El pesebre (en Catalán Pessebre, en portugués Presépio y en italiano, Presepe) hace parte de los elementos imprescindibles en la decoración navideña de todo hogar occidental. Rastreemos hasta donde es bíblica su implementación.
El evangelio de Lucas capítulo dos, versículo siete habla de un pesebre, término traducido del griego φάτνη, fátne, que a su vez proviene de πατέομαι, patéomai (comer); comedero (para forraje):-pesebre. Tenemos a unos ingenuos pastores cumpliendo su labor habitual, cuando aparece un Ángel a contarles del nacimiento de Jesús en Belén y luego los deja sin contarles cómo llegar hasta el pesebre justo o la dirección precisa para llegar hasta allí y mucho menos sugiriéndoles que se orientaran por la estrella de navidad que inventó Mateo.
Obviamente para Lucas tampoco hubo reyes magos, eso fueron, de igual forma, habladurías de Mateo[1]. Para Lucas había que implementar ritos y fábulas creíbles dentro del Imperio puesto que era a ellos a quienes aspiraba convencer con su mensaje. Esto de la aparición del ángel y los cánticos celestiales no era nuevo. Cuando nació Buda (c. 565 a. C.) la tierra tembló, oleadas de lluvias perfumadas y de flores de loto cayeron de un cielo mientras los devas (divinidades resplandecientes) tocaban sus instrumentos y cantaban. Cuando nació Krisna, todo el mundo oía los cantos de los mensajeros celestiales aunque nadie los vio; aquí también hubo pastores llevando felicitaciones y regalos al recién nacido.
Durante el nacimiento de Confucio (551 a. C) irrumpieron dos dragones en el aire por encima de su casa durante el parto y hubo a su vez música armoniosa que llenaba los aires y una voz exclamó desde el cielo: «Éste es el hijo del cielo, el divino infante, y es por él por lo que la tierra vibra en melodioso acorde.» Las anteriores eran tradiciones paganas surgidas en un contexto agrario. El asunto radica que todo esa tierna escena del asno y el buey adorando y calentando gentilmente al niño Jesús no está en ninguno de los Evangelios canónicos, sí, esos que los mismos genios de la iglesia declararon como las escrituras a seguir, ese cuento viene del evangelio apócrifo llamado Pseudo-Mateo, capítulo XIV[2]; los animales eran comidilla de las tradiciones paganas antiguas a la hora de poner a nacer a algún gran personaje, los cristianos no podían quedarse atrás, así hubiera que forzar los contextos de los pasajes sobre los cuales harían citas y justificaciones. Me explico. Los cristianos trataban todo el tiempo de validar sus actuaciones recurriendo a citas del Antiguo testamento que no venían al caso por cuanto estas se cumplieron en un entorno concreto pasado. Para el caso, emplearon la traducción de los Setenta o la Septuaginta, que en Habacub 3:2 decía: “Señor he oído tu oída, y temido; considerado tus obras y asombrádome. En medio de dos vivientes serás conocido cuando se lleguen los años serás conocido, cuando llegue el tiempo, te manifestarás; cuando se turbare mi alma, de misericordia te acordarás.”[3] En traducciones más antigua de la misma hablaba de dos animales. Esta traducción ha sido desechada por las demás versiones.[4]
Pero como si fuera poco, echaron mano de otro pasaje, ahora de Isaías 1:3 que dice: (JER) Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne.
Como solo les convenían las primeras líneas, pues esas fueron las que tomaron.
Palabras más, palabras menos, señor(a) (ita) lector (ra), si usted es de los que cree que hacer pesebres en navidad corresponde al más estricto sentido del Evangelio, lamento decirle que usted está siguiendo una tradición pagana disfrazada de sagrada.[5]
[1] Quien tiñendo de orientalismo populachero su discurso aspiraba a convencer a su público objetivo.
[2] «El tercer día después del nacimiento del Señor, María salió de la gruta, y entró en un establo, y depositó al niño en el pesebre, y el buey y el asno lo adoraron. Entonces se cumplió lo que había anunciado el profeta Isaías: "El buey ha conocido a su dueño y el asno el pesebre de su señor." Y estos mismos animales, que tenían al niño entre ellos, lo adoraban sin cesar. Entonces se cumplió lo que anunció Habacuc: "Te manifestarás entre dos animales." Y José y María permanecieron en este sitio con el niño durante tres días.»
[3] La sagrada biblia, versión de la Septuaginta al Español (prbo. Guillermo Jüneman)
[4] Por ejemplo, la biblia de Jerusalén (1976): ¡Yahveh, he oído tu fama, tu obra venero, Yahveh! ¡En medio de los años hazla revivir en medio de los años dala a conocer, aun en la ira acuérdate de tener compasión!
La Reina Valera (1960): Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.
La King James: O LORD, I have heard thy speech, and was afraid: O LORD, revive thy work in the midst of the years, in the midst of the years make known; in wrath remember mercy.
NADA DE ANIMALES.
[5] Bibliografia consultada:
RODRIGUEZ Pepe, Mentiras Fundamentales de la Iglesia Católica, Barcelona Ediciones BSA, 1997.
