sábado 28 de junio de 2008

20 de julio, July 20

20 de Julio.Un día de celebraciones por partida doble. De un lado el mundo festeja dizque la llegada del primer hombre a la luna, el 20 de julio de 1969. Algunos todavía no estamos muy convencidos de la cosa, pero oficialmente se celebra.
De otro lado se conmemora también el grito de independencia de Colombia, 20 de Julio de 1810. Pero no voy a relatar de nuevo lo que la mayoría de gente sabe, que el susodicho florero, que el Señor Llorente, que fue el grito de independencia colombiana, etc.
Solo llamar la atención que el 20 de julio de 1810 se cristalizaron los descontentos de los mestizos, de los españoles nacidos en América; que la clase burguesa quería más participación burocrática y para eso apeló al descontento de los indígenas, del campesinado, de los artesanos; que unos cuantos individuos relativamente letrados azuzaron a las masas para deponer el poder monopolístico y retrógrado del yugo español. (Véanse más detalles de los previos al 20 de julio de 1810, en Historia de Colombia, páginas 45 y 48).
Que en últimas cambiamos de clase gobernante, que quisimos pasar del colonialismo español a la economía de mercado, que nuestros líderes de turno encontraron la coartada perfecta para experimentar con nuestro país y probar sus nuevas teorías[1].20 de julio de 1810, una de esas fechas sobre las cuales me pregunto, ¿Qué diantres, en concreto, celebramos?

Véase también: Caldas y la independencia
[1] Y de paso acrecentando sus fortunas particulares.

viernes 27 de junio de 2008

HOMINIDOS : EVOLUCION

hominidos, homínidos,hominidae,homínid, great ape Los primeros mamíferos se originaron a partir de un grupo de reptiles primitivos hace aproximadamente 200 millones de años y coexistieron con los dinosaurios durante 130 millones de años. La extinción de los dinosaurios fue seguida por una rápida radiación adaptativa de los mamíferos. La evolución de los primates[1] comenzó cuando un grupo de pequeños mamíferos, semejantes a las musarañas, trepó a los árboles. La mayoría de las tendencias en la evolución de los primates parecen estar relacionadas con adaptaciones a la vida arbórea.

Los dos grupos principales de primates vivientes (Subórdenes) son los prosimios[2] (loris, galagos, lémures y tarseros) y los antropoides[3] (monos del Viejo Mundo[4], monos del Nuevo Mundo[5] y hominoides[6])[7]. El análisis presentado hasta el momento sugiere que los gibones, orangutanes, gorilas y chimpancés (antropomorfos)[8] constituyen nuestros parientes vivos más cercanos.[9]

Los primeros miembros del grupo de los homínidos, los australopitecinos[10], se originaron hace más de 4,2 millones de años. Eran pequeños, tenían cráneos simiescos y caminaban erectos. Las especies descriptas hasta el presente incluyen a A. anamensis y A. afarensis, que constituyen el tronco ancestral, y dos linajes divergentes: australopitecinos gráciles -como A. Africanus- y robustos -como A. robustus, A. boisei y A. Aethiopicus-. Los australopitecinos robustos han sido actualmente asignados al género Paranthropus.

