25/05/09

Efecto Mozart

El efecto Mozart es más un ardid publicitario para vender fragmentos de la música del genio musical, antes que una verdad científica demostrable.
Si escuchar la música de Wolfgang Amadeus nos hace más inteligentes, ¿por qué no estar sometidos a las influencias sociales, políticas y psicológicas a las que él estuvo?
Podríamos ser hijos pobres de una familia burguesa, llevar la contraria en la casa y dedicarnos a un oficio al que nadie le ve futuro, conseguir una esposa de mejor familia e intentar todo el tiempo demostrar que se es mejor que ella, cual hiciera Leopold Mozart. En un hogar así fue que creció Mozart. De pronto eso nos convierta en brillantes “cerebritos”.
O tal vez haga falta ser presionados desde la infancia a descollar, como acostumbra la educación occidental con su agite y su proyección a logros externos, sin dejarnos ser niños, sin permitirnos disfrutar de la compañía materna ni los conflictos con otros niños de nuestra edad, como hicieron con Johannes Chrysostomus Mozart. ¿Efecto Mozart dicen? Tal vez haya que no dejarnos ir a una escuela formal sino recibir educación de nuestro padre, de tal forma que solo hasta los 6 años aprendamos a escribir y a contar, mientras aprendendemos a componer de oído y a interpretar maravillosamente algún instrumento musical. ¿O sería acaso el ser exhibidos como animal de circo y ser blanco de críticas desde muy pequeño lo que hizo de Mozart un tipo tan inteligente? No, posiblemente fuera el afán de lucro y de posición que Leopold Mozart tenía con el pequeño. O los largos viajes que emprendieron.
El efecto Mozart, un argumento baladí para convencer a los que no son amigos de la música clásica de hacerlo y de paso, ser sugestionados con que esto, harán de sus hijos unos sujetos con una inteligencia apabullante.
Leer también: Mozart 1719-1756; Mozart 1756-1761

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