Dentro de las suposiciones geográficas de
Cristóbal Colón tenemos que el Almirante no se imaginó nunca que hubiera descubierto un nuevo continente (Ver
Descubrimiento de América,
12 de Octubre de 1492), sino pura y simplemente un paso que acortaría la distancia entre Europa y la India, convicción que revelaba plenamente en su relato escrito a bordo durante el viaje de regreso, donde presuntamente daba cuenta a los reyes de lo ocurrido
[1]. El tesorero Gabriel Sánchez la mandó a imprimir en Barcelona en latín y catalán, publicando ambas ediciones. Esta versión la creyó el mundo civilizado de entonces hasta cuando apareció la carta de
Américo Vespucio que dio incluso para ponerle su nombre, al nuevo continente
[2] (Véase
Nuevo Mundo y
América)
[3].
[1] Estaba tan engañado
Colón que “había confundido una euforbiácea con áloes, una goma con almáciga, y unas bayas coloradas con la pimienta; en realidad, excepción hecha del algodón y el tabaco no trajo ningún nuevo producto importante”, dice la fuente española consultada.
Exageró en la extensión de Cuba y de Haití (de la cual pensaba que era más grande que España), además confundió aquella isla con la costa de Cathay, ya que supuso que Haití era la isla de Cipango.
[2] Recuérdese que ya Pedro Mártir de Anglería, en Octubre de 1493 planteó que el mundo era mucho mayor de lo que suponía Colón.
[3] Enciclopedia Universal Ilustrada europeo americana. Espasa Calpe SA Madrid 1979.
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