El origen de los humanos anatómicamente modernos está en discusión. Se proponen dos modelos: el modelo del candelabro y el modelo de Arca de Noé. La mayor parte de las evidencias, que incluyen el análisis genético, sugieren que los humanos modernos evolucionaron a partir de una población africana que migró hace aproximadamente 100 mil años y que, a medida que se expandía, fue reemplazando a las poblaciones europeas y asiáticas del género Homo[11] establecidas previamente.[12]
Véase: Origen del Hombre , Los Fósiles
[1] Son un orden (grupo taxonómico en que se dividen las clases) de los mamíferos.
[2] Los prosimios modernos son mayormente animales arborícolas de tamaño pequeño a mediano y de hábitos nocturnos. En general, se alimentan de insectos o combinaciones de hojas, frutos y flores.
[3] Entre los antropoides, los monos son generalmente más grandes que los prosimios, tienen cráneos más redondeados y, en general, se los considera más inteligentes, aunque ésta es una cualidad difícil de medir. Todos los monos tienen visión estereoscópica completa y son capaces de discriminar los colores y todas las especies tienen hábitos diurnos. Las hembras muestran cuidado parental y los machos pueden desempeñar funciones de protección del grupo. Primates superiores.
[4] Catarrinos.
[5] Platirrinos.
[6] En total tres súper-familias.
[7] O dicho de otra manera más expresiva: antropomorfos, monos y humanos.
[8] Los antropomorfos actuales comprenden cuatro géneros: Hylobates (gibones), Pongo (orangutanes), Pan (chimpancés) y Gorilla (gorilas). Los antropomorfos, con excepción de los gibones, son de mayor tamaño que los monos y, si se compara el volumen del cerebro con el tamaño corporal, el cerebro es también más grande. Todos los antropomorfos son capaces de suspender sus cuerpos de las ramas cuando están en los árboles aunque, entre los antropomorfos actuales, solamente los gibones se mueven principalmente por braquiación, es decir, balanceándose sostenidos de un brazo y luego del otro, con el cuerpo en posición vertical. Se cree que la suspensión vertical ha desempeñado un papel importante en la transición ocurrida desde estructuras corporales asociadas con la posición horizontal característica de los monos del Viejo Mundo y de algunos primates inferiores, hasta la estructura corporal que llevó finalmente a nuestra posición erecta. Los antropomorfos tienen brazos relativamente largos y piernas cortas y descansan el peso de la parte frontal de sus cuerpos en sus nudillos. Como resultado de esto, aun cuando se encuentren en cuatro patas, sus cuerpos se mantienen parcialmente erectos. Los gibones, orangutanes, gorilas y chimpancés parecen constituir nuestros parientes vivos más cercanos. La gran cantidad de homologías existentes entre estos simios y nuestra especie pone de manifiesto que hemos compartido con ellos un antepasado común más reciente que con ningún otro grupo de primates actuales.
Tradicionalmente, hasta la década de 1980, los humanos eran situados en una familia diferente a la de los orangutanes, gorilas y chimpancés. En las actuales clasificaciones -basadas en recientes análisis de numerosos datos morfológicos, cromosómicos y moleculares- humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes forman la misma familia Hominidae, todos descendientes de una especie ancestral próxima. Forman una rama o clado monofilético en el que se distinguen las subfamilias que integran los orangutanes (Ponginae) y la que integran gorilas, chimpancés y humanos (Homininae). Esta clasificación, en la que nuestra especie constituye una unidad taxonómica conjuntamente con los simios africanos, destaca que los integrantes de este grupo comparten un ancestro común más reciente que con cualquiera de los restantes grupos de primates.
La superfamilia Hominoidea, incluye a los gibones, a los grandes simios y a los humanos. Nótese que, en la actual clasificación, humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes forman una rama representada por la familia Hominidae, el cual incluye a las subfamilias Ponginae (orangutanes) y Homininae (gorilas, chimpancés y humanos). Esta clasificación, en la que nuestra especie constituye una unidad taxonómica conjuntamente con los simios africanos, representa la existencia de un ancestro común más reciente entre los integrantes de este grupo que entre cualquiera de ellos y los restantes grupos de primates.

