27/03/09

ABEJAS

En este artículo vamos a hablar del simbolismo de las abejas o de la abeja como tal.
En general, y desde tiempos inmemoriales, se la relaciona con el trabajo bien hecho, con el orden y la primacía de la organización.

Es uno de los animales con más riqueza simbólica y, en muchos lugares, es asociado con la pulcritud.

Para el pueblo griego era el símbolo de la obediencia y de la laboriosidad. Con frecuencia se la relacionaba con el aspecto no somático de las criaturas y, en este sentido, el
platonismo, en su defensa de la teoría de la reencarnación, mantenía la tesis de la supremacía de la abeja sobre otros animales, a la hora de transmigrar el alma.

También para la cultura egipcia, la abeja se relacionaba con el alma o espíritu y, en sus jeroglíficos, aparecía como representante del poder de la monarquía
[1].

Para la mayoría de los simbolistas, la abeja tiene un significado ambivalente y dual; por una parte la relacionan con la vida, pues aparece plena de actividad en la estación primaveral. Por otro lado, y debido a su entumecimiento invernal, es un claro paradigma, siempre según los simbolistas, de la muerte.

Para el cristianismo, el simbolismo de la abeja, entre otros significados, nos remite a la explicación del misterio de la muerte y resurrección; aunque, en especial, es un símbolo de la fuerza que subyace cuando existe confianza y esperanza. Se le asocia con la justicia divina, a causa de su aguijón, y también, puesto que produce miel, con la misericordia emanada de la deidad.

En el medievo, las abejas, eran símbolos representativos de la pureza y estaban relacionadas con la virginidad.

Para los hindues, la abeja simbolizaba la abundancia y la ampulosidad.

Los musulmanes relacionaban a la abeja con el lirismo, con la grandeza del saber y con la fuerza de la súplica.
Numerosas leyendas, que todavía permanecen vivas en el espíritu de ciertas culturas, nos hablan de la abeja como sinónimo de salvación y de eternidad. En este sentido, los pueblos celtas, al igual que algunos países nórdicos, consideran a la abeja como un insecto cargado de connotaciones significativas.
[1] Véase Escuela teológica Menfita.

2 comentarios, comments:

LUMPENPO dijo...

Falta decir que en México, entre los mayas del sureste, existe aún una abeja propia de la zona, que no tiene aguijón, se llama Xunankab, está en extinción, era considerada Reina Madre-Diosa. Para vivir requiere de los árboles propios del lugar, que también están en extinción, debido a la tala de la selva en el área de Yucatán, mal que dejó el monocultivo del henequén y devastó la zona. La Xunancab produce una miel que cura las cataratas y enrojecimiento de los ojos, así como ayuda a la cicatrización de las heridas en los diabéticos. Los indígenas que están recuperando ésta abeja reforestan el lugar con los árboles originarios como el Chok y el canisté, al recojer la miel , piden permiso a la Diosa-Madre en un rito que dirigen a las cuatro esquinas del universo.

LUMPENPO dijo...

Falta decir que en México, entre los mayas del sureste, existe aún una abeja propia de la zona, que no tiene aguijón, se llama Xunankab, está en extinción, era considerada Reina Madre-Diosa. Para vivir requiere de los árboles propios del lugar, que también están en extinción, debido a la tala de la selva en el área de Yucatán, mal que dejó el monocultivo del henequén y devastó la zona. La Xunancab produce una miel que cura las cataratas y enrojecimiento de los ojos, así como ayuda a la cicatrización de las heridas en los diabéticos. Los indígenas que están recuperando ésta abeja reforestan el lugar con los árboles originarios como el Chok y el canisté, al recojer la miel , piden permiso a la Diosa-Madre en un rito que dirigen a las cuatro esquinas del universo.