El evangelio de Lucas capítulo dos, versículo siete habla de un pesebre, término traducido del griego φάτνη, fátne, que a su vez proviene de πατέομαι, patéomai (comer); comedero (para forraje):-pesebre. Tenemos a unos ingenuos pastores cumpliendo su labor habitual, cuando aparece un Ángel a contarles del nacimiento de Jesús en Belén y luego los deja sin contarles cómo llegar hasta el pesebre justo o la dirección precisa para llegar hasta allí y mucho menos sugiriéndoles que se orientaran por la estrella de navidad que inventó Mateo.
Obviamente para Lucas tampoco hubo reyes magos, eso fueron, de igual forma, habladurías de Mateo[1]. Para Lucas había que implementar ritos y fábulas creíbles dentro del Imperio puesto que era a ellos a quienes aspiraba convencer con su mensaje. Esto de la aparición del ángel y los cánticos celestiales no era nuevo. Cuando nació Buda (c. 565 a. C.) la tierra tembló, oleadas de lluvias perfumadas y de flores de loto cayeron de un cielo mientras los devas (divinidades resplandecientes) tocaban sus instrumentos y cantaban. Cuando nació Krisna, todo el mundo oía los cantos de los mensajeros celestiales aunque nadie los vio; aquí también hubo pastores llevando felicitaciones y regalos al recién nacido.
Durante el nacimiento de Confucio (551 a. C) irrumpieron dos dragones en el aire por encima de su casa durante el parto y hubo a su vez música armoniosa que llenaba los aires y una voz exclamó desde el cielo: «Éste es el hijo del cielo, el divino infante, y es por él por lo que la tierra vibra en melodioso acorde.» Las anteriores eran tradiciones paganas surgidas en un contexto agrario. El asunto radica que todo esa tierna escena del asno y el buey adorando y calentando gentilmente al niño Jesús no está en ninguno de los Evangelios canónicos, sí, esos que los mismos genios de la iglesia declararon como las escrituras a seguir, ese cuento viene del evangelio apócrifo llamado Pseudo-Mateo, capítulo XIV[2]; los animales eran comidilla de las tradiciones paganas antiguas a la hora de poner a nacer a algún gran personaje, los cristianos no podían quedarse atrás, así hubiera que forzar los contextos de los pasajes sobre los cuales harían citas y justificaciones. Me explico. Los cristianos trataban todo el tiempo de validar sus actuaciones recurriendo a citas del Antiguo testamento que no venían al caso por cuanto estas se cumplieron en un entorno concreto pasado. Para el caso, emplearon la traducción de los Setenta o la Septuaginta, que en Habacub 3:2 decía: “Señor he oído tu oída, y temido; considerado tus obras y asombrádome. En medio de dos vivientes serás conocido cuando se lleguen los años serás conocido, cuando llegue el tiempo, te manifestarás; cuando se turbare mi alma, de misericordia te acordarás.”[3] En traducciones más antigua de la misma hablaba de dos animales. Esta traducción ha sido desechada por las demás versiones.[4]
Pero como si fuera poco, echaron mano de otro pasaje, ahora de Isaías 1:3 que dice: (JER) Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne.
Como solo les convenían las primeras líneas, pues esas fueron las que tomaron.
Palabras más, palabras menos, señor(a) (ita) lector (ra), si usted es de los que cree que hacer pesebres en navidad corresponde al más estricto sentido del Evangelio, lamento decirle que usted está siguiendo una tradición pagana disfrazada de sagrada.[5]
[1] Quien tiñendo de orientalismo populachero su discurso aspiraba a convencer a su público objetivo.
[2] «El tercer día después del nacimiento del Señor, María salió de la gruta, y entró en un establo, y depositó al niño en el pesebre, y el buey y el asno lo adoraron. Entonces se cumplió lo que había anunciado el profeta Isaías: "El buey ha conocido a su dueño y el asno el pesebre de su señor." Y estos mismos animales, que tenían al niño entre ellos, lo adoraban sin cesar. Entonces se cumplió lo que anunció Habacuc: "Te manifestarás entre dos animales." Y José y María permanecieron en este sitio con el niño durante tres días.»
[3] La sagrada biblia, versión de la Septuaginta al Español (prbo. Guillermo Jüneman)
[4] Por ejemplo, la biblia de Jerusalén (1976): ¡Yahveh, he oído tu fama, tu obra venero, Yahveh! ¡En medio de los años hazla revivir en medio de los años dala a conocer, aun en la ira acuérdate de tener compasión!
La Reina Valera (1960): Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.
La King James: O LORD, I have heard thy speech, and was afraid: O LORD, revive thy work in the midst of the years, in the midst of the years make known; in wrath remember mercy.
NADA DE ANIMALES.
[5] Bibliografia consultada:
RODRIGUEZ Pepe, Mentiras Fundamentales de la Iglesia Católica, Barcelona Ediciones BSA, 1997.




1 comentarios, comments:
como siempre y como dijera homero simpson, copia, plagio, plagio de plagio, y asi sucesivamente, saludosss!!
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