Las relaciones evolutivas existentes entre gorilas, chimpancés y humanos constituyen un problema difícil de resolver, dado que el parecido a nivel molecular es muy alto. Estudios recientes han permitido situar el momento de la separación entre los linajes de humanos y chimpancés en 4,6 a 5,0 millones de años y la divergencia entre el linaje de gorila y el de humanos-chimpancés 0,3 a 2,8 millones de años antes.
[9] “Hace mucho tiempo que se advierten los parecidos físicos entre el hombre y los monos antropoides. De hecho, son tan grandes que no permiten ninguna duda razonable sobre su afinidad. Los parecidos surgen tanto si se estudia la estructura general del esqueleto como la anatomía muscular o la disposición de los órganos viscerales, los datos sobre reacciones serológicas y procesos metabólicos, o incluso la estructura del cerebro mismo.
…Por regla general, los fósiles homínidos de los que se dispone hasta hoy día en muestras adecuadas, se dividen en dos géneros. Cada uno de ellos exhibe características según las cuales eran erectos y andaban en dos pies. Ambos comparten una serie de características con respecto al cráneo, que indican la altura supraorbital, el contorno de la frente y la conformación del hueso mastoideo. También la dentición tiene aspectos parecidos. Los dientes son relativamente pequeños y están organizados en arcos parabólicos de curva armoniosa. Los caninos tiene forma de espátula y no existen vacíos diastémicos. Pero si existe una diferencia de importancia abrumadora para el comportamiento. Mientras que el cerebro de algunos australopithecinos era apenas más grande que el de los grandes monos, el del hombre era invariablemente mayor, y en casi todas las especies mucho mayor.”CLARK GRAHAME. La Prehistoria. Alianza Editorial, Madrid, 1981.
[10] Los australopitecinos eran pequeños, tenían cráneos simiescos y caminaban erectos. Las especies descriptas hasta el presente incluyen a A. anamensis y A. afarensis, que constituyen el tronco ancestral, y dos linajes divergentes: australopitecinos gráciles tales como A. africanus, y robustos, tales como A. robustus,A. boisei y A. aethiopicus. Los australopitecinos robustos han sido actualmente asignados al género Paranthropus.
Lucy, la "primera familia" (una notable colección de fósiles, representada por trece individuos) y otros homínidos fósiles bien conocidos, fueron descubiertos en el Triángulo de Afar, en Etiopía. Johanson sostiene que representaban una especie distinta a los previamente conocidos y los denominaron Australapithecus afarensis. Los fósiles atribuidos a la misma especie fueron descubiertos por el grupo de Leakey en Laetoli a 1.600 km de distancia, junto con un grupo de pisadas.
[11] La primera especie representante del género Homo es H. habilis, primer constructor de herramientas, que aparece hace 2 millones de años.
Otra especie posterior es H. erectus, que vivió desde hace unos 1,6 millones de años hasta hace unos 300 mil años, o quizás 25.000 años. En esta especie se advierte un aumento de la talla y especialmente, del tamaño del cerebro, que alcanza en promedio 1.000 cm3, variando de 700 a 1.200 cm3 (valores que se superponen en parte con el intervalo de volúmenes cerebrales de los humanos modernos). El hacha de mano es la herramienta más representativa de este grupo. Algunos grupos, al menos ocasionalmente, ocuparon cavernas y, en etapas posteriores, dominaron el fuego, dos desarrollos que probablemente estén relacionados. Se ha sugerido que la habilidad de utilizar el fuego puede haber sido la clave del éxito de esta especie, ya que les habría permitido solucionar el problema de proveerse de calor en los climas más fríos de las nuevas regiones colonizadas.
[12] Tomado de CURTIS HELENA & BARNES N. SUE. BIOLOGIA. 6ª EDICION ESPAÑOLA. Editorial Médica Panamericana.

miércoles 25 de junio de 2008

La vía Láctea

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Vimos en el Big Bang el posible origen de nuestro universo. Ahora pretendemos seguir el recorrido deductivo, pasando de lo general a lo particular, luego nos correspondería saber detalles del proceso formativo de la vía láctea.
Empecemos diciendo que Vía láctea significa “camino de leche”.
Asumimos que su proceso formativo empezó hace unos 6.000 millones de años y se formó posiblemente porque había una concentración local de materia superior al promedio, entonces la fuerza de gravedad permitió concentrar mayor cantidad de materia. Normalmente en el centro[1] de dicha atracción (en este caso en dirección a Sagitario) se formaría una estrella y alrededor de esta los demás cuerpos celestes.
Los estudiosos afirman que nuestra galaxia, la vía láctea, contiene unos 400.000 millones de estrellas, siendo de tamaño intermedio dentro de las galaxias conocidas. Su forma es espiral y nuestro sistema solar esta situado en la parte externa de uno de los brazos espirales, distando aproximadamente 30.000 años luz del centro de la galaxia.Afirman los astrónomos, que vista desde el exterior, la vía Láctea aparece como un gran disco (tal vez mejor, como un gran lente) de 100.000 años luz de diámetro, más denso en el centro[2] que hacia los bordes. Tiene un movimiento de rotación, con una velocidad angular que nos permiten a quienes vivimos en el sistema solar, tardemos de 225-250 millones de años en dar un circuito completo[3] (por dar una idea más clara, imaginemos que cuando comenzaban a aparecer los primeros dinosaurios, estábamos aproximadamente en esta misma posición relativa que tenemos hoy).[4]
[1] El centro de la Galaxia (que encierra la mayor parte de la masa de ésta) resultó tener una masa 100 mil millones de veces mayor que nuestro Sol.
[2] Su espesor puede llegar fácilmente a 2.000 años luz. Este centro parece estar cubierto por enormes nubes de polvo y gas que no nos permitirían ver el centro de nuestra galaxia más brillante que sus bordes como hacemos actualmente.
[3] Una velocidad cercana a los 225 km/seg
[4] Bibliografía consultada: Asimov Isaac. Introducción a la ciencia, primera parte: ciencias físicas. Plaza y Janés S.A. 1973.
VELEZ ANTONIO. Del Big Bang al Homo sapiens. Editorial Universidad de Antioquia. Medellín, 1998.

