Juana I de Castilla poseía 4 hermanos: Isabel, era la hermana mayor, nacida en 1470; Juan era el segundo y lo había hecho en 1478; en 1482 nace María y tres años más tarde lo haría Catalina.
Sabemos que hasta ese año de 1485 la infanta Juana tiene por nodriza a María de Santisteban; después de ella se le nombrará por institutriz a Teresa Manrique.
Se dice que Juana era muy hábil para el latín y la música[2] (incluyendo la danza), lo que nos hace conjeturar que Juana tenía un espíritu muy sensible y rebelde, en esa etapa de su existencia.
El hogar de los reyes católicos tenía permanentemente una gran obsesión y era hacer las alianzas de rigor con Portugal, Inglaterra y el Sacro Imperio Romano Germánico, para asfixiar a su único rival inmediato cual lo era Francia[3], dirigida por la dinastía Valois. Es por esta razón que los reyes católicos negociaron un doble acuerdo matrimonial con el Emperador Maximiliano I de Habsburgo: Juan de Aragón y de Castilla se casaría con Margarita de Austria y Juana con el hermano de aquella, Felipe I «el hermoso»[4], quien ya era por esa época archiduque de Austria, duque de Borgoña y Bramante, y Conde de Flandes entre otros títulos.
Pero los acuerdos matrimoniales no paraban ahí: su hermana Isabel se casó con el príncipe heredero de la corona portuguesa, don Alfonso, pero tres meses después quedó viuda.
Por medio de documento fechado en noviembre de 1495 sabemos del férreo control que ejercía Isabel de Castilla sobre las visitas, visitantes, mensajes y mensajeros de la Infanta Juana.
Algunos (incluyendo al autor de la monografía consultada) tratan de ver en esta carta, un claro indicio de desórdenes mentales[5] anclados ya en la mente de Juana de Trastámara, cuando probablemente, debido a su carácter y por la edad que vivía ella, solo fuera una adolescente vivaracha y llena de vida, a la cual su posesiva madre, la reina Isabel, no deseaba perder de vista, por los planes que para ella había forjado.
En 1496, en Valladolid se había casado Juana con Felipe (por medio de apoderado)[6]. Después tomaría rumbo hacia el puerto de Laredo, en Cantabria, al norte de España, para ir al encuentro de su marido y oficializar el ritual religioso. El 22 de agosto de 1496 se embarca, escoltada por una gran flota que debía llevarla a ella y traer a Margarita de Austria. Juana, de 16 años no conocía en persona a su marido y no hablaba correctamente la lengua de su marido, mucho menos sabía de las costumbres “liberales”[7] de sus nuevos súbditos.[8]
[1] Por nacimiento, condesa de Barcelona y señora de Vizcaya.
[2] Una de las grandes aficiones de Juana durante toda su larga vida.
[3] Y de paso acrecentar las áreas de influencia de los Trastámara en el campo político de Europa.
[4] Hijo de María de Borgoña, hija y heredera de Carlos « el temerario ». Felipe I había nacido en Brujas el 22 de julio de 1478 y desde 1482 (al morir su madre) fue reconocido como soberano de los países bajos, con la tutela de su padre.
[5] Presuntamente esquizofrenia.
[6] Era el Embajador de Maximiliano I en España, Balduín de Borgoña.
[7] Desde su punto de vista, anclado todavía en la España de la Inquisición, crucifijos, frailes y monjas.
[8] Bibliografia consultada :
Enciclopedia Universal Ilustrada europeo americana. Espasa Calpe SA Madrid 1979.
Cantalapiedra Luis. Juana la Loca Reina de España. Mujeres en la historia. Edimat Libros S.A., Madrid. ISBN 84-9764-746-7










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