26/06/09

Nietzsche, adolescencia

Friederich Nietzsche ingresa a la adolescencia, con todos los cambios que esto conllevan en las personas. No hacía mucho, en 1854, durante el sitio de Sebastopol, lloraba Nietzsche, con lágrimas arrancadas de sus entrañas que amaban a los eslavos y detestaban a los revolucionarios franceses. Fundaba así mismo un Teatro de las Artes, donde los dramas suyos como "Los Dioses del Olimpo" y un "Orkadal", son representados.
Cuatro años más tarde vemos a Nietzsche pasando vacaciones en Pobles, donde sus abuelos maternos, siendo acompañado por su hermana Eisabeth o Lisbeth y escribiendo la historia de si infancia y aun cuatro interesantes versos: "Ein Spiegel ist das Leben/ In ihm sich Zu erkennen,/ Möch´ ich das erste nennen,/ Wonach wir nur auch streben !!" (La vida es un espejo/ Reconocerse en él/ Es, a mi juicio, el fin primero,/ Hacia el cual cada uno de nosotros se esfuerza). Precisamente ese año de 1858 obtiene una beca para estudiar en Pforta, situada a dos leguas de Naumburg; allí vivía como en un internado, con normas protestantes rígidas y un espiritu humanista muy alemán. Allí aprendería religión, hebreo, griego y latín entre otras cosas.
¿Cómo era el adolescente Nietzsche? Un joven que jugaba poco, que tenía problemas para relacionarse con desconocidos y al que definitivamente le dio muy duro el cambio. Pero era un guerrero. Y los guerreros se hacen fuertes en las luchas.
Friederich Nietzsche solo salía una vez a la semana y esto sucedía el domingo en las tardes, cuando su madre y hermana le visitaban.
En su monástica etapa de estudio que abarcó su adolescencia, Nietzsche lee a Schiller, a Hölderlin, a Goethe y a Bryron (y a los clásicos griegos por supuesto); su vena lírica destaca por encima de sus otras aficiones, aunque desea ser músico antes que profesor (para angustia de su madre que desea lo segundo para su hijo). Es por esto días que su reflexión en torno a la cultura y a la ciencia misma, le hace ir perdiendo la fe en sus dogmas y empezar a buscar su propio camino en esto de los valores.

Pero este viaje espiritual lo hizo amigo de Paul Deussen. !Ah! Y no puedo olvidar decir que fue en esta etapa dela vida de "Fritz" que descubre, con asombro, a Wagner.

Pero también el Nietzsche adolescente empieza a tener dolores en sus ojos y en su cabeza; muchos suponen que la naturaleza de estos dolores pudieran ser de origen nervioso.

Tenemos que el joven Friederich seguía siendo un buen músico al piano que buscaba cualquier disculpa para ahondar en la poesía. Pero en general fue muy buen estudiante, salvo su insuficiencia en matemáticas que no le impide graduarse con honores en su escuela.

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