martes 24 de junio de 2008

EL HOMBRE QUE MIRA

L´UOMO CHE GUARDA. The Voyeur.
El hombre que mira es un film de Tinto Brass, tomando como argumento el libro del escritor Alberto Moravia del mismo nombre.
El hombre que mira es una película que dura una hora y 29 minutos, producida en 1994, con la participación de Katarina Vasilissa, Francesco Casale, Cristina Garavaglia, Raffaella Offidani, Antonio Salines, Eleonora De Grassi, Gabri Crea. Pertenece al género de cine erótico, siendo el término erótico un descriptor de algo relativo al amor sensual o que incita el apetito sexual.

Si el infierno es la mirada de los otros como afirmaba Sartre, uno se cuestiona, y entonces, ¿Qué es lo que el hombre mira? Su propia soledad existencial, su negación reiterativa a aceptar que es un ser sexual, Voyeur por excelencia, mirón permanente, pero una mirada que juzga y presupone actos, una mirada lasciva que así como nos excita, golpea nuestro cuadro de valores.
¿Voyeurismo (voyerismo)[1], que es?: Es la variante sexual por la que un individuo obtiene placer sexual observando las relaciones amorosas de otros o atisbando a una persona mientras se desviste o esta desnuda[2]. Voyeur es una palabra francesa que deriva del término francés “voir”, que significa “ver”. Observar o fantasear observando es el método preferido o exclusivo de los mirones, aunque es poco frecuente que la mujer dependa de esta tipología para lograr una respuesta sexual[3]. Se asume que normalmente se da en hombres jóvenes y muy poco en hombres de mediana edad; parte de la dificultad promedio de estos seres para establecer relaciones heterosexuales. El voyerista prefiere atisbar oculto mujeres que no conoce, puesto que ello constituye una novedad y enfatiza la condición prohibida de su acción. La excitación voyerista es proporcional al riesgo de ser descubierto, de ahí que los campos nudistas o los espectáculos de variedades sean tan poco atractivos para ellos.[4]
En el hombre que mira, todos se miran entre sí así no necesariamente esto sea para excitarse sexualmente. Es claro que la obra esta cargada de pechos desnudos y pubis herbosos[5] en primer plano, pero mirándola con lupa no se trata solo de incitar al deseo a sus espectadores. Se trata de establecer que día a día estamos expuestos a la crítica mordaz de los otros, que el mundo externo está presto a abalanzarse sobre nosotros para vituperarnos al menor descuido, que si bien somos los varones visuales por excelencia y que un “derriere” firme nos pone a trastabillar, buscamos en la observación y el peligro adjunto a esta observación irregular de desnudos o actos sexuales ajenos, algo de la adrenalina que posiblemente no hallemos en lo gris y predecible de lo cotidiano.
Eduardo, un profesor de literatura francesa tiene problemas conyugales con su esposa Silvia; Eduardo (Dodo) es un Voyeur consumado, que ve partir del hogar a Silvia, quien se va porque se siente culpable de sentir deseo sexual desmedido por su suegro, quien la toma por detrás y la hace suya, espetándole sandeces que acrecientan la excitación de Silvia, quien goza sin dejarse mirar el rostro durante el acto sexual, de su fortuita pareja.

