Acabados sus estudios (1793), Hegel deja la carrera eclesiástica y se dedica, igual que sus predecesores Fichte y Schelling, al oficio de preceptor[2] en Berna y Francfort (1796). Simultáneamente, Hegel estudia historia y economía, sin abandonar la teología, que ahora mira críticamente. De esta época, que algunos llaman período místico-panteísta, datan sus primeros escritos, publicados en 1907 (por H. Nohl), conocidos como Escritos teológicos juveniles. En 1801, Hegel ingresa en la universidad de Jena, llamado por Schelling[3]; su habilitación como profesor lleva por título Dissertatio philosophica de orbitis planetarum [Disertación filosófica sobre los orbes planetarios]. En esta defensa de la filosofía, Hegel se permite el desliz apriorístico de declarar espacio vacío de planetas la región que media entre Marte y Júpiter; casi simultáneamente se descubría la existencia de Ceres y más tarde la de otros asteroides. Por las mismas fechas publica Sobre las diferencias entre los sistemas filosóficos de Fichte y Schelling, obra en la que defiende la originalidad filosófica de Schelling. Junto con éste publica la revista «Kritisches Journal der Philosophie» [Diario crítico de filosofía], en la que aparecen diversos escritos menores (Sobre la esencia de la crítica filosófica; De qué manera el sentido común comprende la filosofía; Relación del escepticismo con la filosofía; Fe y saber; Sobre las maneras de tratar científicamente del derecho natural). En 1802, expone su primera filosofía de la historia en El sistema de la moralidad social.
Durante este período estuvo bajo la influencia de Schelling y de los románticos, conservando asimismo las huellas del neohumanismo y de la educación teológica recibida en Tubinga, la cual, por otra parte, persistió durante toda su vida.
La primera gran obra de Hegel (escrita en Jena), Fenomenología del espíritu (Phänomenologie des Geistes), aparece en 1807 (aunque había sido terminada un año antes); la acaba, según cuenta él mismo, la noche anterior a la batalla de Jena (al momento de la victoria de Napoleón Bonaparte sobre los prusianos).
Devastada la ciudad por las tropas napoleónicas, Hegel se traslada a Bamberg (Baviera), donde trabaja como redactor en un periódico; luego es nombrado director y profesor del liceo de Nuremberg, y allí enseña filosofía, griego, literatura y matemáticas y se casa en 1811 con María von Tucher; de esta unión, que al parecer fue feliz, nacen dos hijos, Karl e Immanuel. En Nuremberg publica Ciencia de la lógica[4] (1812-1816), y su fama crece hasta ser llamado a la universidad de Heidelberg, donde publica Enciclopedia de las ciencias filosóficas (Encyklopädie der philosophischen Wissenschaften im Grundrisse) en compendio (1817, aunque la edición que se cita normalmente es de 1830). Finalmente, el barón von Altestein, ministro de cultura, le nombra en 1817 profesor de la universidad de Berlín, en cuya cátedra alcanza la mayor celebridad.
Las clases de Hegel gozaban de una numerosa asistencia (hasta 200 alumnos, más altos funcionarios de los ministerios que veían en él la filosofía oficial de Prusia). En Berlín publica su última obra importante: Principios fundamentales de la filosofía del derecho (Naturrecht und Staatswissenschaft im Grundrisse, 1921). Aparte de las cuatro obras principales mencionadas y artículos y opúsculos menores, el resto de obras de Hegel, sobre todos los cursos de lecciones, que preparaba minuciosamente, fue publicado, tras su muerte, por amigos y discípulos.Fue famoso y célebre hasta su muerte, ocurrida el 14 de noviembre de 1831, por causa de una epidemia de cólera; se le enterró junto a Fichte.[5]
Aunque situado en la confluencia de las corrientes del idealismo trascendental y del romanticismo, el sistema de Hegel ofrece profundas diferencias respecto a los de Fichte y Schelling. En primer lugar, rechaza decididamente partir de lo Absoluto como mera indiferencia de sujeto y objeto; semejante Absoluto es para Hegel como la noche en donde todos los gatos son pardos, "es la ingenuidad del vacío en el conocimiento", pues no permite explicar de ninguna manera la producción de las diferencias ni su realidad. En segundo término, caracteriza a Hegel una fuerte tendencia a lo "concreto" y una decidida afirmación del poder del pensamiento y de la razón frente a la vaga nebulosa del sentimiento y de la intuición intelectual. La filosofía trata del saber absoluto — mejor dicho, es el saber absoluto. Pero este saber no es dado de una vez en su origen; es el final de un desarrollo que desde las formas inferiores se eleva hasta las superiores. Mostrar la sucesión de las diferentes formas o fenómenos de la conciencia hasta llegar al saber absoluto es el tema de la Fenomenología del Espíritu como introducción al sistema total de la ciencia. Según Hegel, la ciencia (Wissenschaft) es esencialmente sistemática; la ciencia consiste en nociones que se derivan unas de otras de un modo necesario.
