La leche me hace daño. Y voy a escribir algunos hallazgos que he hecho a raíz de esta intolerancia a la lactosa (azúcar predominante en la leche de vaca), con inflamaciones de cólon, calambres y hasta diarrea al tomarla. -Con todo y que los tags no me ayudan para posicionar convenientemente este artículo (sigo atado a los límites de las etiquetas de blogger); debería emplear etiquetas como leche, calcio, etc-.
Surge una pregunta en mi cerebro casi nuevo (poco lo uso): ¿por qué mi especie recomienda tánto la leche de otra especie? No me imagino un simio tomando leche de cabra, o un oso consumiendo leche de coneja.
Dicen algunos estudiosos de tema como T. Colin Campell, que la leche de vaca estimula de manera artificial las enzimas y produce hormonas en el cuerpo humano, incrementando el riesgo de enfermedades.
Si bien es cierto que la leche de vaca tiene alto contenido en calcio no es la única fuente del mismo mineral ni el más eficiente en el suministro y al parecer su consumo no garantiza huesos fuertes como nos venden los comerciales lácteos (promueve el rápido crecimiento de los mismos, mas no su solidez). Podemos consumir calcio del repollo, el queso, los higos, las sardinas...y hasta de los fríjoles.
Otros estudios sugieren que el consumo de caseína en niveles altos (proteína láctea) pudiera desencadenar cáncer de próstata y de mama en índices altos.
Además, el consumo de calcio de origen vegetal mantiene los huesos sanos (con índices menores de osteoporosis que quienes consumen calcio de origen animal).
¿Sabía usted que los norteamericanos consumen más bebidas carbonatadas, café y cerveza, que leche?
Luego puede ser inteligente consumir leche deslactosada; disminuir poco a poco el consumo de la misma e ingerir mayores cantidades de frutas, cereales y verduras que compensen mis necesidades de calcio. Tal vez estos ajustes mejoren mi calidad de vida.
Surge una pregunta en mi cerebro casi nuevo (poco lo uso): ¿por qué mi especie recomienda tánto la leche de otra especie? No me imagino un simio tomando leche de cabra, o un oso consumiendo leche de coneja.
Dicen algunos estudiosos de tema como T. Colin Campell, que la leche de vaca estimula de manera artificial las enzimas y produce hormonas en el cuerpo humano, incrementando el riesgo de enfermedades.
Si bien es cierto que la leche de vaca tiene alto contenido en calcio no es la única fuente del mismo mineral ni el más eficiente en el suministro y al parecer su consumo no garantiza huesos fuertes como nos venden los comerciales lácteos (promueve el rápido crecimiento de los mismos, mas no su solidez). Podemos consumir calcio del repollo, el queso, los higos, las sardinas...y hasta de los fríjoles.
Otros estudios sugieren que el consumo de caseína en niveles altos (proteína láctea) pudiera desencadenar cáncer de próstata y de mama en índices altos.
Además, el consumo de calcio de origen vegetal mantiene los huesos sanos (con índices menores de osteoporosis que quienes consumen calcio de origen animal).
¿Sabía usted que los norteamericanos consumen más bebidas carbonatadas, café y cerveza, que leche?
Luego puede ser inteligente consumir leche deslactosada; disminuir poco a poco el consumo de la misma e ingerir mayores cantidades de frutas, cereales y verduras que compensen mis necesidades de calcio. Tal vez estos ajustes mejoren mi calidad de vida.
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