Eduardo intelectualiza la actividad del Voyeur, diciendo que es por excelencia un artista que actúa como espectador de lo prohibido, como cómplice de un plan subversivo.
Toda la película manifiesta una rivalidad interna entre padre e hijo, entre Fausta (quien a las claras desea a Eduardo y lo sabe cornudo) y Silvia (quien al final regresa con Dodo), entre Voyeur y exhibicionista. El hombre que mira, una película para cuestionar toda nuestra capacidad de asombro y de observación y relajarnos entre rosas y azules.
Ver también: Samsara, nueve semanas y media, nueve orgasmos, propuesta indecente, 37°2 le matin, y el último tango en París.
[1] Hace parte de las llamadas parafilias (estado en el que la excitación sexual y la gratificación del individuo están supeditadas por entero a la fantasía recurrente de una experiencia sexual insólita que se convierte en el foco principal de la conducta sexual).
[2] Masters William, Johnson Virginia E., Kolodny Robert C. La sexualidad humana 3. Sanidad. Aspectos culturales. Bibliografía. Grijalbo Monadori S. A., Barcelona 1995.
[3] Obviamente puede excitarse sexualmente observando a otras personas desnudas o ejecutando actos sexuales.
[4] Masters William, Johnson Virginia E., Kolodny Robert C. La sexualidad humana 2. Evolución. Aspectos psicosociales. Grijalbo Monadori S. A., Barcelona 1995.
[5] Y algunos miembros viriles de juguete y otros reales.

lunes 23 de junio de 2008

BIG BANG



En un artículo anterior hablamos levemente del origen del universo y por supuesto mencionábamos de paso el Big Bang. ¿Qué es el Big Bang? ¿Cómo llegamos los seres humanos a este concepto? ¿Qué implicaciones tiene para el futuro de la especie?
Estos son algunos de los interrogantes que trataremos de determinar.
La física clásica pensaba en un universo estático, definido; inclusive Albert Einstein, cuando en 1915 formuló su teoría de la relatividad general (diferente de la teoría de la relatividad, donde no manejaba la gravedad, y que pasaría a llamarse teoría de la relatividad especial[1]) se aferró a la idea. Allí el tiempo y el espacio son el escenario pasivo donde transcurren los acontecimientos; sus ecuaciones demostraban que el universo estaba lleno de materia y que ésta deforma el espacio-tiempo de tal manera que los cuerpos se atraen (la gravedad)…o sea que sus cálculos matemáticos implicaban un universo dinámico[2]. No obstante Einstein, para continuar su idea de un universo estático, conjeturó una constante cosmológica que contrarrestara la fuerza de gravedad e hiciera a su vez que los cuerpos se repelieran.
No obstante hubo alguien que se propuso desarrollar la teoría general de la relatividad sin el añadido posterior de la constante cosmológica[3]. El ruso Aleksandre Aleksandrovich Friedmann (o Alexander Friedman)[4] fue ese sujeto.
Friedmann, por el año 1922, encontró que podía haber varios modelos de universo. Generalmente las teorías se basan en hipótesis o supuestos (Véase teoría), añadiendo que una teoría puede ser también un modelo del universo o de una parte de él, que involucra la relación entre las magnitudes del modelo. Pues bien, Friedman basó su desarrollo en dos presunciones:
1- ) el universo parece el mismo desde cualquier dirección desde donde se le observe;
2- ) esto también sería cierto si se le observase desde otro lugar.[5]