La única forma en que puede existir la verdad es, dice Hegel, "el sistema científico de esta verdad". En la verdadera naturaleza del conocimiento radica la necesidad de que sea ciencia — y, por tanto, sistema. Este sistema no es, sin embargo, un simple conjunto de proposiciones en forma deductiva; el verdadero sistema es el que resume, unifica y supera las doctrinas anteriores. Sólo en la madurez de la historia y de la ciencia puede existir, pues, una verdadera ciencia sistemática.
El método de esta ciencia es el método dialéctico, o método de la evolución interna de los conceptos según el modelo de la tesis-antítesis-síntesis. El método dialéctico no es ni un puro método conceptual ni un método intuitivo; no es ni un método deductivo ni un método empírico. En estos métodos la verdad se opone al error y viceversa. En el método dialéctico el error aparece como un momento evolutivo de la verdad: la verdad conserva, y supera, el error.
Característico de Hegel es la idea de que el conocimiento no es representación por un sujeto de algo "externo"; la representación por un sujeto de un objeto es a la vez parte integrante del objeto. La conciencia es no sólo conciencia del objeto, sino también conciencia de sí. Él objeto no es, pues, ni algo "exterior" ni tampoco simple contenido de conciencia.
En otros términos, el conocimiento como marcha hacia lo Absoluto requiere una dialéctica del sujeto y del objeto y nunca la reducción del uno al otro.
La Fenomenología del Espíritu es, así, la marcha del pensamiento hacia su propio objeto, que resulta, al final, ser sí mismo en cuanto ha absorbido completamente lo pensado. En dicha marcha hay diversas frases o, mejor dicho, "momentos". Cada uno de estos "momentos" tiene su propia justificación, pero es insuficiente: de inmediato es negado y superado por otro "momento". El primer momento del saber es aquel en que la conciencia cree hallar el conocimiento verdadero en la certidumbre sensible. Parece, en efecto, que el objeto de esta certidumbre sea no sólo el más inmediato, sino también el más rico. Sin embargo, se trata de una pura ilusión. Todo lo que el conocimiento sensible puede enunciar de un objeto es decir que es.
Se puede enriquecer esta noción y tratar de aprehender el objeto por medio de determinaciones espaciales y temporales, tales como "aquí" y "ahora". Pero el "aquí" y el "ahora" no tienen sentido a menos que sean unlversalizados. Sólo por la universalidad del significado de términos con los cuales pretendemos describir los datos sensibles supuestamente inmediatos podemos alcanzar certidumbre acerca de tales datos. Debe, pues, avanzarse más allá de la certidumbre sensible y encontrar lo que puede fundamentar ésta. Pero los "momentos" que siguen al de la certidumbre sensible no son tampoco suficientes. Las primeras fases en la evolución del espíritu muestran la irremediable oposición entre el sujeto y el objeto, las contradicciones existentes entre el saber del objeto y el objeto mismo. Superior a la certidumbre sensible, pero sin que quede suprimida la oposición y la contradicción, es la percepción, a la cual sigue el entendimiento, que consiste ya en el pensamiento del objeto.
