del año e infecta a una alta proporción de los niños durante el primer año de vida. Las enfermedades epidémicas causadas por virus parainfluenza tipos 1 o 2 tienden a ocurrir anualmente, con predominio de cada tipo en años alternos. La enfermedad por el tipo 2 tiende a ser más esporádica. Los tipos 1, 2 y 3 pueden circular durante el mismo otoño. El tipo 4 causa enfermedad respiratoria leve.
Síntomas, signos y complicaciones
El cuadro más común producido en los niños es una enfermedad respiratoria febril aguda, clínicamente indistinguible de la gripe o de otras infecciones víricas respiratorias que ocurren en el mismo grupo de edad. El período de incubación varía algo y depende en parte del virus causal: de modo habitual 24 a 48 h para el virus parainfluenza tipo 3, y 4 a 5 d para el tipo 1. El comienzo se caracteriza por fiebre y coriza moderado. El grado de malestar general guarda relación directa con la intensidad de la fiebre. En muchos casos, la temperatura no supera los 38 ºC; en otros puede llegar a los 40 ºC. La fiebre puede ceder pronto o persistir durante 2 a 3 d. En algunos pacientes, sobre todo en los que desarrollan afectación de las vías respiratorias inferiores, la fiebre dura ³1 sem y puede recurrir una o varias veces.
Al principio de la enfermedad suelen aparecer faringitis moderada y tos seca. La afonía y el crup son prominentes en muchos casos; este crup (laringotraqueobronquitis aguda) es la manifestación más grave y peligrosa de la infección por virus parainfluenza en los niños, y muchas veces requiere hospitalización
La bronquitis y la neumonía vírica "ambulatoria" son frecuentes durante o después del episodio agudo inicial en los niños, y a veces en los adultos, infectados por el tipo 3. La neumonía se puede detectar con la auscultación, que revela estertores húmedos en una o más zonas pulmonares, pero la radiografía de tórax es más fiable. Las complicaciones bacterianas son infrecuentes. Sin embargo, al igual que en otras infecciones víricas respiratorias, son posibles las exacerbaciones agudas del asma o la bronquitis crónica
Diagnóstico
El diagnóstico específico no se puede establecer por la clínica. Si se considera indicado, es posible proceder al aislamiento e identificación del virus mediante inoculación en cultivos tisulares; los antígenos víricos se pueden detectar en células infectadas del tracto respiratorio con métodos inmunológicos y moleculares. Las pruebas FC, IH y de neutralización con muestras de suero de la fase aguda y la convalecencia, permiten confirmar la infección por virus parainfluenza, pero las reacciones cruzadas serológicas difícultan la identificación del tipo de virus específico sin aislamiento.
Pronóstico, profilaxis y tratamiento
Excepto el crup infantil y la neumonía vírica, los cuadros causados por virus parainfluenza, aunque frecuentes, suelen ser leves, autolimitados y de corta duración. La bronquitis y la neumonía relacionadas con el tipo 3 rara vez causan incapacidad importante y los casos fatales son excepcionales.
No existe tratamiento específico. El reposo y un medio ambiente confortable son los mejores remedios. Si la fiebre sube mucho o los síntomas impiden el sueño, se puede administrar paracetamol. Cuando los niños requieren antipiréticos o analgésicos, el paracetamol es preferible a la aspirina para evitar el riesgo de síndrome de Reye relacionado con la gripe. Se pueden administrar antitusivos (p. ej., dextrometorfán, 1 a 1,5 mg/kg/d v.o. en 6 tomas fraccionarias) para suprimir la tos.[1]
Ver también: Peste, fiebre amarilla
[1] Tomado de la DÉCIMA EDICIÓN ESPAÑOLA EL MANUAL MERCK DE DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO, Harcourt Madrid, 1999


















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