El primer modelo de Friedmann podemos resumirlo así: un universo en expansión, que lo hace lentamente, tanto que en un momento dado la fuerza gravitacional entre las galaxias hará se detenga la expansión y empiece a contraerse.[6]
Dentro de este esquema, el universo es finito en extensión, pero no se le conoce fin. Es como la superficie de la tierra pero en tres dimensiones; o sea que andando en línea recta uno presumiblemente llegaría al mismo punto de partida, aclarando, que debe hacerlo antes que el universo colapse y debería hacerlo más rápido que la velocidad de la luz (lo cual es imposible).
Las galaxias se alejan entre sí, todas, sin un centro aparente; la velocidad de separación entre dos galaxias que se alejan entre sí, es proporcional a la distancia entre ellas…o sea que entre más lejos estén entre sí, mayor velocidad de separación se percibe y viceversa. Esto implicaría, echando mano del Efecto Doppler[7], que veríamos señales luminosas desplazadas hacia el rojo.
En el modelo dos resultante del ejercicio de Friedman, tenemos un universo en expansión rápida y perenne (aunque la fuerza de gravedad lo frena un poco), con un espacio curvado negativamente, como una silla de montar e infinito en extensión.
En el modelo tres, vemos un universo expandiéndose solo con la velocidad justa para no colapsarse (asumiendo solo la velocidad crítica necesaria); aquí el espacio no es curvo pero si es infinito.
Esas fueron grosso modo las variantes sugeridas por Friedman. Llevaban implícita la afirmación que en algún momento del pasado las galaxias han de haber estado juntas, con una distancia cero entre ellas.
En 1924, Edwin Powel Hubble demostró que nuestra galaxia no era la única. Edwin Hubble no era matemático, lo suyo era la astronomía; por medio de observaciones reiteradas llegó a esta conclusión, que cambiaría nuestra percepción del universo. Cinco años más tarde, estableciendo las distancias de varias galaxias respecto de nosotros, descubrió que efectivamente las luminosidades recibidas de estas estaban corridas hacia el rojo, lo que implicaba que se estaban alejando de nosotros[8]. Esto implicaba que el universo estaba expandiéndose.
Pero las cosas no paraban allí. También en 1927 Georges Lemaître[9] había llegado a conclusiones matemáticas semejantes a las de Friedmann sin haber tenido contacto con este trabajo del físico ruso. Por supuesto también afirmaban sus conclusiones que el universo se estaba expandiendo. Cuatro años más tarde, y conociendo el trabajo de Hubble, propuso la idea del “huevo primigenio” o “huevo cósmico”, como punto de partida para el universo en expansión.
En 1948 el físico y cosmólogo ruso, George Gamow (Georgiy Antonovich Gamow), conocedor del trabajo de Friedman, había sugerido que el universo en sus primeros instantes debió haber sido muy caliente y denso.
Mientras tanto Philip James Edwin Peebles y Robert Dickie, elaboraban el cuerpo teórico de la sugerencia de Gamow. Dentro de sus conclusiones, argüían que aún deberíamos ser capaces de ver el resplandor de los inicios del universo, resaltando que dicha radiación estaría supremamente corrida hacia el rojo dadas las distancias recorridas, cual podrían serlo las ondas microondas.

En 1965 Arno Penzias y Robert Wilson estaban trabajando con antenas detectoras de microondas (ondas muy pequeñas) muy sensibles. Percibieron un ruido adicional recurrente, independientemente de hacia donde apuntaran sus detectores; asumieron que esta radiación microondas provenía de fuera de la atmósfera, dado que era constante sin importar hacia donde apuntaran sus sensores. Pero como el ruido persistía, sin importar las estaciones (giro de la tierra alrededor del sol) o si era de día o de noche, concluyeron que se trataba de radiaciones provenientes más allá del sistema solar. Este evento confirmó el primer supuesto de Friedman respecto a que el universo podría parecernos el mismo independientemente desde donde lo observáramos. Y no solo eso, confirmó también los supuestos teóricos de Gamow, Philip James Edwin Peebles y Robert Dickie. Big bang,origen del universo