Este estado, por así decirlo, de pérdida de la conciencia en la diversidad del objeto y en sus contradicciones desaparece cuando sobreviene en el camino que conduce al saber absoluto el reconocimiento pleno de sí misma y de su esencial identidad consigo misma. Toda diversidad y toda oposición de la conciencia con el objeto quedan entonces desvanecidas ante la unidad revelada en el concepto y sólo entonces se puede decir propiamente que la conciencia es razón. Pero la razón no puede quedar detenida en la fase de su diversificación en las conciencias individuales; a través de una serie de fenómenos cuya sucesión enlaza Hegel no ya con la evolución de una conciencia individual, sino con la historia, la conciencia individual se hace espíritu y engloba en sus fases, conducidas dialécticamente, la existencia histórica, desde el estado de dependencia hasta el paulatino descubrimiento de la vida interior por el cristianismo, que alcanza en el curso de sus propias internas negaciones la superación de su contradicción y su triunfo final. Este triunfo no es más que la completa entrada del espíritu en sí mismo por la religión. Perdido en la selva de sí mismo, el espíritu vuelve a encontrarse en su verdadero ser cuando los grados de su desenvolvimiento lo han conducido al punto donde la revelación del dogma cristiano coincide con la verdad filosófica, pues el saber absoluto es la filosofía, el espíritu que ha llegado ya a sí mismo después de haberse manifestado en toda su verdad.
En la Fenomenología Hegel dice que sólo el Espíritu (o, mejor, lo espiritual) es real. Ello parece dar a entender que Hegel sostiene una filosofía "espiritualista" según la cual o solamente hay realidad espiritual o bien toda realidad se reduce en último término a realidad espiritual. Sin embargo, Hegel usa 'Espíritu' en un sentido muy distinto del que tiene el mismo término en cualquier sistema más o menos "espiritualista". Por lo pronto, el Espíritu no es para Hegel una entidad especial, o una especie de supra-entidad superior a todas las demás.
"Lo espiritual —ha escrito Hegel— es la esencia, lo que existe en sí mismo." Ello significa que para Hegel lo espiritual no es propiamente entidad, sino forma (o formas) de ser de las entidades. Esta forma (o formas) de ser no se hallan establecidas de una vez para siempre, sino que están sometidas a un interno proceso dialéctico.
Es en el curso de este proceso que la realidad se constituye "espiritualmente".
No se trata de que la realidad, que "no era Espíritu", se vaya "espiritualizando". Se trata más bien de que la realidad se va haciendo a sí misma convirtiéndose en su propia "verdad". Lo que Hegel llama "Espíritu" es, pues, la realidad como Espíritu.
En un cierto sentido se puede decir que la realidad "no era Espíritu" y que se ha "convertido" en Espíritu.
Pero siempre que por ello no se entienda el paso de un modo de ser aparente a un modo de ser real, o de un modo de ser real a otro modo de ser real. Al "convertirse" en Espíritu la realidad llega a ser lo que ya era.
Ocurre sólo que lo era "sin saberlo".
Por eso la realidad tiene que conquistarse a sí misma en su verdad, lo cual no puede hacerse, según indicamos antes, sin absorber el error. Las condiciones necesarias para la auto-realización del Espíritu pertenecen a esta misma auto-realización. Por eso el Espíritu evoluciona en la serie de sus "formas", "fases", "momentos" o "fenómenos" de un modo interno. No puede ser de otro modo, pues no hay nada que sea externo a lo real; lo que se llama "externo a", o "fuera de" lo real es un momento interno —que se desenvuelve como externo— de esta misma realidad.
Para entender a Hegel en pocas palabras, dada la gran dificultad de hacerlo, dejemos varias pautas a seguir: Hegel tenía una visión enciclopédica que lo empujaba a un acto de fe en la razón; pero había más, la enorme erudición de Hegel que lo hacía algo más que un experto en el manejo de los conceptos. Del mismo modo, Hegel empleaba un lenguaje alusivo y hasta distinto del normal, por encima de la gramática; lleva hasta sus últimas consecuencias su método dialéctico (tesis, antítesis y síntesis) y, claramente es un aventajado del pensamiento sistemático.
[1] Abundante literatura e historia, que le hicieron consciente de la desintegración cultural del mundo occidental y de ahí que sintiera el llamado a enseñar, a participar del proceso de reunificación intelectual alemán, empezando por una renovación religiosa.
[2] Profesor residente en una casa aristocrática en Berna.
[3] Quien había sustituido a Johann Gottlieb Fichte como profesor de filosofía.
[4] Wissenschaft der Logik.
[5] Georg Wilhelm Friedrich Hegel, the German idealist philosopher, was born at Stuttgart and entered the theological seminary at the University of Tübingen in 1788.
