Los orígenes del sustantivo revolución, lo inquirimos en la obra del astrónomo ilustre Nicolás Copérnico, más exactamente en su obra “De revolutionibus orbium celestium”[2], hablando de un movimiento rotatorio natural de las estrellas, como quien dice hablando de los ciclos tradicionales de un astro en torno a su órbita. Esto inspiraría el concepto natural de los ciclos políticos.
Cuando la Revolución inglesa de 1688, se refería la revolución entonces a la restauración de un orden político justo violado por un tirano. Lo mismo se aplica a la revolución americana de 1776. Fue cuando la Revolución francesa que la revolución connotó la ruptura de todo un sistema de organización tradicional y su reemplazo por uno radicalmente nuevo. Dicha revolución fue burguesa en sus orígenes y en sus resultados. Se concluye que lo revolucionario no era tanto el quiebre violento de un orden social y político[3] sino la mentalidad que lo hacía posible, eso que se ha dado en llamar modernidad y que nos incita a organizarnos de espaldas al pasado y con horizontes futuros.Pero las anteriores no han sido las únicas revoluciones importantes en la historia de la humanidad. La más antigua registrada es la llamada revolución del neolítico, también la llamada revolución sexual, la revolución científica (que en realidad fueron cuatro revoluciones), la revolución industrial, la revolución Rusa, la revolución de la información y la revolución islámica (entre otras muchas).
[1] Vallespín Fernando. Cómo cambia el mundo. En Revista Muy historia No 11/ 2007, G y J España Ediciones, Madrid.
[2] Revolución de las órbitas celestiales.
[3] «A su vez, Capitant, con evidente exactitud, dice que es el movimiento popular de cierta amplitud que tiene por objeto derribar por la fuerza a los gobernantes de un Estado y cambiar la organización política de éste sin observar las formas legales preestablecidas.
Es decir que lo que caracteriza la revolución no es el derrocamiento de los gobernantes, porque ella podría no pasar de un golpe de Estado (v.), sino el cambio de la estructura fundamental de la organización política de la nación, como sería convertir una monarquía en república o viceversa, una autocracia en una democracia, un régimen federal en uno unitario, etc. Lo esencial de la revolución es su carácter popular y por eso, cuando triunfa, abre una nueva legalidad, contrariamente a lo que sucede con el golpe de Estado, que casi siempre, por no decir siempre, tiene carácter militar y por eso, por no significar una revolución popular, es, aun triunfante, irremisiblemente ilegal. Así lo demuestra la historia.» Ossorio, Manuel. Diccionario de ciencias jurídicas, políticas y sociales. Buenos Aires. AR. Heliasta.1999.










1 comentarios, comments:
yo solo se que revolucion significa buscar el cambio por el metodo que sea, saludosss!!!
Publicar un comentario en la entrada