Este ha sido el proceso histórico para llegar al término Big Bang y sus consecuencias. ¿Porque se llama Big Bang? En 1950 Sir Fred Hoyle, defensor de un modelo de universo estacionario, tratando de burlarse del modelo expansivo, lo llamó Big Bang, el gran estallido y así quedó rotulado.
Al parecer la densidad inicial del universo era del orden de un billón de billones de billones de billones de billones de billones (un 1 seguido de 72 ceros) de toneladas por centímetro cúbico, con una temperatura inicial medible en por lo menos trillones de grados Kelvin.
Una cienmilésima de segundo después, la temperatura llegaba a un billón de grados Kelvin y la materia constituida por partículas elementales, se creaban y destruían cíclicamente.
Después de una décima de segundo los protones y neutrones formados empezaban a ser estables; mientras tanto la temperatura descendía a 100.000 millones de grados. El diámetro de este universo expansivo, era de unos cuatro años luz (algo así como 40 billones de kilómetros).
A los tres minutos la temperatura descendió a 1.000 millones de grados. La llamada interacción fuerte, la más intensa de las cuatro fuerzas del cosmos, hizo que protones y neutrones, se asociaran, formando núcleos atómicos estables; el 75% se volvió Hidrógeno y el 25% restante, Helio.
500.000 años después, la temperatura bajó a 5.000 grados; las fuerzas electromagnéticas permitieron la formación de átomos, empezando a existir, materia.
La polaridad del universo sigue constante aunque se enfría progresivamente.

¿El fin del mundo?
Si nuestro universo hubiera de terminar (Big Crunch), esto querría decir que al menos tres protones o su equivalente en masa, por cada 1000 litros de volumen espacial (densidad crítica) empezarían a frenar el proceso expansivo; esta reversión de expansión a contracción ocurriría luego de 119.000 millones de años.
Si usted es crédulo, sepa que cualquier concepto de divinidad creadora no es excluyente con el Big Bang, solo determina que de haber existido creación, esta empezó tan solo en el Big Bang, pues ante de este evento, no había tiempo ni espacio.[10]
[1] Formulada en 1905, echando abajo el vetusto concepto del éter inmóvil, echando abajo la noción del tiempo universal y estableciendo la noción del tiempo subjetivo como percepción personal.
[2] Está implícito que se contraía o se expandía, al menos para nosotros, a partir de su modelo.
[3] Se trataba de hallar las soluciones posibles, matemáticamente hablando a estas ecuaciones.
[4] 1888-1925. Como se aprecia, falleció muy joven, a los 37 años, víctima de una neumonía.
[5] Si bien los modelos matemáticos son abstracciones que idealizan la “presunta” realidad, uno se cuestionaría que el aspecto visual de galaxias y astros en general difiere drásticamente entre ellos. Ahora, tomando a gran escala el universo, se nota que en cualquier dirección que se observe el universo hay aproximadamente el mismo número de galaxias. O sea que estas presunciones son algo así como una burda percepción de la realidad…al menos eso se creía por estas fechas.
[6] ¡Vaya berenjenal! Entonces para saber si el universo continuará expandiéndose o se contraerá, debemos conocer otras variables como el ritmo actual de expansión y la densidad media presente, de tal forma que esto nos permita calcular un valor crítico a partir del cual la expansión perenne es posible o la contracción del universo, respectivamente. De seguro Friedmann no se preocupó por calcular este valor crítico.
[7] ¿Qué es el efecto Doppler? El efecto Doppler hace una relación matemática entre frecuencia y velocidad de las ondas en general, determinando las modificaciones de la longitud de onda difundida o absorbida por cualquier cuerpo en movimiento. Por ejemplo, un objeto emitiendo una onda sonora se acerca a nosotros, sería escuchado por nosotros más agudo que un objeto que estuviera emitiendo una onda sonora y se alejara de nosotros. Siendo la luz una onda, por supuesto emite frecuencia y se mueve a una velocidad, solo que sus cifras son considerablemente más elevadas que las ondas sonoras. Nuestros colores son en esencia distintas frecuencia de luz, las más bajas (“graves”) tienden hacia el rojo y las más elevadas hacia el azul (“agudas”).
[8] Pero este corrimiento hacia el rojo era proporcional a la distancia que nos separa de ellas. O sea, como Friedman había predicho en su modelo.
[9] Religioso, astrofísico belga.
[10] HAWKING STEPHEN. Historia del tiempo. Del Big Bang a los agujeros negros. Editorial crítica (Grupo editorial Grijalbo, Bogotá 1988).
VELEZ ANTONIO. Del Big Bang al Homo sapiens. Editorial Universidad de Antioquia. Medellín, 1998.

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