Among his fellow students were Friedrich von Schelling and the poet Friedrich Hölderlin. After graduating he became, in 1793, a resident tutor in the home of an aristocratic family at Bern, and in 1796 he took a similar post in Frankfurt. In 1800 he went to Jena, where Schelling had succeeded Johann Gottlieb Fichte as professor of philosophy and was developing an idealist philosophy of nature and metaphysics. Having been accepted as a teacher at Jena on the strength of his dissertation, De Orbitis Planetarum (1801), Hegel collaborated with Schelling in editing the philosophical journal Kritisches Journal der Philosophie and published his first book, Differenz des Fichte’schen und Schelling’schen Systems der Philosophie (1801). Notable articles by Hegel in the Kritisches Journal were “Glauben und Wissen” (1802) and “Über die wissenschaftlichen Behandlungsarten des Naturrechts” (1802–1803). At Jena, Hegel wrote his first major work, Phänomenologie des Geistes (Phenomenology of Mind, Würzburg and Bamberg, 1807). Completed about the time of Napoleon Bonaparte’s victory over the Prussians at Jena in 1806, it was not published until 1807, after Hegel had left Jena to become editor of a daily paper at Bamberg in Bavaria.
In 1808, Hegel was appointed headmaster of a school in Nuremberg, a post he held until 1816.While at Nuremberg, Hegel published his Wissenschaft der Logik (Science of Logic) —Vol. I, Die objective Logik (2 vols., Nuremberg, 1812–1813, and Vol. II, Die subjective Logik oder Lehre vom Begriff (Nuremberg, 1816). From 1816 to 1818, Hegel was professor of philosophy at Heidelberg. There he published Encyklopädie der philosophischen Wissenschaften im Grundrisse (Encyclopedia of the Philosophical Sciences in Outline) in 1817. In 1818, Hegel was appointed professor at the University of Berlin, where he became famous and influential.Naturrecht und Staatswissenschaft im Grundrisse (Philosophy of Right) appeared there in 1821; a second edition, edited by E. Gans as Grundlinien der Philosophie des Rechts, was published in Berlin in 1833. In 1827 a second, much enlarged edition of the Encyclopedia appeared.
Hegel died during a cholera epidemic in 1831. After his death a group of his friends compiled an edition of his works in eighteen volumes (Berlin, 1832–1840). Several of Hegel’s works were published for the first time in this edition: Vorlesungen über die Aesthetik (Lectures on aesthetics; translated as The Philosophy of Fine Art, edited by H. G. Hotho, 2 vols., 1835–1838); Vorlesungen über die Philosophie der Geschichte (Lectures on the Philosophy of History, edited by E. Gans, 1837); Vorlesungen über die Philosophie der Religion (Lectures on the Philosophy of Religion, edited by Philipp Marheineke, 2 vols., 1832); and Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie (Lectures on the History of Philosophy, edited by K. L. Michelet, 2 vols., 1833–1836). This edition also contains notes taken by students of Hegel’s comments on the Encyclopedia and on Philosophy of Right, which he was in the habit of using as textbooks.
In his biography, Georg Wilhelm Friedrich Hegels Leben (Berlin, 1844), Karl Rosenkranz referred to and quoted from the manuscripts of works written by Hegel prior to the publication of the Phenomenology of Mind.
Not all the manuscripts known to Rosenkranz have survived, but toward the end of the nineteenth century Wilhelm Dilthey made a study of those that have and published an account and discussion of them in the Proceedings of the Berlin Academy in 1905. This has since received the title Die Jugendgeschichte Hegels and is reprinted in the fourth volume of Dilthey’s collected works. Dilthey’s pupil and editor, Herman Nohl, then published, under the title Hegels theologische Jugendschriften, the text of a great part of what Hegel had written while he was at Bern and Frankfurt. The chief of the writings unpublished during Hegel’s lifetime are the essay “Das Leben Jesu” (“Life of Jesus,” 1795), Die Positivität der christlichen Religion (The Positivity of the Christian Religion, 1796), and Der Geist des Christentums und sein Schicksal (Spirit of Christianity and Its Destiny, 1799). In 1915, Hans Ehrenberg and Herbert Link published, under the title Hegels erstes System (Heidelberg, 1915), an early version, written at Jena but never published by Hegel, of what later became the system sketched in the Encyclopedia. Since then Georg Lasson (Hegels Jenenser Logik, Leipzig, 1923) and Johannes Hoffmeister (Hegels Jenenser Realphilosophie, 2 vols., Leipzig, 1932) have published still other writings that Hegel had left unpublished.
Thus, much more is now known about Hegel’s writings and philosophical development than was generally known in the nineteenth century.



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